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Producen Nueva Vacuna Contra el Herpes Virus Bovino en Argentina

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El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA) obtuvo la patente de invención de una nueva vacuna contra HVB que permite identificar los animales infectados en un hato ganadero.

Técnicos del Centro Nacional de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas (CICVyA) del INTA Castelar desarrollaron una nueva vacuna contra el virus herpes bovino (HVB), una enfermedad que produce pérdidas económicas por 200 millones de dólares anuales. La innovación, que permite identificar los animales infectados en un rodeo, obtuvo la patente de invención por parte del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI).

Ana María Sadir –bioquímica, ex directora del CICVyA del INTA Castelar y responsable del logro– se refirió a la obtención de la patente para la vacuna como un “logro relevante por tratarse del principal virus causante de enfermedades respiratorias y reproductivas bovinas, responsable de elevadas pérdidas económicas para la industria ganadera”.

Esta vacuna se centra en la extracción de uno de los genes del virus ya que “modificamos el genoma viral, tomamos su ADN y extrajimos un gen, la glicoproteína E (gE), una de las tantas proteínas que el sistema inmune puede identificar”, explicó una de las desarrolladoras de la vacuna, Mariana Puntel, ex becaria del INTA Castelar, quien actualmente trabaja en el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos e investiga la aplicación de terapias génicas en enfermedades humanas. La idea de extraer esta proteína al genoma viral era atenuar el virus y que el organismo no la identifique como causante de la enfermedad. El sistema inmune del animal vacunado, entonces, identificaría todos los genes que componen el virus menos a la gE.

Por su parte, Juan Carlos Salerno –director interino del CICVyA– destacó que “la obtención de dicha patente constituye un valiosísimo y poderoso ámbito de intervención de la institución que favorece y potencia la interacción entre los sectores públicos y privados”.

Fernando Fernández –director del Instituto de Virología del INTA Castelar–, consideró a la vacuna como “una herramienta moderna que permite ‘marcar’ o diferenciar los bovinos vacunados de aquellos infectados. Esto permite hacer una campaña de control y erradicación”.

El 10% de los abortos bovinos son producidos por causas virales en las que el HVB es un agente relevante. Anselmo Odeón –técnico del Grupo de Sanidad Animal del INTA Balcarce– indicó que “las pérdidas económicas por causas virales pueden estimarse en 200 millones de dólares anuales si se considera el costo por la venta de vientres abortados, la reposición por hembras reproductivamente aptas y el lucro cesante por los terneros no nacidos”.

El animal infectado, una vez superada la fase aguda de la enfermedad, no presenta síntomas por el virus que permanece latente y no puede diferenciarse de aquellos vacunados, ya que ambos presentan los mismos anticuerpos. Así, estos animales se convierten en una alta fuente de contagio para el resto del rodeo.

La vacuna obtenida por el INTA permite diferenciar los bovinos infectados de aquellos vacunados gracias a la modificación genética de la cepa causante –por eliminación de la proteína gE–. “Se puede distinguir la vacuna del virus en función de la presencia o ausencia de esa proteína”, explicó Sadir.

En este sentido, Puntel recalcó que “Europa persigue radicar la enfermedad para el 2010, o en un futuro probablemente se transforme en una restricción para el mercado de nuestros animales”.

Hoy, países como Suecia, Finlandia, Noruega y Austria son considerados regiones libres del herpesvirus bovino tipo 1, por lo que el ingreso de animales infectados podría ocasionar “la enfermedad severa, abortos y disminución de producción lechera, lo que resulta en cuantiosas pérdidas económicas”, afirmó Sadir.

Así, la generación de esta vacuna en el país se transformó en una necesidad y compitió directamente con una vacuna que ya había sido creada en Europa. “Los resultados de la vacuna desarrollada por el INTA fueron sorprendentes; mucha gente que trabaja en el tema aseguró que superó las expectativas”, manifestó Puntel, quien aclaró que la clave del éxito se encontró en los grados de protección que posee. “Al vacunar a los animales y someterlos a la infección, la cantidad de especímenes protegidos fue muy grande y su duración muy extensa”, explicó.

Este desarrollo supera ampliamente aquella vacuna clásica –con el virus inactivo entero– obtenida en 1986 a partir de una investigación conjunta de técnicos del Instituto de Virología del INTA Castelar, el CONICET y Laboratorios San Jorge Bagó. Esta innovación fue transferida a ese laboratorio mediante un convenio de vinculación tecnológica.

 

Fuente: INTA

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Un enfermedad de los rumiantes es descubierta en el material de manuscritos antiguos

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Los manuscritos se confeccionaban con pergaminos fabricados con pieles de ovejas, cabras o vacas. Una nueva investigación ha empleado la genética para reconstruir 3 500 años de historia de la viruela ovina, una enfermedad que ha afectado a los rebaños durante siglos.

Algunos de los manuscritos más conocidos de Europa, entre ellos los Evangelios de York, se han convertido en auténticas ‘cápsulas del tiempo’ que permiten reconstruir 3 500 años de historia del virus de la viruela ovina.

Mediante el análisis genético de las pieles utilizadas para fabricar sus pergaminos, un equipo internacional dirigido por el University College de Dublín ha aportado nuevas evidencias sobre cómo esta enfermedad afectó a los rebaños europeos mucho antes de la era moderna.

Un virus antiguo

La viruela ovina es una enfermedad muy contagiosa que se propaga rápido y puede infectar a gran parte de un rebaño en poco tiempo. Es peligrosa porque puede provocar tasas de mortalidad muy elevadas, sobre todo en animales jóvenes, y reduce de forma drástica la producción al mermar la obtención de lana, carne y leche.

La enfermedad de la viruela ovina es peligrosa porque puede provocar tasas de mortalidad muy elevadas, sobre todo en animales jóvenes

“El estudio del ADN de los patógenos ha cambiado por completo nuestra comprensión de las enfermedades infecciosas del pasado, y aquí hemos demostrado que los pergaminos también pueden conservar ADN de patógenos”, afirma el autor principal del estudio e investigador de la universidad irlandesa, Louis L’Hôte. “Puede que los archivos y bibliotecas de todo el mundo también contengan rastros genéticos de brotes víricos ocurridos en animales de pasto de la antigüedad”.

“En concreto, estos genomas nos ayudan a comprender cómo evolucionaron estas infecciones y cómo afectaron a las sociedades del pasado, como es el caso del virus de la viruela ovina, del que demostramos que lleva mermando los rebaños de ovejas de Eurasia desde hace al menos tres milenios y medio”.

Cápsulas del tiempo

En el trabajo, publicado en Science Advances, los investigadores identificaron rastros génicos de la infección en manuscritos medievales, entre ellos varios de gran importancia histórica.

En especial, analizaron los Evangelios de York, de unos mil años de antigüedad y una de las mejores piezas conservadas del primer periodo anglosajón. También estudiaron textos más antiguos, como el Corpus Glossary del Corpus Christi College de Cambridge uno de los primeros diccionarios ingleses, además de otros códices procedentes de Gran Bretaña y Europa continental del mismo periodo.

Los expertos detectaron el virus en pergaminos elaborados con piel de ternero y de cabra, en muchos de ellos descubrieron que algunas páginas contenían ADN del virus, lo que les indicó que en su elaboración se utilizaron animales infectados.

Dado que el pergamino se fabricaba a partir de pieles de ganado, como ovejas, cabras y vacas, los investigadores lo consideran una especie de ‘bioarchivo’ que conserva el estado de salud del animal en el momento de su muerte hace siglos.

Asimismo, los expertos detectaron el virus de la viruela ovina en pergaminos elaborados con piel de ternero y de cabra, lo que indica que se dieron casos excepcionales de infecciones entre especies o que se produjo cierta contaminación durante el proceso de fabricación de los pergaminos.

Un virus que persiste

Al combinar el estudio de los manuscritos con muestras aún más antiguas de dientes de oveja de la Edad del Bronce, el estudio reveló que la viruela ovina había amenazado al ganado durante más de 3 700 años.

Los principales linajes de los capripoxvirus se diversificaron hace 11 500 y 3 700 años. El equipo identificó las primeras detecciones conocidas del virus de la viruela ovina a partir de registros dentales recuperados en antiguos asentamientos pastorales de la estepa euroasiática, ya que, diferencia de otros restos, los dientes conservan el material genético de las infecciones durante miles de años.

Al comparar estas secuencias con las modernas, los investigadores estiman que los principales linajes de los capripoxvirus se diversificaron hace 11 500 y 3 700 años. Esta cronología coincide con el auge de la domesticación de animales y el gran traslado de ovejas desde la estepa hacia Europa.

“La gente de todo el mundo sigue luchando contra este patógeno”, cuenta L’Hôte. “Los genomas antiguos pueden ayudarnos a comprender cómo evolucionaron los patógenos que nos afectan en la actualidad”, concluye.

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