Noticias Internacionales

Argentina: Entra en Funcionamiento el Primer Robot de Ordeño de Latinoamérica

Publicado

en

(5.873 lecturas vistas)

COMPARTIR

Es del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA) con sede en la ciudad de Rafaela (Santa Fe). Este proyecto forma parte de una investigación en donde los animales eligen «voluntariamente» el momento del ordeño, realizado por un brazo hidráulico que detecta las ubres.

Al igual que otros rubros típicos de la agricultura argentina, la escena clásica del tambo (establo lechero) está a punto de cambiar. Ya funciona con éxito en la ciudad de Rafaela, meca de la lechería santafesina, la primera lechería robotizada de la Argentina, y el único de Latinoamérica a cargo de una institución pública científica, en este caso el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Se trata de un proyecto de investigación cuyo objetivo es evaluar la sustentabilidad económica, ambiental y social de un «Sistema de Ordeño Voluntario», de base pastoril, realizado junto a la empresa suiza DeLaval, especializada en insumos de este rubro industrial. Jorge Villar, director del INTA Rafaela, dijo que no se trata sólo del robot sino de un proyecto de investigación más amplio y de largo plazo. Según expuso, con este sistema investigarán también tecnologías agrícolas-forrajeras, gestión ambiental, bienestar animal, manejo sanitario, reproductivo y alimenticio, inocuidad y calidad de la leche.

En los tambos tradicionales, la rutina de ordeño a cargo del productor suele ser dos veces al día, bajo cualquier condición climática. En la modalidad robótica, se modifica por completo la forma de producción: las vacas son las que eligen «voluntariamente» el momento en que serán ordeñadas, atraídas con diferentes incentivos: alimento, agua, confort en determinadas horas. Hoy el tambo robótico funciona bajo un esquema de pastoreo de alfalfa y corrales de alimentación. Una vez que las vacas arriban, deambulan por puertas inteligentes y,en función de ciertas decisiones técnicas, derivan al ordeño o a otras áreas, sea pastoreo o suministro de raciones. El robot mide la producción, entrega alimentos y hasta detecta problemas de mastitis, aunque lo principal es el ordeñe. A través de un brazo hidráulico, se ocupa de manera mecánica de lavar los pezones, colocar las pezoneras, retirarlas una vez terminado el proceso y desinfectar las ubres, todo gracias a una cámara y un láser que identifica las ubres.

Los investigadores apuntan a la cantidad pero también a la calidad. Por eso cada extracción viene de la mano de una medición de los atributos de la leche obtenida, que se supone será superior pues las vacas padecen menos estrés. Los datos de producción y movimiento de animales son guardados y procesados por un software que puede ser usado en celulares como aplicación, para facilitar el monitoreo, o ser seguido por Internet las 24 horas. «Tenemos necesidad de ideas innovadoras que mejoren los escenarios actuales», recalcó Villar, cuando mostró los primeros resultados al público, tras tres meses de pruebas y análisis.

La unidad instalada tiene una producción de leche de 30 litros diarios en promedio, con un rango de 2,6 a 2,9 visitas diarias al robot por parte de las 40 vacas. La próxima etapa del proyecto supone el incremento del rodeo a 70 u 80 vacas para el otoño de 2016. El objetivo es que, para 2021, los indicadores que obtengan, comparados con los registros de tambos convencionales, permita lanzar el robot de ordeñe al mercado.

Un interrogante se centra en qué sucederá con la mano de obra si se sigue intensificando el proceso robótico en la lechería, que funciona las 24 horas. «Esta tecnología no remplaza a la gente, sino que modifica favorablemente las condiciones de trabajo -enfatiza Miguel Taverna, coordinador del equipo técnico–. El trabajo de las personas es imprescindible para el funcionamiento del sistema. Y gracias a la tecnología, el operario podrá centralizarse en tareas de gestión, manejo alimenticio, de pasturas, salud y reproducción.» «

Tecnología y Recambio Generacional

La robótica aplicada al ordeño es una tecnología con más de 20 años de desarrollo y en la actualidad la adoptan unos 24 mil tambos en todo el mundo, casi todos privados, que ordeñan dos millones de vacas. Sin embargo, su aplicación en tambos pastoriles intensivos es reciente y de mayor complejidad. Miguel Taverna, coordinador del equipo técnico, enumera las ventajas del «Sistema de Ordeño Voluntario»: la sustentabilidad, el bienestar animal y también el recambio generacional en el sector. A la búsqueda de personal acudieron 107 personas de menos de 35 años, prácticamente todos con formación terciaria o universitaria. Fue el caso de Alejandro y Gonzalo, los dos seleccionados. «Es una tecnología que se duplicará en el próximo lustro», expresó Ezequiel Cabona, responsable de DeLaval en la Argentina.

40 VACAS

Con esa cantidad de animales trabaja la unidad, en un sistema pastoril intensificado con tres sectores de alimentación: dos de pastoreo directo y uno donde se distribuye una ración mezclada.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia