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Chile impulsa trazabilidad ovina para fortalecer la sanidad animal y la gestión productiva

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La producción ovina representa una actividad relevante en la región de Los Lagos. Por ello, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) hace un llamado a las y los productores ovinos a sumarse activamente al Programa de Trazabilidad Animal, herramienta clave para fortalecer la sanidad, la gestión productiva y las oportunidades comerciales del rubro.

De acuerdo al Censo Agropecuario (2007), la región posee un stock de 315 mil ovinos, posicionándola como la segunda con mayor cantidad de ejemplares en el país, solo por detrás de la región de Magallanes.

Una característica distintiva de la masa ovina regional es su orientación productiva de perfil cárnico. En algunos casos, los rebaños cuentan con certificación de origen, lo que representa un valor agregado tanto para el mercado como para el desarrollo del turismo rural.

“Como organismo del agro, necesitamos conocer con la mayor exactitud posible cómo se encuentra distribuido el rebaño ovino regional para orientar de mejor forma nuestras acciones, tanto en vigilancia sanitaria como en otras tareas propias del SAG”, afirmó Francisco Briones, director regional.

“El sector ovino es estratégico por su aporte a la economía local, en especial entre pequeños y medianos productores. Además, su potencial en la producción de carne y lana lo convierte en un rubro con proyección. Por eso, como Servicio participamos activamente en la Mesa Ovina Regional, donde articulamos acciones junto a otros actores públicos y privados”, agregó Briones.

Trazabilidad Animal

El Programa Oficial de Trazabilidad Animal, que posee más de 20 años de implementación en Chile, establece que todos los productores de animales productivos —bovinos, equinos, ovinos, aves, cerdos, entre otros— deben estar registrados en la base de datos del SAG y contar con un Rol Único Predial (RUP), requisito fundamental para asegurar trazabilidad, sanidad y acceso a mercados.

“Desde el SAG estamos impulsando una estrategia regional para facilitar el registro de predios, con el objetivo de que todos los productores cuenten con sus datos actualizados en el sistema institucional. Esta actualización mejora su competitividad y acceso a programas de fomento. Ya comenzamos este trabajo con el equipo PRODESAL de la comuna de Purranque y seguiremos avanzando en otras comunas para alcanzar una cobertura regional”, explicó el director del SAG Los Lagos.

Uno de los componentes claves del programa es la Declaración de Existencia Animal (DEA), mediante la cual cada productor debe informar anualmente al SAG la cantidad de animales que posee. Este trámite no tiene costo y puede realizarse en cualquier oficina SAG de la región, de forma remota a través de la plataforma SIPEC, o bien mediante el apoyo técnico de programas como PRODESAL, SAT o PDTI.

“La Declaración de Existencia Animal es un pilar para el monitoreo del sector pecuario. Nos permite dimensionar con precisión el universo animal por comuna, provincia y región, información vital para actuar oportunamente en caso de emergencias sanitarias, erupciones volcánicas u otras contingencias naturales”, enfatizó Briones.

La trazabilidad animal también permite diseñar políticas públicas efectivas que respondan a las necesidades productivas de cada territorio. Esto cobra especial relevancia en zonas de alta ruralidad como Chiloé y Palena, donde el rubro ovino es parte fundamental del sustento familiar y del tejido económico local. De tal manera que, contar con un catastro actualizado del rebaño ovino regional, facilita el control sanitario, permitiendo enfrentar con mayor eficiencia las enfermedades que afectan al ganado y, con ello, potenciar la productividad y sustentabilidad del sector.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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