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Función de Urea de Liberación Lenta en Rumiantes

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La urea de liberación lenta (ULL) es una alternativa de nitrógeno no proteico que sirve para reducir la velocidad de hidrólisis de la urea y optimizar la fermentación ruminal. Más importante aún, podría reducir el riesgo de intoxicación causada por un elevado suministro de esta sustancia.

Una fuente de NNP de liberación lenta también aumenta el espacio para incluir ingredientes en la dieta sustituyendo fuentes de proteína vegetal que son más costosas y de disponibilidad limitada.

La ULL permite controlar la entrega de nitrógeno al rumen en la alimentación de los rumiantes, evitando un consumo excesivo de amoníaco (NH3), por su alto costo metabólico en la transformación nuevamente a urea en el hígado.

La concentración uniforme de NH3 en un medio con energía disponible resulta en una mayor producción de proteína microbiana (PM), con un máximo y eficiente uso del nitrógeno, lo que contribuye al aumento de la masa microbiana por un aporte constante de proteína de alta calidad al intestino delgado del vacuno.

Los compuestos de ULL para alimentar rumiantes incluyen Biuret, Starea, fosfato de urea, revestimientos a base de aceite, urea tratada con formaldehído y urea recubierta de polímero.

El trabajo “Urea de liberación lenta en dietas para bovinos productores de carne: digestibilidad, síntesis microbiana y cinética ruminal” elaborado por investigadores colombianos y brasileños evaluó los efectos de sustituir la urea convencional por la ULL en dietas de bovinos productores de carne.

Su conclusión fue que el uso de la ULL “mejora el flujo omasal de la materia seca, materia orgánica, proteína y la digestibilidad aparente ruminal de la FDN, pero no cambia en el consumo y digestibilidad total de los nutrientes, la cinética ruminal y la síntesis de proteína microbiana”.

Otro efecto aparente de la ULL sería la baja en la excreción de nitrógeno en la orina, lo que incrementa la eficacia del uso de nitrógeno y conllevaría a una mejor producción de leche, aunque los estudios no lo han confirmado.

Finalmente, el uso de este tipo de urea posibilita a los nutricionistas a hacer mejores ajustes en las dietas para maximizar las funciones del rumen y aumentar la productividad, reduciendo el riesgo de una intoxicación.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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