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Programa Sanitario SAG de Camélidos Sudamericanos Región de Arica y Parinacota

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Los Camélidos Sudamericanos incluyen cuatro especies, dos de ellas domésticas y dos silvestres. Los camélidos domésticos son la alpaca y la llama. La crianza de alpacas y llamas es una de las pocas actividades ganaderas que puede desarrollarse en terrenos geográficos ubicados en las grandes alturas. Las otras especies son el guanaco y la Vicuña, que son especies bajo protección y solo se desarrollan en condiciones de vida silvestre, sin intervención del hombre.

En la actualidad no existe un programa de manejo zootécnico y sanitario del ganado camélido doméstico en la zona altiplánica, lo que implica que las poblaciones campesinas de origen Aymara en el altiplano de las comunas de Putre y General Lagos, y en menor número en Arica y Camarones, mantengan explotaciones pecuarias con mínimos estándares de calidad, afectados por mermas significativas en los niveles de productividad ganadera, determinando mayores barreras de integración al mercado formal de carne y fibra. Esta condición implica, a su vez, un círculo vicioso que impide a las familias ganaderas integrarse al resto de la población regional, relegándose a una actividad de subsistencia, con escasos excedentes para destinarlos al intercambio comercial.

La posibilidad de poner en marcha un programa de Control Sanitario, implica poner a disposición a los ganaderos de la zona, aquellos tratamientos sanitarios y manejo tecnológico destinado al control de enfermedades infecciosas, apoyo vitamínico y bajar la carga endo y ecto parasitaria, permitiendo la expresión de la capacidad productiva del ganado camélido existente, lo que por un lado puede favorecer una mejoría en las posibilidades de generar excedentes de producción para destinarlos a la comercialización (carne, lana, animales en pie) y, de igual forma, una mejor condición corporal del ganado implica elevar el estándar sanitario que impide o disminuye la expresión de enfermedades de tipo infecto-contagioso en el ganado doméstico.

Existen enfermedades infecciosas y parasitarias que afectan a los Camélidos Sudamericanos Domésticos (CSD), que deben ser consideradas al momento de planificar un desarrollo adecuado de los animales, especial atención merecen las enfermedades parasitarias, que, sin llegar a provocar la muerte, son capaces de mermar notoriamente el rendimiento productivo de un animal, como es el caso de parásitos externos como la sarna y garrapatas y otros internos como los gastrointestinales.

Un adecuado manejo sanitario, en el mediano plazo implica, además, la disminución de las pérdidas, debido a la disminución de animales afectados por enfermedades parasitarias de importancia para el ser humano, hecho que actualmente se mantiene en tasas muy elevadas regionalmente, lo que limita también las posibilidades de incorporar la carne al mercado local.

Otro punto que requiere abordar en el programa de control sanitario es, el cuidado de las hembras gestantes y sus crías, mediante monitoreo ecográfico y apoyo de suplementos minerales y vitamínicos en épocas de escasez de forrajes.

Además, el programa permitirá tener un continuo control, al generarse una línea base de la situación sanitaria del ganado camélido, para esto se considera proporcionar una plataforma digital en la cual se podrá realizar la trazabilidad de las aplicaciones realizadas por este programa o las posteriores realizadas por otras instituciones atingentes permitiendo tener la información a disposición evitando generar resistencia a tratamientos por el uso indiscriminado de fármacos.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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