Noticias Internacionales

El Ancestro del Búfalo que Produce la Leche ‘Mozzarella’

Publicado

en

(1.614 lecturas vistas)

COMPARTIR

Un fragmento de cráneo de un herbívoro de hace un millón y medio de años, y que ha traído de cabeza a los paleontólogos desde hace dos décadas, pertenece a un ancestro de los búfalos de cuya leche se hace hoy el famoso queso italiano de ‘mozzarella’. Hasta ahora, no se había encontrado en Europa ni rastro de este género de bóvido en una época tan lejana en el tiempo, aunque sí los hay en Asia. 

El hallazgo tuvo lugar en 1990, en el yacimiento de Venta Micena del municipio de Orce (Granada), uno de los más antiguos del continente. Desde entonces, el equipo que dirige Bienvenido Martínez-Navarro, del Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), ha estado tratando de averiguar a qué especie pertenecía lo poco que se encontró del animal: un fragmento del cráneo de 15 centímetros, bautizado como VM9000, que conservaba la parte frontal y el parietal.

Comido por una hiena

El resto había sido consumido por una hiena gigante de la especie ‘Pachycrotuta brevirostris’, especie de la que también se han encontrado restos.

El equipo, que publica esta semana su descubrimiento en la revista ‘Quaternary International’, ha tenido que realizar estudios comparativos con fósiles similares encontrados en Asia, África y Europa antes de adscribir el búfalo a la especie ‘Hemibos aff. gracilis’.

En Asia, se ha encontrado la misma especie y en la misma época en el yacimiento chino de Longdan (donde fue descrita en 2004) y en el subcontinente indio. En Italia hay fósiles similares, pero mucho más recientes, de hace 700.000 años.

El ‘Hemibos’ era más pequeño que los bisontes y, aunque aún no se conoce con exactitud su esqueleto, se estima que pesaba unos 400 kilos. En estos momentos, explica Martínez-Navarro, se están separando sus restos de los de un bisonte, que también han aparecido en Venta Micena. «Es un hallazgo importante porque es único en esta parte de Eurasia y con ello demuestra que la fauna de la Península Ibérica no estaba aislada, no era un ‘fondo de saco’ como se ha dicho a menudo, sino que era igual que en otros lugares lejanos de Asia y de África», argumenta el paleontólogo.

Para llegar a estas conclusiones, el investigador ha tenido que recorrer medio mundo. En un principio, recuerda, pensó que era un antílope de origen africano, dado que en estos yacimientos se han encontrado restos de animales de este continente. Gracias a la Fundación Leakey, viajó hasta Kenia para comparar su fragmento de cráneo con otros que se habían encontrado allí, observando que algo no cuadraba.

Durante una visita a Florencia, en 2002, se percató de que el fósil tenía similitudes con un bóvido primitivo hallado en Italia hacía un tiempo, una pista que le llevaría al Museo de Historia Natural de Londres, donde se guardan los hallazgos realizados en la India durante la colonización.

La prueba definitiva la consiguió viajando a China, donde se había encontrado en 2004 un resto de la misma especie. «Pocos huesos han dado para recorrer tantos kilómetros como los que yo he hecho por este trozo de cráneo», reconoce el científico, que por fin logró desvelar el secreto que escondía.

Fuente: El Mundo

 

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México logra su primera clonación en ovinos

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

La OMSA y la FAO instan a sus miembros a erradicar la Peste de los Pequeños Rumiantes

Publicado

en

COMPARTIR

La peste de los pequeños rumiantes (PPR), es una enfermedad devastadora que causa importantes pérdidas económicas y animales. Con tasas de morbilidad y mortalidad que pueden alcanzar el 100 % en poblaciones no expuestas previamente, esta enfermedad vírica altamente contagiosa representa una grave amenaza para ovejas, cabras y ciertas especies de rumiantes silvestres.

Más allá de su impacto en la sanidad animal, las pérdidas económicas asociadas a la PPR ascienden a unos 2.100 millones de dólares estadounidenses al año. Desde su identificación en 1942, la PPR se ha propagado a más de 70 países en África, Asia, Oriente Medio y Europa del Este, arraigándose en muchas regiones y representando una seria amenaza para los medios de vida y las economías frágiles. Esta enfermedad socava los medios de subsistencia, la seguridad alimentaria y la nutrición, especialmente en zonas donde más de 330 millones de personas, principalmente pequeños agricultores y comunidades de subsistencia, dependen de los pequeños rumiantes.

Aún se requiere más trabajo para lograr la erradicación

La exitosa erradicación de la peste bovina en 2011, que demostró el poder de la colaboración y los esfuerzos concertados para proteger la sanidad animal y los medios de vida humanos, motivó a la comunidad veterinaria mundial a designar la PPR como la siguiente enfermedad prioritaria a erradicar, junto con la rabia transmitida por perros. En 2015, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lanzaron la Estrategia Global de Control y Erradicación de la PPR (PPR GCES, por sus siglas en inglés)  , con el ambicioso objetivo de erradicar la enfermedad para 2030.

Durante los 10 años transcurridos desde el lanzamiento de la estrategia PPR GCES, se han logrado avances significativos. Entre las iniciativas se incluyen la implementación del Proyecto Regional de Apoyo al Pastoralismo en el Sahel (PRAPS)  , varios proyectos financiados por la Unión Europea, proyectos de la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa de EE. UU. (DTRA), y el lanzamiento del Programa Panafricano para la Erradicación de la PPR y el Control de Otras Enfermedades Prioritarias de los Pequeños Rumiantes  . Sin embargo, aún queda mucho por hacer.

La propagación continua de la PPR hacia nuevas regiones y su arraigo en áreas endémicas, agravados por el acceso limitado a servicios veterinarios en comunidades marginadas, siguen siendo grandes desafíos para su eliminación. Superar estos obstáculos es esencial para lograr la erradicación de la PPR, proteger los medios de vida y reforzar la seguridad alimentaria de algunas de las poblaciones más vulnerables del mundo. Es imperativo mantener un esfuerzo global sostenido y coordinado para garantizar el éxito de la estrategia PPR GCES y fortalecer la resiliencia de las comunidades que dependen de los pequeños rumiantes.

Un compromiso con la colaboración global

Los pequeños rumiantes suelen ser el recurso más importante, y en algunos casos el único, del que dependen ciertas poblaciones vulnerables para sobrevivir. La erradicación de la PPR abriría oportunidades económicas tanto a nivel nacional como internacional, contribuyendo al crecimiento y la estabilidad. Las ovejas y las cabras desempeñan un papel esencial en la vida de muchos agricultores, especialmente mujeres y jóvenes, quienes a menudo están subrepresentados en los espacios públicos y de toma de decisiones.

Desde el inicio de la estrategia PPR GCES, ha quedado claro que los brotes pueden gestionarse y que se puede desarrollar una inmunidad colectiva mediante el establecimiento de mecanismos nacionales de financiación para actividades clave de prevención de enfermedades animales, la promulgación de políticas y normativas favorables, la inversión en la producción de vacunas y diagnósticos para la PPR, y la concienciación y formación sobre tecnologías de prevención y control.

Para tener éxito, los esfuerzos de erradicación deben seguir una estrategia bien diseñada y coordinada, respaldada por una infraestructura sólida y la inversión en el personal veterinario. Estos esfuerzos deben priorizarse y reconocerse como un bien público internacional mediante un compromiso político firme y la movilización de recursos. La OMSA y la FAO instan a sus Miembros a seguir comprometidos con la inversión en enfoques.

¿Qué es la peste se pequeños rumiantes?

La peste de pequeños rumiantes (PPR) es una enfermedad vírica causada por un morbilivirus estrechamente relacionado con el virus de la peste bovina que afecta a caprinos y ovinos y a algunos parientes silvestres de pequeños rumiantes domésticos, así como a los camellos. Se identificó por primera vez en Côte d’Ivoire en 1942.

Se caracteriza por tasas de morbilidad y mortalidad significativas, y tiene un alto impacto económico   en zonas de África, Oriente Medio y Asia, donde los pequeños rumiantes contribuyen a garantizar la subsistencia.

Los animales afectados presentan una fiebre alta y depresión, junto con secreciones en los ojos y las fosas nasales. Los animales no pueden comer, ya que la boca se cubre de dolorosas llagas erosivas y sufren de neumonía y diarrea graves, que llevan, con frecuencia, a la muerte.

Leer más

Noticias Internacionales

Movimiento de animales de una región a otra: la experiencia colombiana con trazabilidad y sanidad

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Tendencia