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Precios de Productos Lácteos en Nueva Zelanda Alcanza Máximo desde 2014

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Una canasta de 9 tipos de productos lácteos que se cotizan en la Bolsa de Nueva Zelanda (el mayor exportador de productos lácteos en el mundo), alcanzó esta semana su valor máximo en varios años.

Según reporta el portal agrimoney.com, el martes en lo que se conoce como la subasta GlobalDairyTrade, el Índice de Precios GDT, registró un valor de 1,116, el más alto desde mayo de 2014 (1,148), “respaldado por ideas de demanda continua en China, en un momento en que los altos precios de los piensos pueden presagiar una contracción de la producción”.

Los futuros de la leche entera en polvo, que representa la mayor parte del producto negociado en GlobalDairyTrade (GDT), alcanzaron un precio de US$3.380 por tonelada, el más alto de los últimos doce meses.

Según Tobin Gorey del Commonwealth Bank of Australia, citado en el portal, «los futuros tienen una prima significativa frente a los precios alcanzados en la subasta anterior de GDT».

Con la producción de leche del hemisferio norte aún en un período estacionalmente bajo, antes de aumentar hasta la oleada de primavera alrededor de abril, la producción del hemisferio sur, y en particular la del exportador clave Nueva Zelanda, es particularmente significativa en términos de suministros mundiales.

La última cifra disponible de producción de Nueva Zelanda, para noviembre, fue de 242.303 millones de kilogramos de sólidos lácteos, un 2,7% menos interanual, después de que la sequedad afectó los pastos del país, y la cifra más débil de noviembre desde 2016.

De hecho, el índice de crecimiento de los pastos del país cayó muy por debajo de los niveles medios de cinco años del mes, aunque, tras las lluvias desde entonces, se ha recuperado a niveles superiores a la media.

Sin embargo, también persisten algunas dudas sobre la solidez de la producción de leche en general, dado el impulso a los precios de los concentrados debido a los elevados costos de los cereales que ocasionaron la sequía sudamericana y una decepcionante cosecha en los EE. UU.

Para los agricultores de Estados Unidos para quienes los costos de alimentación previstos para 2021 han aumentado a 7,34 dólares por 100 libras de leche desde 6,19 dólares en mayo, «si los precios de los productos lácteos resultan más débiles de lo esperado o si los costes de la alimentación aumentan de nuevo, la perspectiva del margen caerá hacia niveles difíciles”.

«Si observamos los márgenes en los EE. UU., La UE y Nueva Zelanda y los ponderamos por producción, los márgenes están básicamente cerca del punto de equilibrio entre los principales exportadores para la primera mitad de 2021», dijo Nate Donnay, director de conocimiento del mercado lácteo en el corredor StoneX.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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