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Edición Genética, Precisión Aplicada a la Producción

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La aplicación de la tijera genética permitió editar el genoma de un bovino y eliminar la enfermedad conocida como “vaca loca”. Este avance, de bajo costo y fácil difusión en laboratorios, permitirá producir nuevos medicamentos.

La edición genética es una técnica nueva que se presenta como una de las de mayor potencial, tanto en el ámbito agropecuario como de salud humana, debido a que permite editar un genoma como si fuera un archivo de texto. Con la aplicación de esta nueva herramienta, un equipo de investigadores argentinos logró eliminar el gen de la enfermedad neurológica degenerativa, conocida como “vaca loca”, en embriones bovinos.

Daniel Salamone, director del Laboratorio de Biotecnología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) de Argentina, destacó la importancia de la consolidación de los laboratorios argentinos en la aplicación de esta técnica. “Pudimos editar el genoma, cortar el gen con la enfermedad y eliminarla”.

Esta herramienta permite la modificación dirigida de secuencias del genoma de un organismo; lo que significa que es posible modificar una secuencia de genes de manera específica para eliminar características indeseables o potenciar las favorables.

Así, gracias al trabajo integrado de científicos de la Fauba, el Instituto Nacional Tecnología Agropecuaria (INTA), la Universidad Maimónides y expertos de Alemania y los Estados Unidos, la aplicación de CRISPR-Cas9 –o tijera genética– les permitió hacer modificaciones en el genoma de la enfermedad conocida como “vaca loca” –Encefalopatía espongiforme bovina–. “Se introdujeron cambios, similares a los que ocurren de forma natural, pero dirigidos a ciertos genes de interés”, señaló Salamone.

De acuerdo con Oscar Taboga, investigador del Instituto de Biotecnología del INTA Castelar, la edición génica “es similar a editar un texto literario”, y agregó: “Es como sacar un fragmento que queremos cambiar y reemplazarlo eventualmente por otro”.

La similitud con la edición de un texto apunta a que “en términos moleculares, en vez de letras, son bases del ADN –ácido desoxirribonucleico– que están codificados para una información particular”, explicó Taboga.

Lo atractivo de la tijera génica es que “permite eliminar diferentes elementos sin el agregado de nada nuevo”, dijo Salamone quien lo denominó como “evolución acelerada porque si bien estas mutaciones se dan en la naturaleza, en este caso no se agrega nada nuevo”.

Para el investigador de la Fauba, “eliminar el gen de la vaca loca tuvo el atractivo de poder cortarlo pero, además, insertar en el mismo lugar una secuencia nueva”. A futuro, con esta técnica “se podrá cortar y pegar para otorgar resistencia a otras enfermedades o incorporar una característica beneficiosa”, expresó.

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Foto. Para Taboga: “Bastó con cambiar un aminoácido –el componente de la proteína que genera la enfermedad– para que ese animal tenga resistencia”.

Desde el INTA se aportó el equipamiento y los servicios técnicos especializados, la asistencia y el soporte molecular a la investigación. Según Taboga, en el caso particular de la vaca loca “bastó con cambiar un aminoácido –el componente de la proteína que genera la enfermedad– para que ese animal tenga resistencia”. Y adelantó que “estas modificaciones sutiles permitirán en un futuro reparar enfermedades genéticas así como otorgar resistencias”.

Para María Inés Gismondi, investigadora del INTA, la técnica de tijeras genéticas “podría contribuir a reparar los errores producidos por la enfermedad”, quien agregó: “El interés en aplicar esta metodología está en poder seleccionar la región del genoma en la que se va introducir esa resistencia que buscamos”.

Sin embargo, el uso de la tijera genética presenta posibilidades “más allá de la eliminación del gen de la vaca loca”, indicó Salamone para quien la aplicación de esta nueva técnica “permitirá eliminar productos que están presentes en la leche y que originan alergias en algunas personas”.

Además, Salamone indicó que mediante un proyecto que requiere financiamiento del Estado, buscarán generar modificaciones genéticas en cerdos para hacerlos compatibles como donantes en xenotrasplante, es decir, que puedan donar diferentes órganos para uso en biomedicina en humanos.

Evolución acelerada

Reconocido mundialmente como el avance científico del 2015, es una tecnología que “por costos y facilidad tiene enormes posibilidades en el país”, señaló Salamone tras lo cual agregó que “se pasó de una inversión de 30 a 40 mil dólares con la técnica anterior, a ésta que ronda los mil dólares”.

Para los investigadores del INTA y la FAUBA esta fue una primera prueba con la técnica de tijeras génicas. Presenta un futuro auspicioso para obtener un número limitado de animales los que, eventualmente, serían utilizados como biorreactores para producir medicamentos.

Actualmente, quienes también aplican esta estrategia molecular en el INTA son investigadores que hacen edición de genes de plantas. Y en investigación animal, desde hace años se trabaja en los institutos de Patobiología y de Virología en Castelar para mantener el estatus de país libre de vaca loca.

La investigación que permitió eliminar ese gen fue publicada en la edición de julio de la revista Theriogenology. Los estudios recibieron financiamiento de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación de Argentina.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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