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Grupo de lácteos Gloria reabre planta en Uruguay, cinco años después de cesar operaciones

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Con una plantilla inicial de 30 obreros, la industria procesadora de quesos semiduros y duros tiene previsto exportar primero a Perú y luego abrirse a otros mercados.

La reapertura de Gloria Foods del Uruguay, que tiene una capacidad de procesamiento de 60.000 litros de leche al día, fue calificada como una muestra de confianza en el país, por el gobierno uruguayo.

Cinco años después de haber cerrado sus operaciones tras un largo y duro conflicto con el sindicato, este martes iniciaron las actividades productivas y la reinserción en el mercado local e internacional de Gloria Foods del Uruguay, del grupo peruano Gloria.

Esta reapertura de Gloria, con una capacidad de procesamiento de 60.000 litros de leche al día, es una muestra de confianza en el país, afirmó el gobierno uruguayo.

«Es positivo que un consorcio internacional confíe en el gobierno de Uruguay, en los productores y en los trabajadores de la leche», expresó el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, al participar en la ceremonia en la planta ubicada en el departamento de Colonia (oeste).

Enzo Benech, ministro de Ganadería, dijo que era incomprensible que hubiese «una planta industrial láctea de primera generación cerrada en la cuna del queso uruguayo, así que había que buscar soluciones y llegó en este momento».

«Uruguay necesita empresas modernas y pujantes que salgan a pelear los mercados, en este caso el de lácteos», manifestó Benech en el acto de reinserción en el mercado local y mundial de «Gloria Foods del Uruguay», subsidiaria de Grupo Gloria.

Gloria Foods del Uruguay es una empresa del conglomerado peruano Grupo Gloria uno de los grupos empresariales lácteos más grandes de Sudamérica-, que se dedica con especial énfasis a la elaboración de quesos de alta calidad.

La planta de Ecolat del grupo Gloria Foods ubicada en Nueva Helvecia (126 kilómetros al oeste de Montevideo) había cerrado en 2015 a raíz de conflictos internos y la baja en los precios internacionales de los lácteos.

Con una plantilla inicial de 30 obreros, la industria procesadora de quesos semiduros y duros tiene previsto exportar primero a Perú y luego abrirse a otros mercados.

Alfredo Montoya, gerente general de Gloria Foods Uruguay, informó que la planta reabrió con 30 trabajadores y procesa en la actualidad unos 30.000 litros diarios. De todas formas, la capacidad de la planta es de hasta 48.000 litros de leche por día, por lo que no se descarta que se sigan generando puestos de trabajo.

Los lácteos son uno de los principales productos de exportación de Uruguay con envíos por US$649 millones a lo largo de 2019, según cifras del Instituto Nacional de la Leche (Inale).

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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