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¿Cuál es la fuente ideal de nutrientes para los terneros?

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Si bien la leche es el alimento ideal, puede presentar ciertas deficiencias sanitarias y nutricionales que deben ser tenidas en cuenta ya que pueden ser corregidas.

La producción lechera ha mostrado grandes avances en los últimos 70 años. En 1950 se esperaba que las vacas tengan su primer parto con 30 meses de edad y produzcan 2500 litros por lactancia. Hoy, la mejora en la genética, la nutrición y el manejo han llevado a que las vaquillonas lleguen a su primer parto a los 24 meses y produzcan más de 10.000 litros en esa lactancia. Sin embargo, la leche no ha cambiado en su composición y sigue siendo la misma, a pesar de que los requerimientos de los animales han aumentado. Es por esto que, si bien la leche es por naturaleza el alimento para los terneros, la misma puede presentar ciertas deficiencias nutricionales.

Uno de los puntos relacionados con la composición de la leche es su contenido de grasa. La grasa es una importante fuente de energía para el ternero y su concentración en la leche es superior a la de la proteína. Sin embargo, es importante considerar que un excesivo consumo de este nutriente puede causar problemas digestivos, como diarreas o timpanismo, limitar el consumo de iniciador y retrasar el desleche.

Otro aspecto asociado al contenido de grasa y su rol como aporte de energía, es su relación con el consumo de proteínas. Ante un consumo de proteínas limitado, con respecto al de energía, el exceso de esta última es depositado en el cuerpo como grasa de depósito, afectándose negativamente la cantidad de proteínas acumuladas en la carcasa y en la glándula mamaria de la ternera. Así, investigaciones han comprobado que una relación superior a 53 g de Proteína / Mcal de Energía Metabolizable (EM) favorece el crecimiento de musculo (menor deposición de grasa), el consumo de iniciador y reduce la incidencia de diarreas. La leche presenta un promedio de 47,3 g de proteína / Mcal EM, por lo que un mayor contenido de proteínas va a tener efectos positivos sobre el crecimiento y la ganancia de peso de los terneros.

El contenido de ciertos minerales y vitaminas en la leche es otro punto que debe ser tenido en cuenta al hablar de esta como alimento para los terneros. De acuerdo a los requerimientos nutricionales del NRC y a la composición promedio de la leche, el aporte de ciertos minerales y vitaminas resulta deficiente para los requerimientos de los terneros actuales. Estas deficiencias pueden afectar su performance e inmunidad y no ayudarán a potenciar el efecto positivo que tiene el lograr una buena nutrición antes del desleche sobre la producción futura de esa ternera. Tal es así que investigaciones realizadas en la Universidad de Carolina del Norte, USA, han demostrado que la suplementación de la leche con proteínas, vitaminas y minerales mejoró la ganancia de peso y el peso vivo de los terneros al momento del desleche.

La leche de descarte es también muchas veces una fuente de alimento para los terneros en los tambos. Normalmente ésta está constituida por calostro, la leche de transición entre el calostro y la leche comercial y la producida por vacas tratadas con antibióticos. Este producto en general es de disponibilidad corriente en los tambos, carece de valor comercial y tiene pocos usos productivos. Y si bien desde estos aspectos puede ser un alimento ideal, presenta algunos puntos importantes que deben ser considerados a la hora de ofrecerlo a los terneros.

Por un lado, suele contener distintos tipos de antibióticos, lo que puede provocar resistencia al uso de estos medicamentos, condicionando su eficacia, tanto en los animales, como en el ser humano. Por otro lado, la leche de descarte usualmente contiene muchos patógenos, los cuales presentan el riesgo de transmisión de enfermedades para los terneros, el resto del rodeo e incluso el hombre (Zoonosis). Es por esto, que para esto último una adecuada pasteurización de la leche de descarte es una medida necesaria para reducir el riesgo de la transmisión de enfermedades asociadas con su utilización en los tambos.

Otros de los aspectos a tener en cuenta ante el uso de la leche, es la variación en su composición. Esta obedece a cambios en el contenido de sólidos totales, de grasa y de proteína y se relaciona con factores como los días en lactancia, la dieta y la estación del año. En el caso de la leche de descarte, esta variación puede ser muy importante y esta relacionada principalmente con la proporción de calostro que la compone, de leche de transición y de agua proveniente del lavado de la máquina de ordeñar. Dichas variaciones en la composición pueden afectar la performance de los terneros. Tal es así que, investigaciones realizadas para evaluar el efecto de la consistencia en la alimentación sobre la performance, demostraron que la oferta de una cantidad fija diaria de sustituto permitió aumentar significativamente la ganancia de peso, el consumo de iniciador y la eficiencia de conversión, respecto a una situación de oferta variable diaria, pero constante semanalmente. De acuerdo a esto queda claro que las oscilaciones en la cantidad de nutrientes que los terneros consumen al ser alimentados con leche pueden ser importantes y afectar negativamente su nutrición y crecimiento.

La leche es por naturaleza el alimento para los terneros. Sin embargo, tanto la leche de descarte, como la de valor comercial, presentan aspectos sanitarios y nutricionales que deben ser tenidos en cuenta a la hora de evaluar su uso para alimentar a los terneros. Es por esto que la pasteurización, la evaluación del contenido de sólidos (refractómetro) y la corrección en el aporte de nutrientes de la leche para adecuarlos a los requerimientos nutricionales actuales, resultan en estrategias útiles para optimizar sus aportes y maximizar la performance de los terneros.

De acuerdo a esta necesidad, Provimi ha desarrollado Booster Balancer. Este producto está especialmente formulado para suplementar a la leche, mejorando su calidad nutricional mediante el aporte de proteínas, vitaminas y minerales. Su fórmula, además, contiene NeoTec4, el cual es un aditivo exclusivo que reduce las diarreas, mejora la ganancia de peso y fortalece el sistema inmunitario. Así, Booster Balancer optimiza los aportes nutricionales de la leche, logrando un mejor desarrollo y salud de sus terneros.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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