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Científicos Méxicanos Estudian la Existencia de dos Nuevos Parásitos del Ganado Bovino

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El conocimiento obtenido será aplicado en la implementación de estrategias y medidas preventivas de inocuidad sanitaria que permitan mantener altos estándares de calidad en la producción del ganado.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt – México, el doctor Ramón Cepeda Palacios, profesor e investigador del Departamento de Ciencia Animal y Conservación del Hábitat de la UABCS, miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y director de la investigación, detalló que han documentado la existencia de dos tipos de garrapata: Otobius megnini, que se aloja en la oreja del ganado, y Rhipicephalus microplus, de mayor riesgo para la salud del ganado porque afecta directamente el cuerpo, provocando enfermedades como anaplasmosis y babesiosis.

“La presencia de garrapatas es un problema nacional que afecta mucho el bienestar del ganado, del que no está excluido Baja California Sur; son parásitos hematófagos que debilitan la condición corporal de los animales y la sangre disminuye la capacidad productiva de estos; asimismo, son vectores de enfermedades hemoparasitarias, como la anaplasmosis y babesiosis”, mencionó Cepeda Palacios.

“En relación con su capacidad productiva, por ejemplo, se estima que a partir de una carga de cincuenta garrapatas en el cuerpo, se pierden de 30 a 40 kilos de peso al año. La sangre que puedan consumir las garrapatas afecta la capacidad de producción de carne y además el animal debilitado puede ser víctima de otras enfermedades”.

Estas enfermedades hemoparasitarias son producidas por la rickettsia Anaplasma marginale y microorganismos del género Babesia, respectivamente; algunos de sus síntomas son inapetencia, debilidad, fiebre, anemia y disminución de la lactancia, llegando a presentarse, en algunos casos, la muerte.

Ingeniera Isabel Toledo Gálvez y doctor Ramón Cepeda Palacios.“Tenemos un alto porcentaje de garrapatas de la oreja (Otobius megnini), especie diferente a la del cuerpo (Rhipicephalus microplus); gracias a los tratamientos garrapaticidas, la prevalencia es prácticamente cero en invierno y primavera, es importante mencionar que en el estado solamente se han detectado estos dos tipos de garrapatas”, destacó.

Análisis de enfermedades hemoparasitarias
La ingeniero en producción animal Isabel Toledo Gálvez, estudiante de la maestría en ciencias agropecuarias en zonas áridas y costeras (Cazaco) de la UABCS e integrante del proyecto de investigación, detalló que están integrando muestreos de sangre, leche y excremento para su posterior análisis en búsqueda de enfermedades, así como detección de garrapatas, a setenta ejemplares bovinos de siete ranchos de la región.

“Los análisis consisten en la extracción de sangre y detección de garrapatas en el animal; la sangre se conserva a una temperatura adecuada y los parásitos en alcohol etílico para trasladar y examinar las muestras en el Laboratorio de Sanidad Animal de la UABCS”, detalló Toledo Gálvez.

Señaló que han detectado principalmente la garrapata Otobius megninien ochenta por ciento del ganado analizado.

“En estas pruebas buscamos la presencia de anaplasmosis y babesiosis —enfermedades transmitidas por las garrapatas al animal—,  asimismo, registramos en qué etapa de crecimiento se encuentran los parásitos, cuántos hay por animal, qué especie son, entre otros”, indicó.

Ganaderos por la competitividad
El productor ganadero Salvador Amador Avilés, presidente de la delegación de Todos Santos de la Asociación Ganadera de Baja California Sur, mencionó que los socios productores han mostrado una gran disponibilidad y apertura en apoyo a los especialistas.

“Estamos de acuerdo con los proyectos que están llevando a cabo la Universidad de Colorado y la UABCS. Nos da gusto que ambas universidades se están involucrando en la producción ganadera, porque cada día debemos ser más competitivos”, mencionó Amador Avilés.

Detalló que la Asociación Ganadera de Baja California Sur en la delegación de Todos Santos tiene alrededor de doscientos veinte socios productores. Asimismo, indicó que el problema de la garrapata se ha presentado principalmente en los ranchos cercanos a la costa del Pacífico; no obstante, han controlado el problema de inocuidad animal.

“Tenemos que tener el cuidado con el ganado, porque al animal que le da la enfermedad de anaplasmosis se llega hasta a morir y no hay negocio ahí. Afortunadamente, Sagarpa nos ha dado apoyos, por ejemplo, con corrales de manejo, así como las asesorías y recomendaciones de inocuidad animal”, finalizó Amador Avilés.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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