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Nicaragua Apuesta por Inseminación Artificial para Mejorar Producción de Vacas y Cerdos

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Consciente de la necesidad de elevar la calidad y la productividad del ganado, el Gobierno de Nicaragua a través del Tecnológico Nacional (Inatec) se encuentra desarrollando cursos de especialización en inseminación artificial de bovinos y porcinos.

Estos cursos se están brindando en el Centro Nacional de Mejoramiento Genético, ubicado en Ticuantepe, y son destinados a protagonistas de la Educación Técnica en el Campo.

Este año se tiene proyectado capacitar a 820 personas, entre pequeños ganaderos, estudiantes, protagonistas del Bono Productivo, técnicos comunitarios y técnicos de diferentes instituciones del Gobierno.

Hay que mencionar que para el desarrollo de los cursos de inseminación artificial el TecnológicoNacional ha unido esfuerzos con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA), el Ministerio de Economía Familiar y Comunitaria y Alba Genética.

Oscar Real, director del Area Agropecuario del Inatec, subraya que con este programa de capacitaciones se logrará contar con personal que puedan apoyar a los productores a mejorar la calidad genética de sus animales.

Al respecto, el ingeniero Humberto Gutiérrez, coordinador del Área Técnica de Alba Genética, explica que esta tecnología permite además llevar un mejor control de la preñez de los animales.

“El semen que utilizamos en inseminación artificial es de toros ya probados”, destaca Guitiérrez, quien agrega que los sementales usados para extraer el semen tienen un valor mínimo de 25 mil dólares.

Muchos de los protagonistas no tenían siquiera noción de la técnica, sin embargo, están claros de lo que implica para hacer que el ganado sea más productivo.

“Yo no sabía cómo era palpar una vaca para saber si estaba en período de gestación”, indica AlbaPérez Sánchez, técnica comunitaria que se encargará de multiplicar estos conocimientos en la localidad donde vive.

El Centro Nacional de Mejoramiento Genético fue fundado en 1982 durante la primera etapa de la Revolución Popular Sandinista, y en la actualidad continúa siendo un pilar importante para el futuro del desarrollo ganadero nicaragüense.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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