Noticias Internacionales

Una prueba diagnóstica para hacer detección temprana de la Tuberculosis Bovina

Publicado

en

(724 lecturas vistas)

COMPARTIR

Desde septiembre de 2024, el Laboratorio Nacional de Servicios Veterinarios de Costa Rica (LANASEVE), de su Servicio Nacional de Salud Animal, SENASA, participó en un ensayo organizado por el Laboratorio de Referencia para Tuberculosis Bovina de la Unión Europea, VISAVET, de la Universidad Complutense de Madrid, y los resultados obtenidos confirmaron la competencia técnica del LANASEVE en la realización de la prueba Gamma Interferón.

Esta técnica diagnóstica se utiliza en países como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Bélgica y España, permitiendo la detección temprana de la tuberculosis bovina, lo cual es fundamental para el control de esta enfermedad en las fincas.

Este es el resultado de un proceso de especialización de técnicas diagnósticas en tuberculosis bovina, provocada por la bacteria Mycobacterium bovis, que el SENASA de Costa Rica, ha venido implementado desde el año 2018, con el respaldo del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA-APHIS), mediante su sección de Micobacterias y Brucella.

“Gracias a este esfuerzo, hoy contamos además con un conocimiento detallado de las cepas circulantes de la M. bovis en Costa Rica. Estas bacterias han sido recuperadas directamente de los tejidos de bovinos”, señaló Gabriela Hernández, encargada de la Unidad de Microbiología Médico Veterinaria, del SENASA.

Dentro del enfoque de «Una Sola Salud», SENASA, en colaboración con el Ministerio de Salud, ha incorporado la bacteria Mycobacterium bovis en la lista de agentes infecciosos bajo vigilancia en humanos. Este esfuerzo conjunto no solo aumentará la capacidad de detección, sino que también fortalecerá la vigilancia de esta zoonosis en todo el país.

Según la Organización Mundial de Salud Animal (OMSA), la tuberculosis bovina, es una enfermedad emergente y subdiagnosticada a nivel mundial, que se transmite a los seres humanos a través del consumo de leche sin pasteurizar o por aerosoles del sistema respiratorio de animales infectados.

Desde el año 2020, el Laboratorio Nacional de Servicios Veterinarios (LANASEVE) cuenta con la acreditación de la prueba Gamma Interferón bajo la norma ISO 17025:2017, otorgada por el Ente Costarricense de Acreditación (ECA).

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia