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Nueva Tecnología de Microcápsulas para Mejorar la Reproducción Bovina

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Este sistema permite transportar, almacenar y liberar drogas de forma controlada para mejorar la productividad y sanidad animal. La novedosa tecnología, desarrollada en primera instancia para la liberación sincronizada de hormonas en el control del celo y ovulación, forma parte de un convenio entre el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el CONICET, Ignacio Rintoul, y la Universidad Nacional del Litoral (UNL) en el país gaucho. Ya se iniciaron los trámites de patentamiento en EE.UU., Brasil y Australia.

Con el incremento de la población mundial, la producción ganadera debe intensificarse dada creciente demanda de alimentos. Una de las técnicas más difundidas para la reproducción de los bovinos es la inseminación artificial pero, por su difícil implementación, tan sólo un 4% del rodeo mundial utiliza este tipo producción programada.

Ignacio Rintoul, investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC, CONICET-UNL), implementó una tecnología que consiste en una plataforma de liberación controlada de micropartículas para la sincronización del celo y ovulación de ganado vacuno, que permitiría inseminar una gran cantidad de animales en un mismo período.

Rintoul, responsable del desarrollo de las microcápsulas explicó que “se trata de que todas las vacas se inseminen al mismo tiempo y de esa manera todas tengan los terneros en el mismo período”.

Al tener todos los animales logrados la misma edad, el veterinario puede tener más control sobre el período de parición y mejorar los programas de vacunación y alimentación. Además, esta nueva tecnología permitiría parcelar el campo y sembrar intensivamente la mejor pastura para aumentar su productividad, así como reducir costos y hacer más eficiente la logística de transporte, al mandar todos los animales juntos al matadero.

En la actualidad el método utilizado para la inseminación artificial a tiempo fijo se lleva a cabo mediante dispositivos intravaginales, que no son de fácil empleo puesto que requieren de un cuidado especial para su colocación.

La nueva tecnología permitiría no solamente mejorar radicalmente los aspectos vinculados al manejo sino también evitaría algunas consecuencias no deseadas que en ocasiones se derivan del uso de dispositivos intravaginales, relacionadas con la higiene, inflamaciones o molestias que repercuten indirectamente en los porcentajes de preñez.

Otra de las ventajas de la tecnología de microcápsulas es que son más fáciles de transportar y almacenar gracias a su pequeño tamaño. Por otra parte, permiten adecuar la dosis en cada animal con una inyección subcutánea cuya biodegradación es in situ, lo que evita intoxicaciones de operarios y contaminación al medioambiente.

Matías Lapissonde, Director del Centro Operativo Experimental Las Gamas y coordinador general de la Cadena de la Carne del Ministerio de la Producción de la Provincia de Santa Fe -encargado de realizar las pruebas in vivo-, agregó que “esta es una técnica mucho mejor desde el punto de vista sanitario. El gran salto es que se preñan muchas vacas en muy poco tiempo y los terneros nacen antes. Estos van a ser más pesados y por ende se va producir más carne. Si esta tecnología soluciona los inconvenientes que presentan los intravaginales, ya es un adelanto más que importante”.

Inducción del Celo y Mucho Más 

Actualmente la tecnología está pensada para ser empleada con hormonas encargadas de la inducción del celo como la progesterona, pero se prevé utilizar la plataforma de liberación con otros tipos de drogas como insecticidas, antibióticos y antiparasitarios.

“Mediante el ajuste de la química de la cápsula de acuerdo a los patrones de liberación se pueden aplicar todo tipo de sustancias”, confirmó Rintoul.

“Esperamos que esta tecnología pueda constituir, una vez calibrada, al incremento de la productividad de la ganadería argentina, que es uno de los objetivos del IPCVA”, aseguró, por su parte, Gonzalo Álvarez Maldonado, Presidente del Instituto que desde hace años financia parte de la investigación.

Al respecto, ya se iniciaron los trámites de patentamiento de la nueva tecnología en las instancias de fases nacionales de EE.UU., Brasil y Australia.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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