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Destete Temporario en Terneros

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Una práctica muy conveniente de realizar durante la época de servicio de vacas con cría al pie es el destete temporario del ternero durante 13 a 15 días. Con este método, se logra elevar sustancialmente el porcentaje de preñez en esa categoría de vientres.

Es bien sabido que una de las principales causas de la supresión de los celos en la vaca es el amamantamiento. Al anularse ese efecto, sea por el destete definitivo o el temporario, se reinician los ciclos estrales y, consecuentemente, la vaca puede ser servida, por monta natural o inseminación artificial y quedar preñada.

Durante el amamantamiento, en la sangre de la vaca existe un elevado nivel de la hormona prolactina. Esta hormona es la encargada de la producción y secreción de la leche (de ahí su nombre); al mismo tiempo, ella impide que los ovarios produzcan estrógenos y progesterona, que son las encargadas de la reanudación de los celos y de la ovulación.

Al suspender temporalmente el amamantamiento, desciende abruptamente el nivel de prolactina, se reinicia la actividad ovárica y con ella los ciclos estrales.

Generalmente, los celos aparecen durante el tiempo del destete temporario, pero otras veces pueden ocurrir tras 8 a 10 días de haber finalizado el mismo.

Para realizar el destete temporario, la vaca debe poseer una regular a buena condición corporal, ganando peso y tener un posparto de, por lo menos, 55 días.

El ternero a destetar temporalmente debe tener 70 kilos o más.

En diferentes experiencias realizadas durante varios años en establecimientos ganaderos de Corrientes, Argentina, se han observado diferencias de preñez que van desde el 10 al 68 % a favor de vacas cuyas crías han sido destetadas temporalmente.

El destete temporario en esas experiencias duró entre 13 a 15 días. Al finalizar este periodo, no se notaron terneros “aguachados”, o sea, que ya dejasen de mamar. Los mismos enseguida reiniciaron la lactación. Tampoco se reportaron vacas que se “sequen” (que no produzcan más leche), por dicha suspensión temporaria.

El material utilizado en todas las experiencias fueron guampillas de chapa lisa galvanizada suspendidas por un alambre, el cual debe atravesar el tabique nasal. Con este material, se asegura plenamente el lapso establecido, lo que no ocurre con las guampillas de plástico, porque se caen con mucha facilidad y, además, por las puntas o púas que tienen, hacen temerosa a la vaca, que ya no deja al ternero reiniciar el amamantamiento.

CÓMO HACER EL TRABAJO

Es necesario encepar al ternero; colocar frente a su nariz u hocico la guampilla de chapa y atravesar el tabique nasal con el alambre. Luego, se debe doblar levemente el alambre con una pinza o tenaza para que no se corra para atrás. Aplicar 2 ml de doramectina o ivermectina por vía subcutánea; al cumplirse el tiempo estipulado. Después, encepar al ternero, enderezar el alambre y retirar la guampilla. Este material, bien lavado y acondicionado, puede ser usado sin ningún inconveniente en años sucesivos. El destete temporario es una práctica de manejo de sencilla aplicación, de costo ínfimo y de resultados altamente positivos en cuanto a elevación del porcentaje de preñez en vacas con cría al pie, que como bien sabemos, es la categoría de vientres más difícil de preñar.

SUGERENCIAS

Es importante aprovechar las últimas semanas de servicio que aún restan, implementando esta técnica con aquellas vacas y terneros que reúnan las características mencionadas, y al diagnóstico de preñez de marzo-abril, se notarán los resultados.

Fuente: Agencias

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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