Noticias Internacionales

Argentina: Pastura Subtropical para Ambientes Exigentes

Publicado

en

(2.113 lecturas vistas)

COMPARTIR

 

Gracias al mejoramiento genético, el INTA Rafaela –Santa Fe– Argentina, obtuvo una semilla un 30 % más grande y más pesada, en comparación con variedades similares. En suelos salinos y zonas inundables, Kapivera INTA produce hasta 15.000 kilos de pasto durante la primavera y el verano.

En los últimos años, el desplazamiento de la ganadería hacia zonas con limitantes al crecimiento ya sea por exceso o restricciones hídricas o suelos con salinidad o sodicidad planteó el desafío de buscar pasturas que se adapten a condiciones ambientales más exigentes. En este contexto, técnicos del INTA Rafaela –Santa Fe– presentaron Kapivera INTA, una variedad de Panicum coloratum que produce gran volumen de pasto durante la primavera y el verano, soporta anegamientos, tolera suelos salinos y se caracteriza por el mayor tamaño y peso de semillas, lo que le otorga una ventaja a la hora de la implantación.

De acuerdo con María Andrea Tomás, especialista en mejoramiento genético del INTA Rafaela –Santa Fe– y obtentora del nuevo cultivar, “se trata de una variedad que se puede sembrar desde Córdoba, La Pampa hasta Corrientes, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Santiago del Estero; tiene mucho potencial en zonas donde las condiciones ambientales son más exigentes”.

“Gracias al trabajo en mejoramiento genético, logramos que la semilla de Kapivera INTA sea un 30 % más grande y más pesada, en comparación con variedades similares”, destacó Tomás y agregó: “Con esta semilla se incrementa la producción porque, por su tamaño, se mejora la implantación y se logran más plantas”.

Si bien la zona de Rafaela cuenta con suelos de buena calidad, hacia el norte se encuentran los bajos meridionales. Allí, la salinidad del suelo y los anegamientos periódicos afectan el crecimiento de los pastos y restringen los sistemas ganaderos de cría. “Nos enfocamos en el desarrollo de una gramínea subtropical que, a pesar de las condiciones del ambiente, produzca pasto de calidad”, señaló Tomás.

Kapivera INTA (que en voz guaraní significa “pasto brillante”) es una variedad de Panicum coloratumideal para el pastoreo directo debido a que produce pasto de buena calidad con relativa resistencia al frío.

Lograr una buena implantación y obtener un stand de plantas óptimos es quizás uno de los principales desafíos para quienes incluyen gramíneas subtropicales a sus esquemas productivos.

Ensayos realizados en el predio experimental del INTA en Rafaela demostraron que la pastura puede rendir hasta 15.000 kilos de materia seca por hectárea. Sin embargo, en zonas más áridas y donde los suelos tienen menor cantidad de materia orgánica puede alcanzar los 8000 kilos.

Mediante un convenio de vinculación tecnológica, el Grupo Agroempresa Semillas de Córdoba trabaja en la multiplicación de la nueva variedad para su posterior comercialización.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia