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México se ha Consolidado como el Tercer Productor Agropecuario de América Latina

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Para el sector agrícola se espera crecimiento de 0.3 % con una producción de 264.7 millones de toneladas, en el pecuario sería del 2.2 %, con una producción de 24.1 millones de toneladas y para la pesca estaría alrededor del 5.3 %, con una producción de un millón 904 000 toneladas.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México estimó que al cierre de 2021 se prevé una producción agrícola, pecuaria y pesquera de 290.7 millones de toneladas, 0.5 % más en comparación con las 289.3 millones de toneladas que se alcanzaron el año pasado, pese a la etapa de emergencia sanitaria.

De acuerdo con el documento Expectativas Agroalimentarias 2021, elaborado por el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), México se ha consolidado como el tercer productor agropecuario de América Latina y el doceavo a nivel mundial, gracias al positivo dinamismo observado en el sector primario.

Para el rubro agrícola se espera una producción de 264.7 millones de toneladas para el cierre de este año, 0.3 % superior a las 263.9 millones de toneladas de 2020.

Para el rubro pecuario se prevé crecimiento de 2.2 %, al pasar de 23.6 a 24.1 millones de toneladas de 2020 a 2021, mientras que para la pesca se pronosticó un alza de 5.3 %, con una producción de un millón 904 mil toneladas, por arriba del millón 809 mil toneladas del año pasado, registradas por el SIAP.

El documento señala que la actividad agrícola, pecuaria y pesquera mexicana transitó en un entorno adverso en 2020, condicionado por el efecto de las medidas de distanciamiento social en el país y en las naciones con las cuales México mantiene un estrecho intercambio comercial de estos bienes.

No obstante, con distintos matices sectoriales, el sector agroalimentario registró, en general, un comportamiento productivo favorable. El volumen obtenido alcanzó 289 millones 275 mil toneladas, que significó un millón 863 000 toneladas adicionales en relación con las del año previo.

Así, la derrama económica en el campo y aguas nacionales superó el 1.2 billón de pesos mexicanos, resaltó el documento del SIAP.

Indicó que en el año agrícola 2020 se sembraron 21 millones 259 000 hectáreas agrícolas, en las que se cosecharon 263 millones 887 000 toneladas.

El incremento del volumen fue resultado de una mayor cosecha de forrajes y hortalizas; principalmente pastos y maíz forrajero en el primer grupo, y chile verde y pepino en el segundo, explicó.

Los agroindustriales generaron una menor producción, principalmente por una disminución en las cosechas de caña de azúcar.

A su vez, la producción pecuaria mexicana alcanzó 23 millones 580 000 toneladas el año pasado, que representaron 523 000 toneladas adicionales a las totales generadas en 2019.

El volumen fue resultado, principalmente, del aumento en la producción de leche de bovino, carne de ave y huevo para plato. Del lácteo se obtuvieron 286 millones de litros adicionales, del cárnico 102 000 toneladas y del ovoproducto 53 000 toneladas, expuso el SIAP.

En 25 entidades productoras el volumen generado durante 2020 resultó mayor al del año previo, con un ascenso notable de la actividad pecuaria jalisciense, la cual consolidó un incremento de 139 000 toneladas.

Expuso que en 2020, la balanza comercial agropecuaria y agroindustrial reportó superávit, por sexto año consecutivo. Fue de USD 12 347 millones y es el mayor saldo positivo en 26 años.

En tanto, la balanza de bienes agrícolas reportó en 2020 un superávit de USD 5.820 millones, debido a que las exportaciones fueron 53.7 % mayores a las importaciones, refiere el texto Expectativas Agroalimentarias 2021.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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