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Desarrollan una Vacuna contra la Neosporosis en Argentina

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La Neosporosis es una enfermedad que afecta al ganado bovino y por ende a la industria de la leche y carne de muchas regiones en Sudamérica, en Argentina se presenta en la región pampeana. Por ello, un equipo de investigadores argentinos trabaja en la obtención de la única vacuna elaborada en el país del tango.

Un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA) avanza en la obtención de la única vacuna inocua desarrollada en el país para combatir la neosporosis bovina, enfermedad que genera pérdidas económicas por más de U$S 50 millones de dólares al año y afecta principalmente a terneras lecheras y de carne de la pampa húmeda.

De acuerdo a una investigación publicada en la revista “Tropical Animal Health and Production”, en la que participó Prando Moore, especialista del INTA Balcarce y uno de los responsable del desarrollo: Los abortos por neosporosis en el país podrían causar mermas económicas por más de U$S 50 millones. Además, más de 50 mil terneras lecheras y de carne podrían perderse cada año en la pampa húmeda.

Alejandra Capozzo, investigadora del Instituto de Virología del INTA y una de las responsables del proyecto, señaló que “los productores podrían tener otra herramienta para reducir la incidencia de neosporosis, junto con el buen manejo del ganado y nuevas vacunas que saldrán al mercado, como la que combate el virus de la diarrea viral bovina”.

Para Moore, los avances en la vacuna son promisorios ya que “los estudios preliminares demuestran el desarrollo de parámetros inmunes asociados a la protección” y destacó que “es inocua cuando se aplica en el primer tercio de la gestación”. El desarrollo del inmunógeno en el que participan investigadores del INTA, el CONICET y una empresa privada, fue posible gracias a que crearon un antígeno de alta pureza y un adyuvante de origen vegetal elaborado en base a proteína (lecitina) de soja.

Como el adyuvante es totalmente biodegradable, no genera efectos adversos, protege al antígeno y facilita la respuesta del organismo, por lo que se puede aplicar sin riesgos durante la preñez. Según Capozzo, el desarrollo “tiene distintos activadores del sistema inmune que, a diferencia de otros, brinda señales de daño que las células reconocen sin producir un daño real en el sitio de inyección”.

Después de probar la vacuna en el modelo ratón, en animales no preñados y en hembras preñadas los resultados obtenidos fueron alentadores, ya que “resultó ser absolutamente inofensiva, debido a que no genera efectos adversos, ni cambios en los parámetros de crecimiento fetal”, señaló la investigadora.

Diagnóstico y Enfermedad

La neosporosis bovina es una enfermedad parasitaria producida por efecto del protozoo Neospora caninum que se hospeda en los perros u otros animales domésticos y son liberados a través de quistes que permanecen en el campo y que son consumidos por los bovinos. Se trata de una enfermedad difícil de erradicar y ocasiona pérdidas en la ganadería para carne y leche, causa abortos espontáneos, mortalidad neonatal o nacimiento de terneros débiles y la principal vía de difusión entre los bovinos se da por transmisión congénita.

“Según la etapa de la gestación en que se produce la infección, podrá resultar en un aborto, muerte perinatal o en el nacimiento de un animal infectado persistente, lo que mantiene la infección en el rodeo y continua con el ciclo de contagio”, explicó Capozzo.

Extendida en todo el mundo, es difícil de diagnosticar porque cuando se produce un aborto las lesiones en las placentas no siempre son visibles. Para ello, en la estación experimental de Balcarce se ofrece un servicio de diagnóstico a partir de muestras de suero y de placenta que remiten los productores.

De acuerdo con la investigadora, es necesario que los productores apliquen buenas prácticas de manejo del ganado para evitar reproducir el ciclo de contagio y adelantó que en un futuro cercano contarán con una herramienta complementaria para controlarla.

“Ya obtuvimos el antígeno, lo escalamos con la empresa con la que nos vinculamos y generamos un lote piloto, lo que demuestra que muy pronto la vacuna estará disponible en el mercado”, concluyó.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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