Noticias Internacionales

Un Forraje de Peso para la Ganadería de Leche y Carne

Publicado

en

(2.812 lecturas vistas)

COMPARTIR

Ensayos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA Bordenave) –Buenos Aires, Argentina– determinaron que el uso del sorgo nervadura marrón logró ganancias de peso superiores a 800 gramos diarios. 

En Guaminí –Buenos Aires, Argentina– buscan mejorar el margen bruto de los establecimientos ganaderos mediante la incorporación de sorgos nervadura marrón o BMR (Brown middle rib) en la dieta diaria de novillos. De esta manera, logran ganancias de peso superiores a los 800 gramos por día alimentándolos con forraje fresco, sin suplementación, a un bajo costo y en un tiempo corto.

Aníbal Fernández Mayer, nutricionista del INTA Bordenave –Buenos Aires–, aseguró que se deben buscar alternativas de alimentación y manejo que se adapten a cada situación. “Con una dieta adecuada se pueden obtener grandes beneficios en los rodeos, tanto de carne como de leche”.

Los sorgos forrajeros (Sorghum sp.) tipo sudan son muy utilizados en la Argentina como forraje fresco por sus grandes aportes de materia seca: hasta 15.000 kilogramos que permiten sostener una carga animal de hasta seis animales por hectárea durante el verano.

“Los grandes aportes de materia seca no aseguran buenas ganancias de peso, que en algunos casos llega a los 600 gramos diarios”, señaló Fernández Mayer, quien expresó que la incorporación de los sorgos nervadura marrón son una alternativa válida debido a que “se caracterizan por la alta proporción de agua y un menor contenido de lignina –fracción de la fibra que no se digiere– lo que favorece una mayor digestibilidad de las plantas”.

En comparación con los sorgos forrajeros híbridos tipo sudan, que se venden en el mercado, la digestibilidad de la materia seca de los BMR puede superar entre un 10 al 20%. “El incremento en la digestibilidad que alcanzan estos sorgos puede deberse a los menores depósitos de lignina registrados”, indicó el especialista.

Fernández Mayer: Este sorgo permitió que “340 novillitos Angus –británicos– sin agregado de concentrados proteicos lograran ganancias de peso de hasta 800 gramos”.

La Experiencia

Ensayos realizados en Bonifacio –Guaminí, Buenos Aires– demostraron que el pastoreo directo, asociado con el máximo consumo voluntario, permitió que “340 novillitos Angus –británicos– sin agregado de concentrados proteicos lograran ganancias de peso de hasta 800 gramos por animal”, explicó el nutricionista del INTA Bordenave.

“En este y otros campos de la región –aclaró Mayer– se logran ganancias superiores con diferentes categorías de animales como novillitos, vaquillonas y vacas de raza británicas.”

En este sentido, la eficiencia de conversión alcanzada llegó a los 13 kilogramos de materia seca por kilo de carne producida. “Un número adecuado para un sistema pastoril en el que la base alimenticia fueron sólo forraje fresco, sin concentrados”, señaló el técnico.

Fuente: Agencias

 

 

Leer más
1 comentario

1 comentario

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia