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Laboratorios de Calidad de Leche: Generadores de Confianza para el Pago Justo al Ganadero Lechero en Colombia

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La Asociación Colombiana de Procesadores de la Leche (ASOLECHE), en comunicación al Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia apoya la política de acreditación de laboratorios de calidad de leche para el pago al ganadero.

La industria láctea colombiana representada por Asoleche respalda el esquema de pago de la leche al productor, con base en la calidad de la leche entregada al procesador, y en particular al componente de la red de laboratorios de calidad de leche, eslabón fundamental en el proceso de generar confianza entre ganaderos productores de leche e industriales procesadores de la misma.

Desde el pasado 1º de agosto entró en vigencia la directriz del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia según la cual los laboratorios que realicen análisis de leche para el pago al ganadero productor, deberán estar acreditados en la norma ISO 17025.

Dicha norma garantiza la veracidad y transparencia de los resultados de laboratorio, así como la independencia de su gestión y procesos. “Este es un avance fundamental en el proceso de generar confianza entre el ganadero productor de leche y la industria láctea, con lo cual se debe superar la discusión acerca del precio de la leche, para así enfocarnos en los debates en realidad importantes: cómo producir más, cómo incrementar el consumo de leche y sus derivados así como la exportación de los excedentes lácteos”, manifestó Jorge Andrés Martínez, Director Ejecutivo de Asoleche.

Inicio de un Modelo de Información Lácteo

Adicionalmente, la red de laboratorios de calidad de leche producirá información sectorial que permitirá la mejora de la calidad de la leche, así como la ejecución de procesos que coadyuvarán a la inserción del sector lácteo colombiano en los mercados de exportación. La información que aquí se gestionará constituye una base ideal para la trazabilidad láctea en Colombia, gestión que aún es incipiente.

Puntos Críticos a Monitorear

Las exigencias de la norma ISO 17025 en términos de inversión en equipos, inmuebles y capacitación del personal, hacen que solo pocas empresas puedan acreditarse en su cumplimiento, por lo cual la gran mayoría buscará subcontratar el servicio a través de un laboratorio acreditado cuyo tamaño de operación lo haga sostenible en el tiempo.

“Los laboratorios acreditados pueden contarse con los dedos de las manos, por lo cual su logística deberá ser impecable, garantizando la cobertura en todo el territorio nacional, así como el procesamiento de millones de muestras al año”, manifestó Martínez.

El Dato

A lo largo de toda Colombia existen:

  •  Alrededor de 450.000 predios ganaderos
  •  400 agentes compradores de leche fresca

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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