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Investigadores Desarrollan Estrategias para Combatir las Infecciones de la Tuberculosis Bovina

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Los médicos veterinarios Ray Waters (izquierda) y Mitch Palmer se preparan para recoger la sangre que se utilizará en el desarrollo de pruebas mejoradas para la tuberculosis en el ganado. La campaña de erradicación de la tuberculosis bovina USDA comenzó en 1917 y continúa en la actualidad. La Prueba de la Tuberculina de ganado ha sido eficaz en la reducción de la incidencia de la tuberculosis en el ganado bovino de Estados Unidos, pero se necesitan más herramientas para la erradicación completa.

Investigadores norteamericanos del Departamento de Agricultura de los EE.UU, están ganando terreno en erradicar la tuberculosis bovina con el desarrollo de mejores pruebas y medidas de control.

Mejorar pruebas y métodos de vacunación están entre las estrategias usadas por científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) para superar los obstáculos que previenen la erradicación de la tuberculosis bovina (TB) en el ganado bovino mundialmente.

Científicos en el Centro Nacional de Enfermedades Animales mantenido por el ARS en Ames, Iowa, están desarrollando los nuevos métodos para prevenir y controlar la TB en el ganado bovino y el venado de cola blanca. ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés), esta investigación apoya la prioridad del USDA de promover la seguridad alimentaria internacional.

Los médicos veterinarios Ray Waters y Mitch Palmer, así como el microbiólogo Tyler Thacker están colaborando con grupos internacionales, otras agencias del gobierno de EE.UU., el sector del ganado bovino, y empresas privadas para combatir la TB. Ellos están desarrollando pruebas mejoradas para ayudar a los productores a identificar y quitar los animales infectados con TB de las manadas y guardar los animales saludables.

La prueba cutánea de la tuberculosis ha ayudado a los esfuerzos de erradicar la TB del ganado bovino, pero hay desventajas con esta prueba, tales como el período de espera de 72 horas antes de obtener los resultados, según Waters. Pruebas de la liberación de interferón-gamma requieren el uso de vivas células blancas de la sangre que necesitan el procesamiento rápido. Las pruebas tradicionales de la sangre pueden ser más convenientes y menos costosas.

Los científicos demostraron que los antígenos mejorados—sustancias que causan la producción de anticuerpos por el sistema inmunitario para combatir las bacterias entrañas—son imprescindibles en desarrollar nuevas pruebas de la sangre. Estos hallazgos tuvieron un papel crítico en el desarrollo reciente por la empresa IDEXX Laboratories, Inc., de Westbrook, Maine, de una nueva prueba de la sangre para detectar la TB.

Otro tipo de prueba, basada en el análisis del ADN usando la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), ha sido desarrollado por Thacker. La nueva prueba basada en la PCR detecta Mycobacterium bovis, la cual es la bacteria que causa la TB, en los tejidos frescos. La nueva prueba es más rápida, más precisa, y ayuda a distinguir entre M. bovis y las micobacterias en el medio ambiente, las cuales pueden causan resultados falsos en las pruebas.

Los científicos también probaron una vacuna muy vieja contra TB, llamada Bacillus Calmette-Guerin (BCG), en el venado. Palmer y sus colegas alimentaron con una vacuna oral a los venados cautivos y examinaron los animales después de un período de un mes a 12 meses para determinar la duración de la vacuna en el venado. Los investigadores no pudieron detectar BCG en los venados que recibieron una dosis normal.

Los venados que recibieron las dosis elevadas—10 veces de la dosis típica—sí tuvieron vestigios de BCG en sus nodos linfáticos y otros tejidos no comúnmente usados como alimento. En experimentos relacionados con la seguridad de la carne de los venados, la vacuna no se encontró en la carne comúnmente consumida.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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