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El Uso del Semen Bovino Sexado Gana Terreno

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El uso de semen bovino sexado crece en todo el mundo como ocurre en muchos países de Latinoamérica, más allá de las crisis, como es el caso del Uruguay.

Si bien no existen datos ciertos sobre el incremento y es difícil guiarse por el volumen de importaciones, los operadores dedicados a la venta de semen bovino congelado sexado, sostienen que hay un crecimiento en la demanda y una mayor apuesta a esta herramienta productiva, que le posibilita a muchos tambos asegurarse animales de reposición de un alto nivel. En un futuro, se convertirán en las vacas lecheras que entrarán a los sistemas de ordeñe y a defender el bolsillo del productor.

La tecnología de sexado se introdujo alrededor de 2006 y hubo una fuerte apuesta de las empresas dedicadas a la comercialización de semen bovino congelado. En el mundo, tanto Estados Unidos, Francia o incluso, los datos de la Cámara Argentina de Inseminación (Cavia) dan cuenta de un aumento muy importante en el uso de semen sexado (con sexo predeterminado).

En Argentina, hace pocos años, representaba el 0,5% de todo el semen usado anualmente en ganado lechero, para pasar a ser hoy cerca del 6%; se manejan alrededor de 3 millones de dosis.

En Estados Unidos, sobre algo más de 5 millones de inseminaciones en vaquillonas, el 31% se hace con semen sexado, contra un 17% que se registró en 2008. En Francia también pasa igual: en más de 7 millones de inseminaciones hubo un gran crecimiento y prácticamente entre el 25% y 30% es semen sexado.

Hoy es mucho más usado en lechería que en ganadería de carne. «Uno de los problemas que tenemos es que el dueño de la tecnología en el mundo es una sola empresa y en todas las empresas de inseminación artificial que hay en el mundo, las máquinas de sexado son propiedad de esa compañía y eso encarece el producto», explicó el doctor Sergio Kmaid, asesor de Laboratorio Universal y veterinario de libre ejercicio de la profesión. Hay que pagar una patente para usarlas y eso encarece el precio de las dosis.

VENTAJAS

El profesional explicó que el uso de semen sexado en lechería tiene grandes ventajas. Un ejemplo claro es el hecho que «no se crían terneros machos y el productor obtendrá hembras en un 90% de las preñeces», destacó.

Por el hecho de ser hembra, «hay menos porcentaje de atraque en los terneros, hay mayor porcentaje de sobrevida en los primeros 30 días post parto —eso está medido en el mundo— y no hay presiones de los consumidores», destacó Kmaid.

Es más, «existe una recomendación de la principal institución de bienestar animal en el Reino Unido, que recomienda a los veterinarios que usen semen sexado, para no tener que estar lidiando con los terneros machos, que muchas veces se crían en peores condiciones o directamente se eliminan», afirmó el veterinario. La lechería es un negocio de hembras y los machos generalmente son descartados rápidamente.

Pero si de estudios y datos se trata, principalmente en Estados Unidos hay trabajos que aseguran que una vaca lechera que está gestando una ternera hembra y posteriormente la pare, produce casi 400 o 450 kilos de leche más por lactancia que una vaca que tiene en su vientre un macho y pare un macho. En Uruguay, no hay datos adaptados a la realidad productiva local y existen varios veterinarios y productores que tienen interés en contar con datos científicos adaptados al país. Kmaid dice que por el hecho de que esa ternera sea hembra, se genera una comunicación hormonal temprana de ese feto con la madre, «lo que hace que se produzcan determinados mediadores químicos que favorecen la síntesis mamaria y todo el desarrollo de la glándula mamaria a futuro», según explica la bibliografía.

«Los canadienses midieron lo mismo y encuentran una mayor producción, pero no es en ese grado de significación. En Nueva Zelanda encuentran que es más corta la preñez de una vaca que pare una ternera hembra y su lactancia más larga», sostuvo Kmaid.

CUELLO DE BOTELLA

Veterinarios, operadores y hasta algunos productores sostienen que el mayor cuello de botella que enfrenta hoy el uso de semen sexado es que preña entre 15% y 20% menos que el semen convencional.

Kmaid explica que el uso de esta herramienta reproductiva «obliga a hacer algunas cosas diferentes en el tambo, a ser mucho más prolijo en el manejo del semen y elegir mejor los animales a inseminar», siendo viable siempre en vaquillonas. A su vez, remarcó que «es mucho mejor usarlo sobre vaquillonas y no sobre vacas en producción, por lo tanto, el horizonte en el tambo se restringe».

Por otro lado, se debería «sacar celo tres veces al día, en lugar de una o dos veces por día, como se hace en muchos tambos en Uruguay e inseminar tres veces por día» y eso cambia la rutina. Aplicar ese paquete tecnológico y de manejo, permite alcanzar resultados comercialmente aceptables con semen sexado.

El hecho de que preñe menos está dado porque el proceso de sexado —lo hace una máquina—debilita al semen y lo degrada, por lo que, cuando llega el momento de inseminar tiene menos vitalidad. Por eso «es mejor inseminar más cerca del momento de la ovulación de la vaca. Por esa razón se detecta celo tres veces al día», dice Kmaid, desmitificando el semen sexado. No está recomendado para los procesos de inseminación a tiempo fijo.

REALIDAD

Por su parte, Pablo Arispe, principal de la empresa ABS Uruguay, aseguró que «el productor que comenzó a utilizar semen sexado no para. El que vio que la tecnología funciona y hace bien los deberes, no para más de usarlo».

Sin embargo también admitió que, en la otra vereda, «el que lo utilizó como prueba, hoy con el tema de achicar costos, lo dejó». El uso de semen sexado debe formar parte de un paquete tecnológico para obtener buenos resultados. Es más, agregó que «hay muchos veterinarios que venden sus servicios a vaca preñada, donde se incluye el semen, las hormonas y su trabajo y la única forma de achicar costo fue bajando el precio del semen».

Arispe adelantó que una dosis de semen sexado de un toro bueno, vale en el mercado local alrededor de US$ 23, dependiendo del padre.

También el Ing. Agr. Pablo Barreto, principal de Selecta, empresa que representa a la estadounidense Select Sires, aseguró a El País que hay un aumento en el uso de esta tecnología en los tambos uruguayos.

«Los años anteriores donde la exportación de ganado lechero a China era fabulosa todo el mundo quería semen sexado. Se cortó la exportación y comenzó una crisis muy violenta en la lechería, provoca que la gente siga usando, pero no es lo de antes», explicó.

«Creo que está estable e incluso me sorprende que la demanda no haya caído más», dijo Barreto.

FEDERICO DI SANTI

Mercado marca la diferencia al vender

Hoy el mercado hace rato que está diferenciando una vaquillona servida con semen sexado frente a otra preñada con semen bovino congelado convencional. «Hay un mercado más ávido para esa vaquillona», aseguró el rematador Federico Di Santi, un fuerte exportador de terneras lecheras a China. Di Santi aseguró que «en un mercado fluido, el hecho de estar servida con semen sexado, aumenta el valor de la vaquillona preñada y en un mercado con poca demanda, evidentemente, esos animales son más fáciles de vender porque el productor tiene más certeza de que tendrá una ternera hembra».

En la zafra 2013, cuando la exportación de vaquillonas y terneras a China era fluida, las vaquillonas preñadas con semen sexado se pagaron hasta US$ 300 más que las convencionales. Esos son datos del mercado que muestran el fuerte avance en el uso del semen bovino congelado y sexado.

Proyecto Uruguayo que Marca el Futuro

El Área de Biotecnología de la Reproducción de la Facultad de Veterinaria, junto a otras instituciones y la profesión veterinaria, tienen en mente crear un centro de sexado de semen bovino congelado, donde los productores puedan llevar sus toros de elite y generar genética nacional. Hoy todo el semen sexado que ingresa es importado y procede de los grandes centros de toros del mundo. Son grandes empresas que manejan miles de dosis y eso justifica la inversión en una máquina —flujocitómetro— que es la que se utiliza para sexar.

El proyecto uruguayo está en plena instrumentación y la única restricción está dada en el costo del flujocitómetro, barrera que podría sortearse con el aporte de las instituciones participantes en el proyecto e incluso posibles aportes privados. Ese es el camino que se apunta a recorrer.

«El semen sexado es la única revolución predecible en la producción bovina», aseguró la principal investigadora del Área de Biotecnología de la Reproducción de la Facultad de Veterinaria, Clara Larocca.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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