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Consumo Per cápita de Leche en Perú tendría que Incrementarse de 70 a 120 Litros al 2021

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El Ministerio de Agricultura del Perú (Minag) señaló que se ha planteado la meta de que el consumo anual per cápita de leche se incremente de 70 a 120 litros al 2021, año del bicentenario del país. 

En el marco del Año Internacional de la Leche que se conmemora hoy, el ministro de Agricultura, Milton von Hesse, manifestó que la meta del sector es elevar el consumo a 120 litros per cápita para contribuir a una alimentación saludable de la población de acuerdo a las recomendaciones de la FAO.

El primero de junio fue instituido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para celebrar el Año Internacional de la Leche, como reconocimiento a uno de los mayores alimentos de la naturaleza con mayor poder nutricional y proteíco.

La leche es el alimento más completo para el ser humano por contener valiosas propiedades nutricionales como proteínas, minerales y calcio.

En la actualidad, el Minag ha puesto en debate público el anteproyecto de reglamento de la leche y productos lácteos.

Además, como parte del proceso de modernización del sector Agricultura, el Ejecutivo envió al Congreso un proyecto de ley que crea el Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri), que posibilitará el funcionamiento de la Dirección de Ganadería, que se ocupará de hacer frente a los retos del sector lácteo.

La cadena peruana de la leche alcanza los 1,100 millones de dólares y es, después de la actividad avícola (2,000 millones de dólares), la más importante de todas la cadenas agropecuarias a nivel nacional y compromete el sustento de 60,000 ganaderos.

Cabe señalar que el 25 por ciento del volumen de leche producido lo aporta la ganadería tecnificada (costa), mientras la producción restante se encuentra en manos de pequeños productores.

Asimismo, de un consumo actual de dos millones de toneladas métricas de leche, pasarán las necesidades de la población local a más de tres millones al año 2020.

El Minag trabaja hoy en día en varias líneas de acción para impulsar el desarrollo del sector lechero como es el diseño e implementación de un Sistema de Control de Productividad Lechera que comprende un plan de mejoramiento genético, un programa de pastos y forrajes y buenas prácticas pecuarias lecheras.

Por su parte, el director de Competitividad del Minag, José Muro, recalcó que el esfuerzo del sector es seguir promoviendo el consumo de leche en la colectividad, así como brindar asistencia técnica a las organizaciones de ganaderos a fin de elevar la producción de leche por vaca por encima de los 25 litros al día, lo que ocurre sólo en determinadas zonas del país.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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