Noticias Internacionales

Identifican genes relacionados con la calidad de la carne ovina

Publicado

en

(3.488 lecturas vistas)

COMPARTIR

La evaluación genómica del músculo Longissimus dorsi en 167 ovinos criollos de pelo (ovejas) permitió identificar 15 genes que interferirían directamente con la capacidad de retención de agua (CRA), y 11 más con respecto al pH (acidez).

Para llevar a cabo la investigación se sacrificaron 63 animales de la variedad racial Sudán provenientes del Cesar, 44 etíopes de Córdoba, y 60 pelibuey del Valle del Cauca.

Dentro de las plantas de sacrificio los procedimientos se realizaron con base en los lineamientos estandarizados que dictan las normativas del Invima. La finalidad del estudio es determinar cuáles ejemplares de ovinos criollos de pelo, dentro de los caracterizados, cumplen con la producción de carne de mejor calidad.

Esto corresponde a uno de los resultados del investigador Herman Alberto Revelo Cuaspud, candidato a doctor en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

La problemática surge por la carencia de una estructura adecuada en términos productivos y tecnológicos en la producción de carne de ovino en el país, lo que representa una desventaja para competir en mercados internacionales, e incluso no satisfacer la demanda nacional.

Después de 24 horas post mortem, la metodología consistió en extraer el músculo Longuissimus dorsi de la canal izquierda, para luego empacarlo al vacío y almacenarlo a 4 oC. Una vez trascurrido un periodo de maduración de 7 días, se efectuaron mediciones sobre el músculo para obtener las características de pH y CRA.

En seguida se realizó un análisis de asociación genómica (GWAS) para identificar regiones relacionadas con pH y CRA de los 167 ovinos. El resultado determinó cuáles genes específicamente producen las variables genómicas que más adelante permiten identificar qué animal concreto cuenta con la mejor genética en términos de calidad.

“La justificación de este trabajo es mostrarle a la comunidad científica y al productor que realmente vale la pena estudiar el ovino criollo”, explica el investigador Revelo.

La razón principal del estudio es que este animal se acopla mejor al sistema productivo del campesino inmerso en una economía rural, por lo cual es imprescindible la caracterización genética para desarrollar programas de mejoramiento genético mediante selección asistida de esta varianza.

Origen de los ovinos criollos

Otra perspectiva de la investigación fue establecer la diversidad genética y la estructura de tres ecotipos de ovinos criollos de pelo (Sudán, etíope y pelibuey) y su relación genética con otras razas del mundo.

Actualmente su estructura no está descrita porque “estos ovinos criollos colombianos son el resultado de la introducción de razas de origen ibérico durante el periodo de colonización y la subsecuente introgresión (movimiento de genes de una especia a otra) de razas de África”, apunta el investigador.

La metodología fue similar a la anterior en términos de genotipificación de las tres variedades raciales de los ovinos mencionados, aunque esta vez se compararon con 16 razas de América, Europa y África previamente secuenciadas por el Consorcio Internacional Ovino de Genómica.

Entre los resultados se encontró que el ecotipo pelibuey presenta una introgresión genómica de la raza BlackBelly del Caribe, mientras que el ecotipo etíope comparte información genómica con la raza churra de Europa.

Por su parte, el ecotipo Sudán presenta una introgresión con las razas europeas ojalada, bergamasca, castellana, churra y aragonesa, y las razas morada nova, St. Ines y St. Elizabeth, de Brasil y Jamaica.

Los ecotipos de pelo colombianos son descendientes de razas españolas y comparten un componente genético común con las razas establecidas en América. Según el doctorando, estos resultados “sustentan la necesidad de asignar el estatus de raza a estas poblaciones localmente adaptadas”.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2005 la cifra de ovinos en el mundo superó los 1.000 millones, es decir un animal cada seis personas; de estos, América Latina y el Caribe tienen un 8 %. En ese mismo año la estimación para Colombia fue de 2.180.000 animales.

La Asociación de Criadores de Ganado Ovino de Colombia (Asoovinos) detalla características productivas que le confiere al ovino por encima de otras especies. Por ejemplo, tiene una mayor capacidad reproductiva, un intervalo entre partos de casi la mitad del bovino, con un número de crías más alto.

Cuenta además con la posibilidad de triple propósito: carne, lana y leche. Es menos costoso por unidad, lo que disminuye riesgos y aumenta posibilidad de autoconsumo. Además destacan las propiedades organolépticas de la carne por su sabor.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia