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Mejora el Programa de Trazabilidad Bovina de Chile

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Mejorar e implementar el proceso de identificación del ganado vacuno de la Región de Aysén, además de potenciar la competitividad del rubro permitiendo que este sistema sea parte de la cadena productiva, es el objetivo de la tercera etapa del programa de trazabilidad del Servicio Agrícola y Ganaderos de Chile (SAG) que entró en funcionamiento durante septiembre y que fue presentado al Director Nacional del SAG, Aníbal Ariztía. 

La actividad, realizada en el predio de la Escuela Agrícola de la Patagonia, tuvo como fin dar a conocer los alcances de esta nueva iniciativa, financiada por el Gobierno Regional, que beneficiará a los usuarios y usuarias inscritos en el programa nacional de trazabilidad animal.

El proyecto de transferencia y trazabilidad bovina para la competitividad ganadera, considera una duración de 36 meses a partir de septiembre de 2011, mientras que sus metas están calendarizadas a lo largo de 4 años, finalizando en agosto de 2014.

Sin lugar a dudas la Región de Aysén lleva la delantera en materia de trazabilidad y en la escuela agrícola hemos podido ver las ventajas que representa para el productor/a ganadero/a y para la industria este programa, a través del areteo electrónico. Tenemos una tecnología que es de primer nivel mundial y es la misma que yo vi hace un par de meses en Canadá. Una vez terminado este programa tendremos un nuevo desafío, que será el incluirnos en la trazabilidad ovina señaló Aníbal Ariztía, Director Nacional del SAG.

En tanto, Ramón Henríquez Raglianti, Director Regional agregó que el programa de trazabilidad del SAG representa un gran beneficio para los productores y productoras de nuestra región, permitiendo que los bovinos de Aysén puedan incluso ser exportados a los mercados más exigentes en temas de inocuidad alimentaria. Todas estas ventajas se manifiestan en el predio modelo de la Escuela Agrícola, donde con la implementación de este sistema esto se ve reflejado en la optimización de los tiempos y en un mejor sistema productivo.

Dentro del trabajo en terreno se considera la identificación electrónica de bovinos en todas las comunas de la región, además del desarrollo de un plan de promoción de gestión electrónica y la ejecución de un plan de divulgación técnica.

Cabe desatacar que en la actividad se procedió a aretar, con dispositivos electrónicos, a los terneros nacidos antes de los 120 días de edad, los que fueron identificados con los instrumentos de lectura digital utilizados por el SAG y algunos productores/as que utilizan la identificación electrónica como mejora en su propia gestión predial.

Esta es una iniciativa que está dentro del Plan Aysén, lanzado por el Presidente de la República, Sebastián Piñera, que busca potenciar la ganadería regional y que beneficiará aproximadamente a mil 600 productores con más del 2.400 establecimientos de bovinos inscritos, teniendo una meta de identificación al 2014 de 165 mil cabezas de ganado.

Fuente: Agencias

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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