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La Importancia del Trébol Blanco en los Sistemas Silvopastoriles de la Patagonia Argentina

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El aporte de nitrógeno al suelo por parte de algunas especies de leguminosas representa una alternativa promisoria para el desarrollo de técnicas de manejo sustentable de la actividad agropecuaria. 

En la provincia argentina de Santa Cruz la principal actividad agropecuaria es la ganadería ovina pero, desde mediados de la década del ‘60, las existencias fueron disminuyendo por distintos factores y luego de la salida de la convertibilidad, en 2002, los productores aumentaron el número de cabezas de ganado, en muchos casos sin tener en cuenta la receptividad de los campos. “El aprovechamiento de pastizales naturales ha sido desmedido y originó problemas de desertificación en el centro de la provincia”, explicó el ingeniero agrónomo Pablo Mayo.

En los últimos años se desarrollaron distintos proyectos de investigación sobre los bosques nativos y los sistemas productivos del sector andino patagónico, con importantes aportes sobre la capacidad productiva, el manejo sustentable y la participación en la dinámica de los nutrientes del componente arbóreo de la región.Estos trabajos profundizaron los conocimientos sobre la capacidad de uso de los pastizales y la productividad de trébol blanco, entre otros temas de interés. Sin embargo, nada se sabe sobre la cantidad de nitrógeno que el trébol blanco aporta por fijación biológica al sistema, ni cómo la disminución de la disponibilidad de luz que genera el estrato arbóreo y los balances hídricos negativos registrados en la época de crecimiento afectan al aporte biológico de nitrógeno.

Es por esto que el ingeniero agrónomo Juan Pablo Mayo lleva adelante una investigación que apunta a cuantificar el nitrógeno fijado en campo ante el régimen fluctuante de luz y humedad para así, poder estimar el comportamiento de esta especie de leguminosa en diferentes ambientes de la Patagonia y, especialmente, en los sistemas silvopastoriles situados en bosques nativos, donde puede encontrarse una significativa variación de estos factores. La información que se genere a partir de este trabajo permitirá desarrollar técnicas de manejo sustentable y conocer la cantidad de fertilizante nitrogenado que un productor puede ahorrar a partir de su fijación biológica y la que debe agregar para hacer sostenibles los sistemas sin contaminar el ambiente.

El investigador consideró que “hay algunos sitios, como la zona de Río Turbio y el sudoeste de Santa Cruz, en los que se puede aumentar la producción de pastos sembrando e incorporando especies” y que el tema de la investigación “es necesario para la producción agropecuaria de la zona, ya que se podrá saber cuáles son las especies que más se adaptan a la región, cuál es la mejor mecánica de siembra y de qué manera podemos hacer un buen uso para mejorar la producción de forrajes”.

Para realizar los estudios, se instalaron ensayos en la zona de chacras y en algunas estancias de los alrededores de Río Turbio. “Ecológicamente se conoce como la zona de ecotono, en la estepa magallánica húmeda, y en parte del complejo andino, que son lugares en los que hay ganado ovino y vacuno”, detalló Mayo.

“El nitrógeno es el principal nutriente para las plantas, pero la mayoría de los suelos presenta en nuestra zona una cantidad que no es suficiente para un adecuado desarrollo y una buena producción de pastos. En nuestra región también tenemos naturalizado, en la zona de bosques principalmente, al trébol blanco, la especie tiene la particularidad de realizar una simbiosis con algunas bacterias y a través de ellas producen una fijación de nitrógeno atmosférico en el suelo”.

Aunque estos datos son ya conocidos por la comunidad científica de ellos se desprende que “si se logra incorporar nitrógeno al suelo, seguramente vamos a tener una tierra más fértil y un mayor nivel de producción de pasturas”. De ahí la necesidad de “saber cómo varía el nivel de fijación de nitrógeno del trébol ante una condición de sombra como la que se da en la zona de bosque. En teoría, el trébol que está sombreado va a fijar menos nitrógeno. Pero además estamos tratando de analizar de qué manera influye la interacción entre lo que es la escasa proporción de luz y la disponibilidad de agua. Es posible que con ambos factores no fije nada, o que haya alguna compensación”, precisó el investigador.

“Lo que se busca con este estudio -prosiguió Mayo- es generar un conocimiento innovador en cuanto al comportamiento de la fijación del nitrógeno ante distintas condiciones de sombra y humedad del suelo. Esa información que se genere puede ser utilizada para ajustar algunas técnicas de manejo de estos sistemas productivos”.

Mayo comentó que la temporada de crecimiento de las pasturas se inició en octubre de 2010 y concluyó en marzo de este año, fue en ese período que se instalaron clausuras y se tomaron distintas muestras, que actualmente se procesan para enviarlas a analizar a un laboratorio de Brasil. “Tenemos que hacer análisis muy específicos para los cuales no hay equipos en el país. El proceso de laboratorio permite conocer la cantidad de nitrógeno que tiene el pasto para estimar cuánto se fija en determinada circunstancia. Después tenemos que estudiar la interacción de los otros factores, sombra y disponibilidad hídrica, para ver cómo influyen”, detalló el investigador.

Andino- Patagónico 

Los sistemas silvopastoriles de cría de ganado ovino y bovino de la Patagonia se desarrollan mayoritariamente aprovechando los bosques nativos comprendidos en la eco-región del Bosque Andino Patagónico, que se extiende como una estrecha franja recostada sobre el macizo cordillerano desde el norte de Neuquén hasta Tierra del Fuego.

En Santa Cruz, las principales masas forestales se encuentran en Río Turbio, el norte del lago San Martín, la zona del Tucu-Tucu, Lago del Desierto y el Parque Nacional Los Glaciares, con más de 330.000 hectáreas relevadas. Por eso, una forma de aumentar la receptividad de los campos es incorporando técnicas de fertilización de vegas o mallines, siembra de pasturas o verdeos, para lograr de esta forma una mejora en la dieta animal mediante pastoreo directo o la confección de reservas forrajeras.

Fuente: Agencias

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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