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Brasil Promueve Acciones en la Semana Mundial de Conciencia del Uso Racional de Antibióticos 2018

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La acción anual busca alertar sobre el peligro de la creación de resistencia a los antimicrobianos

La resistencia a los antimicrobianos en el ser humano, agravada por el uso incorrecto e indiscriminado de estos productos, podría causar 10 millones de muertes hasta 2050, con gastos de 100 billones de dólares, según las proyecciones del gobierno británico, si no se hace nada para hacer frente al problema.

Por eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial de la Salud Animal (OIE) promueven, de 12 a 18 de noviembre, la Semana Mundial de Conciencia del Uso Racional de Antibióticos 2018. Las acciones de Brasil se discutieron en esa segunda, (12), en un evento organizado por el Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento (Mapa), involucrando a representantes del Ministerio de Salud (MS), Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), Consejo Federal de Medicina Veterinaria (CFMV) y Alianza para el Uso Responsable de Antimicrobianos.

Durante esta semana, el Mapa publicará informes de la OIE alertando sobre la resistencia a los antimicrobianos y el uso prudente y responsable de antibióticos. El lema de la OIE en este año es «Necesitamos de usted – use antimicrobianos con cuidado». Las principales recomendaciones de la OIE en relación a los antimicrobianos son: fortalecer la supervisión del uso por médicos veterinarios; proporcionar una reglamentación y una gobernanza efectivas; promover el uso responsable y prudente; elaborar recomendaciones para el uso de antimicrobianos críticamente importantes; realizar una evaluación de riesgo para el uso de antimicrobianos como promotores de crecimiento y reducir el uso no terapéutico.

En mayo de 2018, el Ministerio publicó el Plan de Acción Nacional para Prevención y Control de la Resistencia a los Antimicrobianos en el ámbito de la Agropecuaria, el PAN-BR AGRO, con una duración inicial de cinco años, con diversas actividades previstas para estimular el uso racional de antibióticos en animales. Según la coordinadora de Programas Especiales del Departamento de Fiscalización de Insumos Pecuarios (DFIP), Suzana Bresslau, «el Mapa buscará estrategias para revertir el cuadro de la resistencia antimicrobiana. Los objetivos del Plan son mejorar la concienciación y la comprensión acerca de la resistencia a los antimicrobianos; fortalecer los conocimientos y la base científica a través de la vigilancia y la investigación; reducir la incidencia de infecciones con medidas eficaces de higiene y prevención de infecciones;

La jefa de División de Bienestar Animal y Equideocultura de la Coordinación de Buenas Prácticas y Bienestar Animal, Lizie Buss, explicó que «mantener a los animales sanos es responsabilidad de todos los productores rurales y tutores de animales domésticos, por lo que es necesario adoptar buenas prácticas para elevar el grado de bienestar de los animales, minimizando el uso de medicamentos en general, especialmente los antibióticos. «Los médicos veterinarios e industrias farmacéuticas deben recomendar los productos correctos, sólo cuando sea necesario, orientando claramente sobre el tiempo de tratamiento, la dosis y la vía de administración de los productos. Los comerciantes, a su vez, deben vender antibióticos sólo mediante presentación de receta del médico veterinario, orientando a los clientes en cuanto a los cuidados con almacenamiento y descarte de estos medicamentos «, completa Lizie Buss.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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