Christian Gonzales-Espinoza, Médico Veterinario, Magister en Agronegocios
En el Perú, la ganadería es un sector económico que representa empleo e ingresos para alrededor de 8 millones de personas (2 millones de familias) relacionadas con actividades de crianza de especies como: vacunos de leche, vacunos de carne o engorde, camélidos sudamericanos (alpacas y llamas), ovinos, caprinos, cerdos, cuyes, gallinas de postura, etc. La importancia de este sector se sustenta en que más del 70% de los hogares rurales en el Perú se dedican a esta actividad con bajos niveles de productividad y eficiencia pese a que el país cuenta con un enorme potencial pastoril, ya que posee 18 millones de hectáreas con aptitud para producir pastos para la ganadería, mientras que por ejemplo: un país pequeño en extensión territorial como Uruguay tiene apenas 2 millones de hectáreas y es un potente exportador de leche en polvo y carne.

Cuadro 1. Potencial agropecuario del Perú en hectáreas
Pero pese a esta importante fortaleza, nunca se han generado políticas públicas que encaminen este vasto sector hacia un crecimiento ordenado y planificado. Nunca se ha podido ejecutar un plan de desarrollo ganadero nacional, que permita sobre todo cambiar la vida de la gente que la integra.

Cuadro 2. Países sudamericanos en el contexto de su ganadería
Nunca se preocuparon en fomentar cadenas productivas competitivas, siempre la atención ha sido asistencialista o cosmética, porque se la ha visto como “actividades de subsistencia” en zonas de cinturones de pobreza extrema (como el caso de la crianza de Alpacas) y dentro del Midagri la ganadería solo ha sido un apéndice irrelevante de la agricultura. Lo contrastante es que mientras Perú ha ignorado los destinos de este sector en las últimas dos décadas, países vecinos como: Ecuador, Colombia y Chile, en ese mismo periodo de tiempo han potenciado tanto sus cadenas ganaderas, que algunos incluso a pesar de tener menos cabezas de ganado que el Perú, ya están en el campo de la exportación, aprovechando oportunidades comerciales, generando divisas, empleo, desarrollo y sobre todo un cambio de mentalidad de la gente de sus sectores rurales.
En el comercio de alimentos de origen animal o vegetal, es fundamental la condición sanitaria, que es la llave para abrir nuevos mercados. Si vemos el caso exitoso de la agroindustria exportadora peruana, esta ha dado pasos sólidos pese a que fitosanitariamente aún no somos libres de “Mosca de la Fruta”. Por el contrario, en la ganadería peruana en el 2013 se marcó un hito al alcanzar el máximo estándar sanitario posible para favorecer el comercio: “Libre de Fiebre Aftosa sin vacunación”. Han pasado 13 años con una condición sanitaria como la chilena y mientras que los sureños hoy por hoy exportan: carne bovina, leche en polvo, quesos, carne de cordero, etc., Perú no exporta nada y más bien es importador de casi todo, teniendo oportunidades como la riqueza gastronómica y la ventana incomparable del Puerto de Chancay. En 2016 se creó en Midagri la Dirección General de Ganadería, que en la práctica ha sido un “saludo a la bandera”, ya que ha sido una oficina de segundo orden, sin presupuesto, sin visión de desarrollo, sin capacidades para resolver problemas serios como la alta mortalidad de alpacas a causa de las heladas, que mantiene el círculo de pobreza del poblador rural porque a nadie parece importarle generar soluciones definitivas.
¿Dónde se genera la falta de desarrollo del sector?
Si bien es cierto la problemática es multifactorial, la falta de voluntad política desde el ejecutivo ha sido determinante para que, desde el Ministerio de Agricultura, no exista una dependencia de alto nivel que se encargue de los destinos del sector. Este comentario está muy lejos de ser un reclamo para fomentar más burocracia, sino que es muy necesario un liderazgo que corrija este “desgobierno”. De acuerdo al Ministerio de Economía cada año municipalidades y gobiernos regionales gastan entre 1000 y 1200 millones de soles en “proyectos ganaderos” por todo nuestro territorio, donde cada uno hace literalmente lo que quiere, sin objetivos verificables y sin rendir cuentas a nadie ya que principalmente invierten en gasto corriente (planillas) con un trabajo asistencialista que no genera ningún impacto positivo y al finalizar los problemas vuelven a foja cero.
Otro aspecto crítico, que es una barrera para el desarrollo ganadero es la necesidad de una reestructuración de la autoridad sanitaria el SENASA. Esto debido a que mantiene una política de “puertas cerradas”, que no permite la importación libre de animales en pie (para actividades de repoblamiento animal) ni de material genético de múltiples países líderes en el rubro (semen y embriones), con el argumento de “preservar la sanidad”, cuando existen muchas formas de minimizar riesgos sanitarios a través de pruebas diagnósticas y procesos cuarentenarios, que la autoridad se niega a implementar de manera inexplicable. Esta política limita completamente la expansión de los negocios ganaderos, porque mientras el resto de países cada vez son más “libres y abiertos al comercio”, aquí la autoridad desincentiva la inversión en el sector con trámites engorrosos y restricciones absurdas, donde un funcionario acaba condenando a que el Perú sea el único país que no está creciendo en su ganadería en la región, habiendo una enorme demanda interna y externa de alimentos y más bien fomenta el contrabando y la informalidad.
Esta indiferencia del Perú con el desarrollo de su ganadería, no solo golpea directamente al sector, sino ha traído otras consecuencias en el campo social, como los valores paupérrimos de consumo de proteína animal. Apenas tenemos un consumo de leche de 87 litros per cápita cuando la FAO lo mínimo que recomienda es 120 litros per cápita; bajo consumo de productos cárnicos, apenas 6 kilos per cápita cuando un país con menos ganado como Chile consume 25 kilos per cápita. Ese pobre fomento a la producción de proteína lamentablemente se refleja en nuestra anemia infantil que afecta casi al 50% de niños del país y la desnutrición infantil que llega a un 15% a nivel nacional, justamente en regiones con enorme potencial productivo.
En el momento electoral que hemos pasado, nuevamente hemos visto el denominado “voto de protesta” de regiones con indicadores negativos en educación, salud, pero también en el desarrollo de sus campos donde tenemos grandes concentraciones de crianzas de ganado de diversa índole. Un nuevo gobierno debe ser momento para cambiar la indiferencia histórica con el sector ganadero, es momento de dejar de administrar pobreza para mantener pobreza y en su lugar convertir estas poblaciones en potenciales empresarios y líderes de un desarrollo de negocios que traería empleo, mejores condiciones de vida, lucha contra la anemia y la desnutrición en nuestra sierra del norte, centro y sur.

Foto 1. Sistema silvopastoril de alta sostenibilidad para la producción lechera
MEDIDAS DE REFORMA PARA MODERNIZAR EL SECTOR GANADERO
En este artículo mencionaremos 6 planteamientos para que la ganadería comience a tener un porvenir muy diferente al que ahora vemos:
Primera Reforma:
El Ministerio de Agricultura y Riego, debe modernizar su nombre y organigrama, como un “gesto de compromiso con el cambio” y debería llamarse: MINISTERIO DE AGRICULTURA Y GANADERÍA, con la creación del viceministerio de ganadería, el cual lidere un comité consultivo que trabaje el desarrollo ganadero por cadenas productivas, donde en una primera etapa se priorice cinco cadenas que reúne a la mayoría de esta población rural: vacunos de leche, vacunos de carne, camélidos sudamericanos, ovinos y cuyes, dirigido a implementar un programa nacional de trazabilidad animal para tener rastreado e identificado al hato nacional, con una certificación nacional de buenas prácticas ganaderas que ayude a las organizaciones a consolidar negocios para el acceso a mercados internos y externos.
Segunda Reforma:
REFORMA INTEGRAL DEL SENASA, para fortalecer los programas de control y erradicación de enfermedades a nivel nacional, creando una red nacional de laboratorios de diagnóstico de enfermedades en alianza con las universidades públicas, para hacer un trabajo de monitoreo y vigilancia epidemiológica, para fomentar una cultura de salud e inocuidad alimentaria. Asimismo, fortalecer el trabajo para la generación de protocolos sanitarios para enlazarnos comercialmente con la mayor cantidad de países que esperan apertura desde hace décadas, para facilitar procesos de importación de animales en pie (vivos), semen y embriones congelados de todas las especies que el mercado peruano demanda para un potente desarrollo del mejoramiento genético en todas las especies que lo demanden.
Tercera Reforma:
Implementación el PROGRAMA NACIONAL DE CALIDAD DE LECHE Y CARNE, que agrupe a capacitadores en buenas prácticas ganaderas, para promover la producción y conservación de forraje, el manejo de fuentes de agua, certificación de predios y organizaciones interesadas en mejorar condiciones para la comercialización de sus productos, que promuevan sistemas de producción sostenible y que luego también puedan proveer alimentos para programas sociales como vaso de leche y ollas comunes, para que los beneficiarios incorporen proteína animal en sus almuerzos, porque en la actualidad no consumen y así hermanas a los ganaderos con las ollas comunes para que consuman proteína animal. En la actualidad al mercado peruano le falta leche, hay una fuerte demanda de quesos pero desde plantas certificadas con HACCP que se puede lograr en poco tiempo.
Cuarta Reforma:
CREAR EL REGISTRO NACIONAL DE PROYECTOS GANADEROS, manejado desde el viceministerio de ganadería, para que todos estos trabajos que hacen las municipalidades y gobiernos regionales en la actualidad sin ningún control ni fiscalización, pasen primero por una autorización en base a cumplimiento de metas nacionales, objetivos cuantitativos de mejora que obligue a la generación de impactos en el trabajo del productor y para evitar el mero asistencialismo y el aprovechamiento político.
Quinta Reforma:
GENERACIÓN DE INCENTIVOS TRIBUTARIOS para nuevos inversionistas que ingresen al sector ganadero con fines de atención del mercado interno ajustado a una certificación de buenas prácticas ganaderas o se preparen para la exportación de productos como carne y productos lácteos. Esta se puede extender también para quienes inviertan en regiones apartadas que muestren oportunidades de negocios a desarrollar.
Sexta Reforma:
FINANCIAMIENTO FAVORABLE PARA EL GANADERO, a través de la simplificación del trámite para que las organizaciones accedan a fuentes de financiamiento desde AGROBANCO hasta con fondos no reembolsables como AGROIDEAS, PNIA, etc., para incentivar la asociatividad de las organizaciones a través del acceso de fondos para adquirir maquinaria y equipos, para capacitar al personal de las granjas o establos, puedan financiar pasantías nacional e internacionales, etc.; con el objetivo de elevar los estándares de calidad y de volumen de producción en el corto plazo. La minería también es en la actualidad una fuente de financiamiento para algunos proyectos ganaderos que tampoco tienen impacto en la mayoría de casos. Si se generan políticas claras y “objetivos país” se puede también invitar a la minería que sea un soporte para proyectos que si tengan un mayor impacto y beneficio para las comunidades donde estos trabajan.
El Perú vive un momento histórico, si se toman las medidas correctas se puede dar el gran salto para comenzar a proyectarse como un país en vías de desarrollo, pero para eso se debe “incluir” a las poblaciones más olvidadas de la nación para que realmente haya una unidad peruana que defienda el futuro de la patria donde los beneficios de la bonanza económica llegan al bolsillo de los que menos tienen y sus familias. Que nuevamente la mezquindad con este enorme sector, que espera tanto tiempo respuestas y soluciones no sea la que vuelva a imperar, la ganadería puede ser ese sector estratégico que lleve soluciones a las grandes necesidades del Perú rural, pero para ello necesita modernizarse y crecer con liderazgo y convocando a los mejores cuadros en beneficio del país.
El sector espera respuestas.