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Según la FAO en el 2050 Consumir Carne de Res será un Lujo

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Experto argentino asegura que este fenómeno se dará por varias razones y que incluso el caviar costará menos que la carne de res.

De acuerdo con un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, y el experto argentino en el mercado cárnico Ignacio Iriarte, la carne bovina dejará de ser un producto de masas y en 2050 pasará a ser un producto de lujo, como el caviar.

“La carne bovina es un producto que se produce cada vez menos y que internacionalmente se comercializa cada vez más. Y los recursos necesarios para producir carne bovina serán entre 3 y 5 veces superiores a los necesarios para producir cerdo o pollo”, aseguró Iriarte.

Según las 2 fuentes esto se debe a varias razones. La primera consiste en el aumento de la población, para el año 2050 en el mundo habrá 9.000 millones de personas. La segunda se debe a la fuerte demanda de carne vacuna por parte de China y su reducción en el stock ganadero. Y la tercera se debe a que no hay suficiente infraestructura como distritos de riego y frigoríficos, también la falta de agua y tierras y los altos precios del maíz; lo cual no permite que haya carne de alta calidad.

Sobre el tema, Manuel Blanco, miembro de la Cámara Gremial de la Carne, señaló que el ganadero lo que debe hacer es usar de manera responsable el agua, “no hay que negar que esta actividad necesita de este líquido, hay otras que dependen del uso del agua, la producción de árboles es una, el arroz también, pero no hay que ser alarmistas”.

Para Augusto Beltrán Segrera, secretario Técnico del Fondo de Estabilización de Precios, FEP, de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, este panorama sin duda puede ser un pronóstico positivo para el país

“El hecho que una entidad como la FAO llegue a esta conclusión hace ver el verdadero potencial del sector ganadero, uno de los sectores llamados a ser garante de la seguridad alimentaria en el mundo. En este sentido, es una excelente noticia para los ganaderos colombianos, aunque no hay que dejar de lado que para poder acceder a estas nuevas oportunidades comerciales, es necesario fortalecer las acciones en procura de mejorar la competitividad del sector, desde el eslabón primario, pasando por la industrialización hasta llegar al consumidor final; solo así, con acciones concretas, celeridad en los procesos de admisibilidad sanitaria y una verdadera política en materia ganadera podremos beneficiarnos de esta demanda creciente”, explicó Beltrán Segrera.

Por su parte, Ignacio Amador Gómez, subgerente de cadenas de Fedegán-FNG, indicó que en la medida en la que el ganadero sea eficiente tanto en la producción de alimentos para los bovinos, como para la obtención de carne, más rápido se verán los resultados en los mercados internacionales y nacionales.

“Tenemos que mantener primero nuestro nivel para satisfacer la demanda interna, y en ese sentido, una vez eso se logre, podremos exportar los excedentes de carne. Sin embargo, eso nos indica que debemos incrementar el tamaño del hato y mejorar los sistemas de producción”, señaló Amador.

Producción a menos costo en Colombia

Para el secretario Técnico del FEP, la forma de responder a este desafío global para los sectores productivos viene de la mano de la mejora de la competitividad, la cual se debe entender como la producción a menor costo, y al trabajo en temas transversales que terminan por afectar la productividad del empresario ganadero, en los que se vinculan el sector privado y público.

“Algunos de los componentes principales que deben tenerse en cuenta además del estado de la infraestructura logística y de transporte, son por ejemplo la situación de orden público, el alto costo de los insumos alimenticios, la necesidad de una agenda en sostenibilidad, entre otros”, agregó Augusto Beltrán.

Finalmente, para Amador Gómez uno de los temas que el ganadero debe trabajar todos los días es la empresarización, con el fin de mejorar todos los indicadores de eficiencia productiva.

“El ganadero no puede seguir siendo poco rentable sino se tiene en cuenta el mercado. Hay que producir en mayor cantidad y en lo posible a menor costo. Hay que recordar que la eficiencia no solo la da el ganadero, sino también toda la cadena como tal, allí entran a trabajar la industria, quien la transforma y el sector comercial, que son 2 sectores donde hay muchos errores”, puntualizó el subgerente de Cadenas de Fedegán-FNG.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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