Noticias Internacionales

Chile Inicia Plan de Control y Erradicación de la Tuberculosis Bovina

Publicado

en

(3.629 lecturas vistas)

COMPARTIR

Con el objetivo de aumentar la competitividad del sector pecuario bovino y cumplir con uno de los ejes estratégicos del Ministerio de Agricultura, de convertir a Chile en potencia alimentaria, el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, puso en marcha el Plan de Control y Erradicación de la Tuberculosis Bovina, una enfermedad bacteriana crónica que afecta principalmente al ganado bovino.

En base a los antecedentes epidemiológicos y a la ocurrencia de esta enfermedad en el territorio nacional, el plan desarrollado por el SAG contempla dividir al país en dos zonas geográficas.

Zona II de control: comprende el territorio que va desde la Región de Arica y Parinacota hasta la del Biobío, incluyendo la Región Metropolitana. En esta área se encuentra alrededor del 28% de los bovinos, lo que implica un impacto menor en la actividad pecuaria nacional.

Zona I de erradicación: abarca desde la Región de La Araucanía hasta la Región de Magallanes, incluyendo la Antártica chilena. En esta zona se encuentra aproximadamente el 72% de los bovinos del país, por lo tanto, implica un mayor impacto en la actividad pecuaria. Por ello, el objetivo es lograr la erradicación de la enfermedad.

En el diseño del Plan de Control y Erradicación, el SAG consideró la utilización de tres ejes estratégicos: la detección de rebaños infectados, la aplicación de medidas de saneamiento en predios (con envío de animales positivos a matadero); y el control del movimiento de ganado, que tiene por objetivo impedir la transmisión de la enfermedad de un predio a otro.

Dado que entre los actores del rubro lechero y cárnico existe consenso respecto del impacto que la tuberculosis bovina tiene en la actividad económica y considerando que la integración comercial y el intercambio de productos con otros mercados resultan esenciales, este plan tiene como principal desafío mejorar la competitividad del sector pecuario nacional. Esto, a través de la producción de alimentos saludables que cumplan tanto con las exigencias sanitarias de los mercados de destino, como con las demandas de un consumidor que hoy es cada vez más activo y exigente de alimentos derivados de animales sanos.

Al respecto, el Director Nacional del SAG, Aníbal Ariztía R., enfatizó que erradicar la tuberculosis bovina es un desafío para todo el país y para cumplir este objetivo es fundamental un trabajo conjunto entre el sector público y privado. Así, podremos mejorar la competitividad del sector pecuario nacional, exportando productos sanos e inocuos a los distintos mercados internacionales.

La aplicación de las medidas de saneamiento en rebaños infectados, se hace efectiva con la instauración de cuarentena a los predios infectados, ubicados desde la Región de La Araucanía al sur, donde se realizan acciones orientadas a lograr la erradicación de la enfermedad. Además, se efectúa la aplicación de una prueba de tuberculina en forma periódica, que permite identificar a los animales positivos; limpieza de las instalaciones del predio y el envío de animales positivos a matadero.

El Plan de Control y Erradicación de la TB considera, durante los próximos cuatro años, una inversión del Estado de 6.591 millones de pesos.

Tuberculosis Bovina (TB) 

Es una enfermedad bacteriana crónica que afecta principalmente al ganado bovino pero que, por tratarse de una zoonosis, puede transmitirse a otros animales y a las personas. El mayor riesgo de contagio se manifiesta en aquellas que se exponen al contacto directo con animales enfermos o que consumen productos sin pasteurizar, derivados de animales infectados.

Fuente: Agencias

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia