Noticias Internacionales

Conociendo el Complejo Clostridial Bovino para Enfrentarlo con Éxito

Publicado

en

(12.741 lecturas vistas)

COMPARTIR

La gangrena y la enterotoxemia son manifestaciones del Complejo Clostridial Bovino o CCB (edema gaseoso y complejo toxígeno) un cuadro que junto con el Tétanos, el Botulismo y el Antrax forman parte de las enfermedades infecciosas que pueden producir muerte súbita en el ganado.

¿Qué es una Clostridiasis?

Las enfermedades clostridiales son toxi-infecciones, no contagiosas, producidas por bacterias del género Clostridium, que se encuentran ampliamente distribuidos en la naturaleza. Están presentes en el tubo digestivo y en los excrementos y también en forma de esporas, en los tejidos de animales sanos, en el suelo y el medio ambiente. Los clostridios son bacterias anaeróbicas, por lo que todas las enfermedades clostridiales necesitan de un factor desencadenante que produzca las condiciones adecuadas de baja tensión de oxígeno en los tejidos, para así poder activarse, reproducirse en cantidad suficiente y desencadenar la enfermedad.

Existen algunos factores que contribuyen de forma importante a la aparición de la enfermedad como condiciones diversas para que las bacterias invadan el cuerpo y segreguen toxinas, es decir, una herida o un tratamiento invasivo, como una intervención quirúrgica, traumas, un parto o un aborto, ombligos infectados o una herida punzante; en agostaderos el marcaje, descorne o castración.

En explotaciones intensivas como los establos lecheros, cambios bruscos de dieta, sobrealimentación y acidosis aguda como ejemplos. En brotes, los animales sanos sin signos aparentes de la enfermedad están a menudo infectados. Las clostridiasis son causa de grandes pérdidas económicas y afectan con mayor frecuencia a los animales que crecen con rapidez y a las vacas de mayor producción, por estar sometidos a un plan intensivo de nutrición.

¿Cómo se presentan?

Las enfermedades producidas por los miembros del grupo Clostridium pueden dividirse en 2 categorías:

1. El grupo de la gangrena gaseosa ó complejo del edema gaseoso. Aquellas en que el microorganismo invade activamente los tejidos del huésped y se reproduce en ellos, con producción de toxinas que facilitan la difusión de la infección, con inflamación, necrosis y producción de gas en el tejido y que son responsables de la muerte; esta;

2. Aquellas caracterizadas por toxemia ó complejo de la enterotoxemia y complejo toxígeno, resultante de la absorción de toxinas producidas por organismos localizados dentro del tubo digestivo (enterotoxemias) o en alimentos o carroña localizados fuera del organismo (botulismo ). Si se intenta el tratamiento del primer grupo, están indicados los antibióticos en dosis elevadas para establecer niveles eficaces en el centro de infección de los tejidos necróticos con un mal pronóstico.

¿Cuáles son las más comunes?

De las clostridiasis más comunes y de mayor importancia, destacan las miositis o mionecrosis clostridiales. Este es un término usado para describir a un grupo de enfermedades que afectan primariamente al músculo esquelético y que es causado por varias especies del género Clostriduim. Los síntomas generales que nos hacen sospechar de una clostridiasis son: fiebre elevada. Falta de apetito. Hinchazón en la cadera o en el hombro, con una sensación de crepitación cuando se presiona la piel. Cojera aguda, rigidez localizada, espasmos musculares y en ocasiones orina de color rojo oscuro. Estas afecciones se caracterizan por un curso clínico rápido, fiebre, toxemia sistémica y alta mortalidad.

Se pueden presentar en humanos, rumiantes, caballos, cerdos y aves. Las bacterias específicas aisladas más comúnmente en casos de mionecrosis clostridial en ganado bovino son: Clostriduim chauvoei, C. septicum, C. novyi, (estas últimas son las que se aíslan en mayor porcentaje) y C. sordellii. Existen diversas especies de clostridios que causan enfermedades típicas, pero es muy difícil encontrar una sola especie de clostridio en este complejo, por lo que es importante considerar la presencia de éstas en el diagnóstico de una clostridiasis.

Por ejemplo C. septicum produce el llamado Edema maligno, C. chauvoei Carbunco o carbón sintomático, C. sordellii Miositis necrótica, C.novyi Hepatitis y miositis necrótica, C. haemolitycus Hepatitis, miosistis y hemoglobinuria, C. perfringens Enterotoxemia y miositis necrótica. De las enfermedades clostridiales que son letales para el ganado Tétanos y Botulismo lo veremos en artículos posteriores individualmente.

¿Qué importancia tienen sus toxinas?

Otra característica importante es que el agente por sí mismo no es el causante de los daños ni de la muerte del animal, sino que son sus diferentes tipos de toxinas las responsables de los síntomas clínicos, los cambios anatomopatológicos observables a la necropsia, cambios bioquímicos detectables en los fluidos corporales y finalmente la muerte del animal. Toda estrategia de prevención debe incluir el toxotipo correspondiente.

Todas las especies clostridiales producen una serie de toxinas que causan severas lesiones en los tejidos, estas toxinas provocan una rápida muerte celular en forma masiva, dando como resultado, lesiones necróticas extensas que provocan la muerte animal en forma aguda y se clasifican en Toxinas letales , toxinas necrotizantes, Hialuronidasas, Lectinasa, Desoxirribonucleasa y Colagenasas.

¿Cómo se diagnostica?

La escasa difusión de información sobre las enfermedades clostridiales ha llevado a que frecuentemente se confundan los signos de una enfermedad clostridial con otra, a no interpretar correctamente los procesos que están involucrados en el desarrollo de las mismas y finalmente llegarse a diagnósticos erróneos. Se puede establecer el diagnóstico a partir de la sintomatología clínica y la epidemiología, pero puede ser necesario llevar a cabo una necropsia y realizar un frotis y un análisis de laboratorio para confirmarlo La clostridiosis evoluciona tan rápidamente que estas enfermedades raramente se pueden tratar con antibióticos. En algunos casos existen antitoxinas que ayudan al tratamiento.

¿Como se previene?

Las clostridiosis son de curso rápido y ocurren generalmente en forma de brotes, aunque bajo ciertas condiciones pueden producir también, muertes esporádicas. Los brotes una vez iniciados son exponenciales y difíciles de detener, por lo que el enfoque sanitario de estas enfermedades debe apuntar siempre a la prevención de las mismas mediante la bacterinización de los animales susceptibles, dada la importancia ya comentada de las toxinas en su patogenia, debe ser siempre con una bacterina-toxoide que contenga todas las especies y todos los toxotipos correspondientes de Clostridium prevalentes en la zona. Existe una oferta muy amplia de productos en el mercado, son todos seguros y de bajo costo, consulte al Médico Veterinario para su selección y supervisión en el manejo y vacunación. En casos de emergencia se debe vacunar sobre brote a todo el hato.

En establos o en agostaderos en zonas altamente contaminadas deberán administrarse 2 dosis de vacuna con un intervalo de 6 meses. La inmunización en áreas de prevalencia se realiza en vacunaciones masivas de preferencia dos veces al año saliendo de la temporada de lluvias en agosto, septiembre, octubre y a principios del año antes de la temporada seca y de vientos predominantes de febrero y marzo que diseminan las esporas que se encuentran en suelo, de tal manera que se obtenga una máxima resistencia antes del periodo de exposición. En establos con programas de vacunación por etapas se recomienda en la crianza después del destete entre 3 y 6 meses y antes del parto. En enfermedades infecciosas hay que adoptar siempre la cultura de la prevención.

Leer más
4 comentarios

1 comentario

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia