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Inician Programa de Mejoramiento Genético en Bovinos al Sur de Chile

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Con reuniones y capacitaciones de ganaderos y equipos técnicos, el Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario de Chile (INDAP) comenzó un innovador Programa de Fomento al Mejoramiento Genético Bovino para la pequeña agricultura de la Región de Aysén. El programa se desarrollará durante tres años con una inversión que supera los $389 millones de pesos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, aprobada por el gobierno regional. 

El director regional de INDAP, Carlos Hennicke, indicó que “el objetivo es mejorar rebaños de la pequeña agricultura en las comunas de Lago Verde, Aysén, Río Ibáñez, Cochrane y Villa O’Higgins, por sus mayores dificultades de acceso a mercados”.

Agregó que el programa forma parte del Plan Aysén y se complementa con el Programa de Manejo Sanitario, Sistema de Incentivo a la Retención de Vientres y Sistema de Incentivos para la Sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios. “La genética, la alimentación y el manejo sanitario son fundamentales para acceder a las oportunidades de comercialización y buenos precios que hoy se dan en mercados nacionales e internacionales”, afirmó.

La implementación del programa está a cargo de los profesionales del departamento de Fomento de INDAP Nelson Padilla y Fabián Saavedra, quienes enfatizaron en la importancia del trabajo conjunto. “El éxito de un programa de inseminación y fomento genético radica tanto en los agricultores como en los técnicos”, afirmó Fabián Saavedra, tras capacitaciones de ganaderos y equipos técnicos impartidas por el médico veterinario Alejandro Luco, de la empresa ABS, una de las que proveyó el semen para la primera temporada.

Los Detalles del Programa 

En estos tres años, el programa implica la implementación de dos subprogramas: inseminación artificial de vaquillas e introducción de toros mejoradores. En el primero trabajan equipos técnicos encabezados por médicos veterinarios, quienes inseminarán 4.500 vaquillas de crianceros de La Junta, Aysén, Coyhaique y Río Ibáñez, con razas de carne caracterizadas por su rusticidad, como son Angus Rojo, Angus Negro y Hereford.

En el segundo subprograma se instalarán 75 toros en comodato, en sectores alejados del centro de la región como Villa O’Higgins, Cochrane, Lago Verde, La Tapera y Chile Chico. Los predios pertenecen a pequeños ganaderos con capacidad de manejo e infraestructura adecuada.

Resultados Esperados 

Los resultados proyectados son la incorporación de 2.800 crías mejoradas, producto de un 66% de eficiencia en inseminación artificial y 5% de mortalidad entre nacimiento y destete.También la incorporación de 9.600 crías en la vida fértil de los toros, considerando un 80% de parición y una mortalidad nacimiento-destete de 5% en ambos casos.

Asimismo se espera mejorar los indicadores reproductivos, períodos de parto, promedio de pariciones, peso al destete, condición reproductiva de hembras y el uso de registros en los predios.

El director de INDAP Aysén, Carlos Hennicke, dijo que se trata de obtener crías con facilidad de parto, rápido crecimiento y buen peso al destete, lo que disminuirá pérdidas en el parto y aumentará los terneros para la venta. “Además, los ganaderos ordenarán su manejo reproductivo, generando pariciones parejas, terneros de edad y peso homogéneos y, en definitiva, una mejor venta”.

Fuente: Agencias

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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