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Enfrentando Exitosamente una Sequía Aplicando Destete Precoz en el Terneraje

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Cuando la sequía disminuye considerablemente la cantidad de forraje disponible en las tierras de pasto, es mejor destetar los terneros un poco temprano, según los resultados de estudios por los científicos norteamericanos del ARS.

El destete precoz en los teneros puede ser beneficioso cuando el tiempo es adverso, como viene a ser una sequía que impida la producción del ganado bovino, de acuerdo a estudios dirigidos por científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS).

Durante la sequía, una cantidad limitada de forraje para el ganado bovino puede restringir el crecimiento de los terneros, llevando a pesos corporales más bajos en los terneros destetados. La sequía también puede causar pérdidas de peso en las vacas, y puede debilitar su sistema inmunitario y afectar negativamente su salud y su capacidad de reproducirse.

El científico Richard Waterman, quien trabaja en el Laboratorio Fort Keogh de Investigación del Ganado Bovino y Tierras de Pastoreo (LARRL por sus siglas en inglés) mantenido por el ARS en Miles City, Montana, examina las opciones de manejo para minimizar los efectos de la sequía severa en la producción del ganado en pastoreo. ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés), y esta investigación apoya la prioridad del USDA de promover la seguridad alimentaria internacional.

En colaboración con los ganaderos locales, investigadores de la Universidad Estatal de Montana, y la Asociación Americana del Ganado Simmental en Bozeman, Montana; Waterman evaluó el destete precoz en los terneros y su impacto en vacas, terneros, vaquillas y toros.

Algunos terneros en dos sitios de Montana—Judith Gap y LARRL—se destetaron a la edad de 80 días, o a la edad más tradicional de 215 días. Las vacas que produjeron terneros que pasaron por el destete precoz tuvieron un peso corporal más alto y una mejor condición corporal al principio del invierno. Como resultado, la cantidad de pienso requerida por las vacas para mantener una condición corporal y un peso corporal satisfactorio por el invierno fue reducida.

Waterman confirmó que el destete precoz es una opción viable de manejo, causa menos problemas de producción y les permite a los productores mejorar y controlar el ambiente de producción de sus animales. Waterman también demostró que el destete precoz aumenta la probabilidad de que las vaquillas se queden preñadas en las próximas campañas de crianza.

Otros estudios demostraron que los toros que pasaron por el destete precoz llegaron a la madurez más temprano comparados con los destetados en la manera tradicional en cuanto a los aumentos de peso corporal, crecimiento en los corrales de engorde, y características de la canal.

Waterman notó que el manejo de los toros que pasaron por el destete precoz puede tener un impacto directo en la clasificación de los animales después de la matanza. En algunos casos, estos toros recibieron notas más bajas porque la res muerta tuvo demasiado grasa. Sin embargo, Waterman demostró que los productores pueden maximizar el valor de la res sacarificada de los toros destetados precozmente si se identificaron antes de su entrada al corral de engorde, y si estos animales se destetaron a una edad más temprana.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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