Noticias Internacionales

Presentan una nueva variedad de cebada forrajera en Argentina

Publicado

en

(915 lecturas vistas)

COMPARTIR

Nacira INTA es una novedosa variedad de cebada forrajera diseñada para la producción de pasto ya sea para el pastoreo directo, la confección de silajes o ambos propósitos. El rendimiento de esta variedad fue en promedio un 45 % más que las cebadas Alicia INTA y Huilen INTA, un 25 % más que el cultivar Rayén INTA y más del doble que la producción de la cebada cervecera Andreia.

Nacira INTA es una cebada de última generación que se caracteriza por su gran producción de forraje verde, gracias a la combinación de una alta tasa de crecimiento, un excelente rebrote y anclaje y destacados atributos que le permiten producir forraje a lo largo de todo el ciclo, incluso en pleno invierno.

En Argentina existen dos tipos bien diferenciados de cebadas, las denominadas forrajeras, que mayormente son utilizadas para la producción de forraje, especialmente en pastoreo directo, y las cebadas las graníferas, que salvo alguna excepción generan granos con alta calidad para su uso industrial, especialmente para la industria cervecera.

Fernando Giménez -coordinador del Programa de cereales y oleaginosas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA)-, destacó que “la cebada Nacira INTA se caracteriza por su alta precocidad en la producción de forraje, incluso en épocas más tardías que las recomendadas, generando un rápido primer pastoreo. Su época optima de siembra para la producción de forraje en la región pampeana es la primera quincena de marzo”.

Y agregó: “Es ideal para complementar otros verdeos como avenas y raigrases, siempre sembradas en distintos lotes, ya que complementan los baches forrajeros, al inicio del otoño y en el invierno”.

En ensayos comparativos de rendimiento de producción total de forraje, medida en kilogramos de materia seca por hectárea, la producción de Nacira INTA fue en promedio de casi 8.000 kilos de masa seca por hectárea, un 45 % más que las cebadas Alicia INTA y Huilen INTA, un 25 % más que el cultivar Rayén INTA y más del doble que la producción de la cebada cervecera Andreia.

“Cada cebada debe usarse para su uso específico, ya que las pastoriles poseen menor potencial de rendimiento de granos y la calidad de estos es deficiente, mientras que las graníferas generan poca biomasa y poseen un pobre o nulo rebrote, encañando rápidamente cuando se las siembra a fines de verano y principios de otoño”, indicó Agustin Gonzalez -investigador de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Bordenave y uno de los obtentores de la variedad-.

Por su lado, German González -investigador de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Bordenave- señaló que “Nacira INTA posee atributos que hacen a bajar los costos de las raciones producidas, no solo por su alto potencial de rendimiento de pasto, sino también por excelente comportamiento sanitario, destacándose por poseer resistencia genética frente a la principal plaga de los verdeos de invierno y el pulgón verde de los cereales, evitando así las aplicaciones de insecticidas”.

“También tiene un excelente comportamiento sanitario, destacándose su tolerancia a mancha en red, escaldadura y mancha marrón, las principales enfermedades que afectan a las cebadas. Por otro lado, esta cebada posee un excelente comportamiento frente a factores adversos como frío y sequía y una excelente respuesta a condiciones ambientales favorables y a manejos intensivos”, agregó González

Nacira INTA se comercializa bajo convenio de vinculación tecnológica con la empresa SeedEx con sede en la localidad de Tres Arroyos y su red comercial, quienes ponen a disposición de los productores semillas de alta calidad y pureza.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia