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La Ruta de la Leche Comenzará a Funcionar el 2012 en Argentina

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Se trata del proyecto productivo y turístico elaborado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA Rafaela) e impulsado por la Asociación para el Desarrollo del Turismo Rural en Santa Fe. La ruta se centrará inicialmente en Rafaela, Sunchales, Esperanza, Moisés Ville, Humberto Primo, Ramona y Ataliva. 

Después de más de un año de trabajo por parte de profesionales, autoridades políticas y entidades del sector, la Ruta de la Leche de la provincia argentina de Santa Fe está a pocos pasos de comenzar a operar como tal.

El proyecto productivo y turístico elaborado por el Inta Rafaela e impulsado por la Asociación para el Desarrollo del Turismo Rural en Santa Fe (Adetur), comenzará a funcionar a partir de 2012 con el objetivo de poner en valor la cultura vinculada a la producción de la cuenca lechera local.

Esta ruta será un itinerario turístico que ofrecerá servicios y productos que permitirán al visitante recorrer y explorar lúdicamente la cultura y la historia de la producción lechera en la Pampa Gringa. Se ofrecerán actividades en los campos, visitas a las industrias, entretenimientos y una gastronomía innovadora basada en la leche y en sus derivados. Aunque abarcará más localidades la ruta se centrará inicialmente en Rafaela, Sunchales, Esperanza, Moisés Ville, Humberto Primo, Ramona y Ataliva.

La iniciativa, que involucra a 22 ciudades, siete grandes industrias lecheras y 25 pymes lácteas de la zona, cuenta en una primera etapa con financiamiento del Ministerio de la Producción de la provincia de Santa Fe. Cabe destacar que la cuenca lechera santafesina comprende los departamentos Castellanos y Las Colonias, el centro sur de San Cristóbal y San Justo y el centro norte de San Martín y San Jerónimo.

El proyecto es impulsado además por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti), y cuenta con el asesoramiento del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación.

“La ruta de la leche busca la puesta en valor de la cultura vinculada a la producción lechera santafesina, promoviendo su integración en un producto turístico novedoso y con una calidad controlada que incorporará a los diversos sectores de la cadena lechera y del cluster turístico”, comentó el titular de Adetur, Javier Dellamónica.

Sectores como la agricultura, industria, gastronomía, hotelería rural y urbana, artesanal, ciencia y técnica estarán integrados dentro del proyecto ruta láctea, generando a la vez nuevos eventos y promoviendo el desarrollo de nuevos productos derivados de la leche, detalló el directivo.

La Cultura Tambera 

“Es el corazón de la cuenca lechera, donde existen cuatro mil explotaciones de tambo”, precisó el titular de Adetur, a la vez que señaló que hay grandes empresas lácteas ligadas al proyecto.

El funcionario manifestó que el proyecto productivo y turístico apunta, además, a “arraigar la cultura lechera en la cuenca de producción. Nos interesa que toda esa zona se reconozca por la cultura del trabajo de la lechería, por los tambos, la industrialización y por la degustación de quesos y otros productos derivados de la leche”.

En ese marco, Dellamónica mencionó que entre los aspectos más salientes a destacar en el proceso de elaboración de una ruta temática como la propuesta, figuran “consolidar la cultura productiva regional, dinamizar las economías regionales, el desarrollo de marcas de identidad de productos locales, la promoción de la gastronomía y la cultura que envuelve en torno al tema cada localidad con tradiciones y costumbres”.

“Los alimentos con identidad propia, esos que más que satisfacer necesidades primarias, por su raíz cultural, satisfacen complejas necesidades, logran mayor valor productivo cuando el mercado valoriza esa cualidad” dijo, y agregó: “Para aprovechar y desarrollar ese potencial es necesario generar estrategias de cadenas y de agregado de valor”.

En ese sentido, el funcionario remarcó: “Las rutas alimentarias son productos turísticos centrados en un alimento que tienen por finalidad construir y ampliar la oferta turística de los territorios rurales, pero también la de valorizar y posicionar sus alimentos más emblemáticos”.

La cultura tambera es uno de los recursos turísticos más importantes que tiene la provincia de Santa Fe, y que podría presentarse como el Tambo de la Argentina. Más de 140 empresas e instituciones del centro provincial de Santa Fe se encuentran involucradas en la propuesta productiva y turística Ruta de la Leche.

Fuente: Agencias

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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