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Promueven la Inseminación Artificial en Pequeñas Ganaderías de Chile

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Como una buena herramienta de trabajo, que permite mejorar la genética en el ganado bovino de los pequeños ganaderos, fue calificado por el director del Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario de Chile con sede en Maule (INDAP Maule), José Manuel Valenzuela, el sistema de inseminación artificial que el servicio está implementando junto a los usuarios del Programa de Postas de Inseminación Artificial Bovina.

Valenzuela informó que este proyecto se realiza desde 2015 con la empresa consultora Certiprod y ya se han instalado postas en las comunas de Cauquenes, Chanco, Colbún, Curepto, Longaví, Parral, Pelarco, Pelluhue, Pencahue, San Clemente, Linares, San Javier, San Rafael y Yerbas Buenas, las que están a cargo de productores especialmente capacitados.

Carolina Villegas, veterinaria de INDAP y coordinadora del proyecto, afirmó que la institución ha difundido la inseminación artificial entre los campesinos como una manera de mejorar la genética del ganado de carne, de leche y de doble propósito. “A través de este procedimiento podemos seleccionar material genético de toros que tienen las mejores aptitudes para las necesidades de los productores, evitando partos complicados, necesidades de cesáreas y pérdidas de terneros. Así también se evita mantener un reproductor durante todo el año, con el costo que esto representa”.

Para este período se entregaron 2.020 dosis y a la fecha se han utilizado 1.683 en el ganado de 373 usuarios de la región, lo que es calificado por Villegas como un gran avance, ya que la incorporación de este tecnología es lenta. De las dosis entregadas, un 63% corresponde a material genético de Angus Rojo, que es una raza de carne, y un 13% de una raza de doble propósito (leche y carne) como es el Overo Colorado.

Durante este año la posta que ha realizado la mayor cantidad de inseminaciones es la de San Clemente, con 334 servicios a mayo. En este caso, quien realiza la tarea de inseminar es María Villagra, quien se dedica al ganado de leche y presta el servicio de inseminación a otros 26 productores. Le sigue la posta de Pelluhue, que trabaja con el equipo de profesionales del Programa de Desarrollo Local (Prodesal) y abarca a 80 usuarios con 210 inseminaciones.

Carolina Villegas destacó que en promedio el porcentaje de preñez a través del sistema de sincronización, donde se utilizan hormonas para estimular el celo de las vacas, alcanza un 59 por ciento, aunque hay postas donde se ha llegado al 100% de efectividad.

Para el caso de la inseminación con celo natural, la cifra de preñez va entre el 60 y el 100 por ciento, por lo que la mayoría de los pequeños ganaderos del programa trabajan con esta modalidad. En todos los casos, para el éxito de la inseminación artificial es necesario que las vacas estén bien alimentadas y los pequeños ganaderos permanezcan atentos al celo de su ganado.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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