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Crisis entre Rusia y Ucrania afecta también a Productores Colombianos

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La urea es el fertilizante más usado en el mundo. Se produce a nivel industrial para distintos usos, principalmente como fertilizante, y es justamente allí donde está la inquietud de los productores a nivel mundial.

Este compuesto químico mejora el rendimiento de los cultivos y en Colombia se utiliza, entre otros, en la producción de papa, maíz, trigo, azúcar e incluso en pastos.

La urea es una de las principales fuentes de nitrógeno, cuyo precio internacional se correlaciona con el precio del gas natural donde Rusia es importante productor y cuyo mercado internacional ha venido mostrando, desde antes del conflicto entre Rusia y Ucrania, una fuerte variabilidad.

De acuerdo con un informe de bbc.com, la urea es uno de los fertilizantes más populares y los precios mundiales de los fertilizantes se han disparado este año a niveles no vistos en más de una década, según el Banco Mundial.

Una nota de Forbes México, señala que desde enero de 2021, los precios del amoníaco anhidro han aumentado un 315 %, los de la urea 214 %, mientras que el nitrógeno líquido ha subido un 290 % y la potasa un 213 %.

Hay varios factores que explican este aumento de precios sin precedentes.

Primero, está impulsado por el alto costo de la energía, especialmente del gas, materia prima esencial para la producción del fertilizante.

Segundo, el aumento de los precios del carbón térmico en China provocó según el Banco Mundial un racionamiento del uso de electricidad en algunas provincias y obligó a las fábricas de fertilizantes a reducir la producción.

Como respuesta a esto, China y Rusia, dos de los principales productores de fertilizantes en el mundo, impusieron restricciones para las exportaciones de estos productos, algo que fue visto como una medida para enfriar los precios y garantizar el suministro doméstico.

Por otro lado, hay que tener en cuenta el impacto del huracán Ida en agosto del año pasado en la costa de Luisiana, Estados Unidos, que obstaculizó la producción de gas natural y provocó la suspensión de la actividad de las plantas químicas de la zona, aumentando la escasez de fertilizantes en el mercado.

A todo ello hay que sumarle ahora que Rusia es uno de los mayores productores de fertilizantes y con la invasión a Ucrania y las sanciones contra ese país, la oferta se reduce y el precio va a seguir subiendo.

Uno de los lugares del mundo donde más se está sintiendo el aumento de precios y escasez de la urea es India. El país asiático es el principal importador de urea, producto esencial para alimentar su enorme sector agrícola, que emplea a alrededor del 60 % de la fuerza laboral del país y representa el 15 % de la economía.

«Los altos precios de los fertilizantes podrían ejercer presiones inflacionarias sobre los precios de los alimentos, agravando las preocupaciones sobre la seguridad alimentaria en un momento en el que la pandemia de covid-19 y el cambio climático dificultan el acceso a los alimentos», advirtió el Banco Mundial.

El impacto para productores Colombianos

Aterrizando el tema a Colombia, la situación entre Rusia y Ucrania no es ajena a nuestro país a pesar de estar sucediendo a miles de kilómetros de distancia. El comienzo de este año trajo un alza histórica en el precio de los alimentos que tiene como fundamento una inflación que al cierre del 2021 llegó al 5,6 %.

La situación –que ya incide sobre un 93 % de los productos de la canasta familiar– vuelve a ser motivo de preocupación de cara a la crisis de dos de los grandes productores de insumos para el agro en Colombia, de acuerdo con una nota de infobae.com

De acuerdo con declaraciones del director del Dane, el precio minorista del fertilizante Urea 46 %, de 50 kilogramos, (que) normalmente se había cotizado cerca de los $80.000, en enero de 2022, para una ciudad como Bucaramanga, se encuentra sobre los $230.000.

Elisa Pastrana, en un artículo de las 2 orillas (Los negocios de empresarios colombianos con Rusia) señala que la urea es el principal producto que Colombia le compra a Rusia, y la carne el primero de los que vende. Afirma que las cifras del comercio son pequeñas: exportaciones por US $139,5 millones a diciembre del año pasado, importaciones de US $313,79 millones en los nueve primeros meses, según el Dane. Rusia es la número 11 entre las economías del mundo.

Agrega que el 29 % de la urea que consume Colombia viene de allá (Rusia; el otro 13% proviene de Ucrania)  y que Yara y Monómeros Colombo Venezolanos son los grandes importadores. Entre los dos representan cerca del 60 % de las compras de Colombia: US $79,8 millones en 2020 y US $73,2 millones a septiembre de 2021.

Según el presidente del Consejo Nacional de Secretarios de Agricultura, Rodolfo Correa, el conflicto entre Rusia y Ucrania «tiene efectos muy graves en la economía nacional, pues aumentará aún más el costo de los insumos, al haber una disminución de la oferta, y esto va a repercutir en el ciclo de alza generalizada de precios de los alimentos».

Ante todas estas preocupaciones, el gerente de Nitrofert, Andrés Piñero, en declaraciones al noticiero Atlántico en Noticias, sostuvo que existe una ventaja y es que en Colombia existen buenos inventarios de fertilizantes para los meses de marzo y abril.
‘‘Creo indudablemente que en los próximos días vamos a tener un poquito más de conocimiento y de claridad sobre los escenarios de reposición para el mes de mayo y allí podremos tener un poquito más de información’’, indicó el empresario.

Sostuvo que se está en un momento de suspenso por la reposición pero aclaró que no es el único origen, sobre todo en los nitrogenados y de la cual la urea es el producto estrella. Existen otros proveedores en África, Trinidad y Tobago y Estados Unidos, pero “el ejercicio para las empresas que responsablemente trabajen en el mercado colombiano será hacer sus mejores esfuerzos y realizar inversiones importantes para intentar mitigar esta situación apremiante y que se pueda garantizar el ciclo de nutrición vegetal y los productos del campo”.

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Un enfermedad de los rumiantes es descubierta en el material de manuscritos antiguos

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Los manuscritos se confeccionaban con pergaminos fabricados con pieles de ovejas, cabras o vacas. Una nueva investigación ha empleado la genética para reconstruir 3 500 años de historia de la viruela ovina, una enfermedad que ha afectado a los rebaños durante siglos.

Algunos de los manuscritos más conocidos de Europa, entre ellos los Evangelios de York, se han convertido en auténticas ‘cápsulas del tiempo’ que permiten reconstruir 3 500 años de historia del virus de la viruela ovina.

Mediante el análisis genético de las pieles utilizadas para fabricar sus pergaminos, un equipo internacional dirigido por el University College de Dublín ha aportado nuevas evidencias sobre cómo esta enfermedad afectó a los rebaños europeos mucho antes de la era moderna.

Un virus antiguo

La viruela ovina es una enfermedad muy contagiosa que se propaga rápido y puede infectar a gran parte de un rebaño en poco tiempo. Es peligrosa porque puede provocar tasas de mortalidad muy elevadas, sobre todo en animales jóvenes, y reduce de forma drástica la producción al mermar la obtención de lana, carne y leche.

La enfermedad de la viruela ovina es peligrosa porque puede provocar tasas de mortalidad muy elevadas, sobre todo en animales jóvenes

“El estudio del ADN de los patógenos ha cambiado por completo nuestra comprensión de las enfermedades infecciosas del pasado, y aquí hemos demostrado que los pergaminos también pueden conservar ADN de patógenos”, afirma el autor principal del estudio e investigador de la universidad irlandesa, Louis L’Hôte. “Puede que los archivos y bibliotecas de todo el mundo también contengan rastros genéticos de brotes víricos ocurridos en animales de pasto de la antigüedad”.

“En concreto, estos genomas nos ayudan a comprender cómo evolucionaron estas infecciones y cómo afectaron a las sociedades del pasado, como es el caso del virus de la viruela ovina, del que demostramos que lleva mermando los rebaños de ovejas de Eurasia desde hace al menos tres milenios y medio”.

Cápsulas del tiempo

En el trabajo, publicado en Science Advances, los investigadores identificaron rastros génicos de la infección en manuscritos medievales, entre ellos varios de gran importancia histórica.

En especial, analizaron los Evangelios de York, de unos mil años de antigüedad y una de las mejores piezas conservadas del primer periodo anglosajón. También estudiaron textos más antiguos, como el Corpus Glossary del Corpus Christi College de Cambridge uno de los primeros diccionarios ingleses, además de otros códices procedentes de Gran Bretaña y Europa continental del mismo periodo.

Los expertos detectaron el virus en pergaminos elaborados con piel de ternero y de cabra, en muchos de ellos descubrieron que algunas páginas contenían ADN del virus, lo que les indicó que en su elaboración se utilizaron animales infectados.

Dado que el pergamino se fabricaba a partir de pieles de ganado, como ovejas, cabras y vacas, los investigadores lo consideran una especie de ‘bioarchivo’ que conserva el estado de salud del animal en el momento de su muerte hace siglos.

Asimismo, los expertos detectaron el virus de la viruela ovina en pergaminos elaborados con piel de ternero y de cabra, lo que indica que se dieron casos excepcionales de infecciones entre especies o que se produjo cierta contaminación durante el proceso de fabricación de los pergaminos.

Un virus que persiste

Al combinar el estudio de los manuscritos con muestras aún más antiguas de dientes de oveja de la Edad del Bronce, el estudio reveló que la viruela ovina había amenazado al ganado durante más de 3 700 años.

Los principales linajes de los capripoxvirus se diversificaron hace 11 500 y 3 700 años. El equipo identificó las primeras detecciones conocidas del virus de la viruela ovina a partir de registros dentales recuperados en antiguos asentamientos pastorales de la estepa euroasiática, ya que, diferencia de otros restos, los dientes conservan el material genético de las infecciones durante miles de años.

Al comparar estas secuencias con las modernas, los investigadores estiman que los principales linajes de los capripoxvirus se diversificaron hace 11 500 y 3 700 años. Esta cronología coincide con el auge de la domesticación de animales y el gran traslado de ovejas desde la estepa hacia Europa.

“La gente de todo el mundo sigue luchando contra este patógeno”, cuenta L’Hôte. “Los genomas antiguos pueden ayudarnos a comprender cómo evolucionaron los patógenos que nos afectan en la actualidad”, concluye.

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