Noticias Internacionales

Estrategias de manejo para la eficiencia reproductiva en bovinos de carne

Publicado

en

(1.072 lecturas vistas)

COMPARTIR

Con porcentajes de preñez superiores al 85 %, investigadores argentinos del INTA recomiendan una estrategia que permite ordenar los rodeos en los sistemas de producción ganadera de la región. Con una adecuada planificación forrajera, el servicio permite obtener un ternero por vaca al año y mayor peso de los terneros al destete, lo que aumentaría la eficiencia reproductiva.

Se trata del servicio estacionado, una estrategia utilizada en regiones áridas y semiáridas en épocas con mayor presencia de vegetación tanto en disponibilidad como en calidad, que suele ocurrir en primavera y verano. Investigadores del INTA La Rioja recomiendan el estacionamiento de servicio para cumplir con el objetivo de lograr un ternero por vaca al año, lo que aumentaría la eficiencia reproductiva del rodeo. Esta práctica apunta a que el toro sirva a las hembras en una determinada época del año y deje al mayor número de vacas preñadas, con el fin de tener los partos concentrados con más disponibilidad y calidad del forraje.

Gabriela Brunello –investigadora del área de Producción Animal del INTA La Rioja– destacó que “en los sistemas de cría que realizan el estacionamiento de servicio y cuentan con una adecuada planificación forrajera, el porcentaje de preñez es superior al 85 % con una cabeza de parición superior al 60 % y con pesos de los terneros al destete entre 150 a 180 kilos”.

Y agregó: “Cuando el productor realiza este estacionamiento de servicio, además de contar con una planificación forrajera, debe disponer de un calendario sanitario y un plan de manejo del rodeo a los fines de tener un registro de la producción y una organización de la actividad productiva ganadera de su establecimiento”.

Las ventajas del servicio estacionado son: una mayor concentración de partos y cabeza de parición de los terneros en los meses de octubre, noviembre y diciembre, en donde se presenta las condiciones más optimas en cuento a oferta forrajera en los sistemas productivos en la región; un mayor peso de los terneros al destete y a edades homogéneas; y por último la facilidad en el manejo sanitario tanto en las vacas como en los terneros en la época de pre y post servicio.

Se recomienda poner en práctica esta estrategia en un momento determinado del año para que las vacas puedan parir en los meses con mayor disponibilidad y calidad del forraje –octubre, noviembre y diciembre–. Es necesario que las vacas se preñen en un intervalo de tiempo que no supere los 90 días después del parto. Generalmente estos 90 días de duración puede ir del 15 de enero al 15 de abril o del 1 de febrero al 1 de mayo.

En cuanto a los beneficios para el productor Brunello destacó que “la práctica mejora la rentabilidad del establecimiento ganadero al poder vender lotes de terneros más homogéneos y con mayor peso al destete, a su vez, permite llevar registros de la producción y una organización de la actividad productiva ganadera de su establecimiento, como lo es la aplicación de planes sanitarios, vacunas, antiparasitarios, caravaneo, castración, entre otras. Y agregó: “También permite identificar los animales con problemas reproductivos, de tal manera que facilita el descarte de los mismos y seleccionar los animales con características deseables para la reposición”.

Estrategias de manejo

Previo al servicio estacionado se debe considerar el peso, condición corporal, y realizar ecografías para evaluar el desarrollo genital y ciclicidad de vacas y vaquillonas. También, desde el punto de vista sanitario, se recomienda vacunar para que las vacas tengan defensa inmunitaria. Las vacunas más utilizadas, por lo general son contra la Diarrea Viral Bovina (BVD) y Rinotraqueitis Infecciosa Bovina (IBR).

Y por último, mediante ecografía o palpación rectal se debe evaluar la ciclicidad de las hembras, es decir, la proporción de vacas con actividad sexual antes del servicio o si presentan algún problema que afecte la fertilidad como la involución uterina o los ciclos estrales cortos.

El servicio en las vaquillonas se debe manejar de acuerdo al establecimiento y sus recursos. En el caso de realizar el servicio a los 15 meses de edad se necesita una adecuada planificación de la recría desde el destete hasta la edad el servicio.

Brunello detalló: “Deben alcanzar un buen desarrollo corporal y genital con disponibilidad y calidad forrajera, suplementación nutricional durante la época de invierno y personal capacitado. Las vaquillonas antes del servicio deben alcanzar entre el 60 y 65% del peso adulto”.

La proporción de toros es fundamental para el manejo del servicio, en el caso de establecimientos con potreros grandes se utiliza un 5 – 10% de toros y un 3% en pasturas.

“En el caso de los toros antes del servicio se recomienda una revisión clínico/genital una vez al año que observa en el animal los ojos, dentición, aplomos, testículos, pene, prepucio, condición corporal y a su vez mediante análisis sanguíneo, conocer si el animal tiene alguna enfermedad infecciosa como, por ejemplo, IBR, DVB, Brucelosis, Leptospirosis y mediante raspaje prepucial para Tricomoniasis y Campylobacteriosis”, explicó Brunello

Otra estrategia de manejo reproductivo para mejorar la eficiencia en un servicio natural es la aplicación de un tratamiento hormonal para inducir el celo o la ovulación. “La aplicación de esta técnica permite concentrar los celos durante la primera semana del servicio logrando aumentar la cabeza de parición. Asimismo, provoca un estímulo para el desarrollo folicular, logrando disminuir el intervalo de anestro desde que las vacas paren hasta que vuelven a concebir durante el servicio”, aclaró la investigadora.

Es importante, bajo las condiciones ambientales de la región, que al implementar esta práctica de manejo se evalué y analice cada establecimiento productivo, sus limitantes tanto en infraestructura como alternativas de manejo sanitario, reproductivo, genético y nutricional, logrando hacer más eficiente y rentable el sistema ganadero, para lograr el objetivo de un ternero por vaca por año.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia