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En España Recomiendan Tomar Más Leche en el Verano

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A través de la sudoración, el cuerpo humano se deshidrata y con ello pierde vitaminas y sales minerales. La leche no solo hidrata sino que también nutre, ayudándonos a obtener un bronceado más sano, cuidar nuestra línea y conciliar mejor el sueño. Los expertos recomiendan una ingesta de 2 a 4 raciones de lácteos al día.

Con la llegada del verano, el calor, el sol y las vacaciones a la vuelta de la esquina solemos descuidar un aspecto muy importante de nuestra vida: la nutrición. Durante el periodo estival resulta primordial continuar llevando una dieta sana, con especial énfasis en la hidratación y en recuperar las vitaminas y las sales minerales que perdemos por la sudoración. Por ello, consumir leche y otros productos lácteos en verano es la mejor manera de mantener una dieta saludable también en esta época del año.

La leche y los productos lácteos son unos alimentos muy completos que nos aportan, a través de una sola toma, parte de los nutrientes que nuestro cuerpo necesita cada día. El ‘Libro Blanco de los Lácteos’, editado por la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) en 2014, recoge datos de numerosos estudios que manifiestan lo beneficiosos que son los lácteos, entre ellos la leche, ya que cubren las necesidades de hidratación, energéticas y nutricionales a las que hay que prestar especial atención en verano. La publicación destaca que un adulto debe consumir de 2 a 4 raciones diarias de lácteos.

Las Cinco Principales Razones para Consumir Lácteos en Verano

Hidratación. Durante los meses estivales, debido a la sudoración, perdemos una cantidad importante de agua del cuerpo, además de muchas sales minerales necesarias para nuestras actividades rutinarias. La leche contiene entre 88 y 91 gramos de agua por cada 100 gramos y supone además una fuente de vitaminas, como la A, D y E, y de minerales, como el calcio o el magnesio, entre otros.

Obtener un bronceado más sano. La leche, así como el queso, la mantequilla o los yogures contienen dos vitaminas para procesar el bronceado: la vitamina D y la E. La primera de éstas reacciona a la exposición solar protegiendo la piel y facilitando la absorción del calcio por los huesos. La segunda, la vitamina E, favorece la capacidad regenerativa de la piel, disminuyendo la velocidad de descamación de la misma y ayudándonos a conservar el moreno durante más tiempo en la temporada estival.

Mantener la línea en verano. Los lácteos son unos alimentos que contienen una alta concentración de calcio y proteínas, propiedades que tienen un efecto saciante y que ayudan a evitar el picoteo entre horas. Además, según detalla el ‘Libro Blanco de los Lácteos’ existe una estrecha relación entre el consumo de productos con calcio y la regulación de la grasa corporal.

Conciliar el Sueño

El calor nocturno impide a muchas personas conciliar el sueño en verano. Por ello, un vaso de leche antes de acostarse es un remedio casero que ayuda a dormir y que está al alcance de todos. La leche y los productos lácteos contienen triptófano, un aminoácido esencial que promueve la liberación de la serotonina y que ayuda a regular el sueño, tan vital para nuestro día a día.

Gran variedad de productos. Los lácteos son alimentos que se pueden encontrar en múltiples formas -yogures, cuajada, quesos, entre otros- y que son la base de un gran número de recetas. Contamos con un gran abanico de productos que nos permite disfrutar a la par que cuidarnos.

El verano supone un reto para el cuerpo. Por ello es importante mantenerse continuamente hidratado y evitar la excesiva pérdida de vitaminas y minerales por la sudoración. Un consumo diario de 2 a 4 raciones de lácteos al día, tal y como recomienda El Libro Blanco de los Lácteos, nos aporta los nutrientes necesarios para el día a día dentro de una dieta equilibrada y saludable.

Sobre la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL)

La Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) integra a más de 60 empresas del sector, que representan más el 95% de la producción nacional de productos lácteos. Los principales objetivos de FeNIL son promover el consumo de leche y productos lácteos en general por sus cualidades saludables y nutricionales; reforzar la creencia establecida entre el público en general de que los lácteos son buenos y comunicar la diversidad de lácteos existentes en el mercado.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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