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Fibra de Vicuña: la más fina y cara del mundo

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Las vicuñas estuvieron en peligro de extinción. La caza furtiva aún es una amenaza para las vicuñas.

Primero hay que saber que la lana más cara del mundo no es lana –solo las ovejas dan lana– sino una fibra animal. Después hay que saber que la fibra más fina del mundo, y por lo tanto la más cara, es la de un animal inaccesible (te cuento cuál es al final de la nota).

Y ahora sí podemos decir que la fibra animal más cara disponible en el mercado es la de la vicuña, un hermoso animal salvaje del altiplano sudamericano.

Hechas todas las aclaraciones, lo más importante es: por qué la de la vicuña es una historia de éxito.

Y esta historia empieza así: un bello y misterioso animal cautiva a una joven bióloga.

Belleza Salvaje

«Las vicuñas tienen unos ojos negros inmensos hermosísimos y muy expresivos», le cuenta a BBC Mundo Bibiana Vilá, la bióloga en cuestión, quien años después de aquel primer deslumbramiento acaba de recibir el premio internacional Midori para la diversidad biológica por su aporte a la conservación de esta especie.

«Es como si fuera una gacelita peluda», explica la experta, líder del grupo de investigación sobre vicuñas, camélidos y ambiente VICAM.

«Corre a 50 km por hora, salta a dos metros de altura, defiende los territorios, es un animalito súper interesante desde el punto de vista biológico».

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Foto. El éxito de la conservación de la vicuña se debe a su manejo sustentable

Pero las hermosas vicuñas estuvieron un día a punto de desaparecer debido a la caza furtiva.

Tras la llegada de los españoles a América y después de cientos de años de matanzas sistemáticas para exportar a Europa sus codiciados cueros, la especie llegó, a mediados del siglo pasado, a un punto crítico, con menos de 10.000 animales en todo el altiplano.

Entonces, cuenta Vilá, un convenio de 1969 dio inició un trabajo de estricta conservación con el que aún están comprometidos Perú, Bolivia, Argentina y Chile.

Desde entonces, las vicuñas se han recuperado. Hoy, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) estima que la población total es de 347.273 vicuñas y está en aumento.

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Foto. Las bandas de vicuñeros mataban ejemplares para vender sus pieles a Europa.

Pero para Vilá, la verdadera clave de esta recuperación está en el primer artículo de ese convenio, que dice que el beneficio de la vicuña –el que aporta el valor de su pelo– debe ser para el poblador local.

Así, dice la bióloga, «la gente empezó a sentir que la vicuña era de ellos».

Un Chal de Vicuña

El pelo de vicuña es tan apreciado por su calidez: las fibras tienen escamas que al hilarlas se entrelazan y aíslan el aire. Y como ya hemos dicho, por su finura: mide entre 12 y 14 micrones de diámetro. Las prendas hechas con fibra de vicuña alcanzan precios de miles de dólares.

«Cuanto más fina más cara», explica Vilá.

Un kilo de fibra de vicuña puede costar más de US$500. Y un chal confeccionado con su hilo, más de US$2.229, lo que lo convierte en una prenda de lujo.

En la antigüedad, la vicuña vestía al Inca y a la realeza, y hoy viste a los millonarios del mundo.Bibiana Vilá, investigadora experta en vicuñas
«En la antigüedad, la vicuña vestía al Inca y a la realeza, y hoy viste a los millonarios del mundo», comenta la investigadora.

¿Cómo hacer uso entonces de forma sostenible de la vicuña? Encontrando la manera de quitarles su fibra sin acabar con ellas.

«Nosotros lo que hacemos es facilitar el manejo de las vicuñas con las comunidades locales y el beneficio, que es la fibra de vicuña, es para la comunidad local», le dice Vilá a BBC Mundo.

Para ello recuperaron una técnica de captura de vicuñas de la época prehispánica denominada chaku, adaptada a la ciencia moderna para asegurar el bienestar animal.

Captura Multitudinaria

El grupo de investigación de Vilá trabaja con un pueblo de 150 habitantes, Santa Catalina, en el norte de Argentina.

Aunque se hacen chakus en los cuatro países involucrados, este es el único que se hace con un esquema científico, explica la bióloga.

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Foto. Científicos y pobladores de Santa Catalina participan de la captura de vicuñas.

«La captura revoluciona el pueblo», cuenta.

Más de 100 personas participan del chaku, en el que la gente rodea caminando a las vicuñas con una soga marcada con cintas de colores.

Así se arrean los animales a un corral, donde se los esquila, pero también se les saca una muestra de sangre, se los revisa y se los identifica con un collar.

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Foto. En la captura se cubren los ojos del animal para no estresarlo.

Todo esto para asegurarse de que sufren el menor estrés posible y también para estudiarlos en detalle desde el punto de vista biológico y ecológico. Luego, se los devuelve a la naturaleza.

Es un ejemplo de que el alto valor de su fibra puede ser utilizado a favor de la conservación.

«Uno de los riesgos de las especies silvestres cuando tienen valor económico es lo que se llama la transformación de la especie en un comodity (una mercancía)», le dice Vilá a BBC Mundo.

«O sea que la gente deja de hablar de las vicuñas, de las poblaciones, del altiplano, y habla de kilos de fibra, de mercado internacional, de precios».

«Yo nunca me olvido del animal vivo en el altiplano», asegura la bióloga que sigue tan fascinada con las vicuñas como la primera vez.

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Foto. El Manual de Conservación Sustentable escrito por Jorge Baldo, Yanina Arzamendia y Bibiana Vilá explica cómo hacer el chaku para proteger a las vicuñas.

Y aunque el precio y el marcado tengan un papel en esta historia de éxito, el secreto, según Vilá, es otro.

«Ese punto de reconocer al poblador local, al poblador indígena, al poblador del altiplano como el merecedor de los beneficios de la conservación, yo creo que es el punto clave que determinó el éxito de la conservación de la vicuña».

Cómo es el chiru, un animal salvaje e inaccesible

  • El antílope tibetano tiene grandes cuernos y vive en el altiplano del Tibet.
  • Según Vilá, es un animal muy elusivo y difícil de encontrar.
  • Figura en la lista de especies en peligro de extinción de la IUCN.
  • Su población ha disminuido dramáticamente en los últimos años, diezmado por los cazadores que buscan su suave fibra, el shahtoosh, famoso por su finura y que se utiliza para hacer chales muy apreciados en India y Pakistán.
  • Su venta está prohibida, pero en el mercado negro un chal de shahtoosh puede valer US$4.000.

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Foto. El pelo del chiru o antílope tibetano, en peligro de extinción, también es muy apreciado.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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