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Un Gran Momento para Producir Lana para la Exportación

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La experiencia argentina muestra que con 71.878 productores de fibra de origen animal, el país del tango es el tercer exportador mundial de este producto. El caso de lana camarones, un ejemplo de agregado de valor.

Sin considerar a China, que consume internamente todo lo que produce, Argentina es el tercer exportador mundial de lanas finas, precedida por Australia y Sudáfrica. Con 71.878 productores de fibra de origen animal –lana, mohair, llama, cashmere, guanaco y vicuña– y un total de 16.901.211 animales, se producen a escala nacional unos 60 millones de kilogramos anuales que pueden comercializarse por más de 346 millones de dólares en la campaña 2011/12.

Según datos de la Federación Lanera Argentina, la producción de la zafra 2009/10 se ajustó en 54 millones de toneladas sucias y la siguiente en 57 millones de toneladas, lo cual permite observar una evolución positiva del mercado.

De hecho, la Argentina vende a más de 30 países con diferentes grados de valor agregado y destina el grueso de su producción de lana a China (29,44%), Alemania (15,73%), Italia (14,14%), Turquía (8,27%) y Uruguay (7,83%). Apenas cuatro o cinco millones de kilos corresponden al mercado interno.

Si bien la industrialización de la lana implica un ciclo largo y complejo –que va desde la esquila hasta la compra de, por ejemplo, un pullover por parte del consumidor final, transcurre cerca de un año–, el potencial de la cadena es asombroso: por poner sólo un caso con un kilo de lana superfina que un productor vende por alrededor de 10 dólares puede confeccionarse un traje de verano y venderse entre 1.000 y 1.200 euros en Italia.

En este sentido, además de estar posicionado como proveedor de lanas finas, Argentina cuenta con capacidad instalada para la industrialización primaria, aparte de pureza racial y bienestar animal en las majadas y grupos de productores ovinos competitivos e innovadores. A esas fortalezas deben sumarse, además, la oportunidad que constituyen la demanda sostenida de esas fibras y precios actuales que supera ampliamente el promedio histórico.

Precios Excelentes

Mario Elvira –director técnico del Laboratorio de Lanas Rawson, perteneciente al INTA Chubut– explicó que “los precios se han acomodado muchísimo desde la crisis financiera de 2008, durante la cual se vio el retroceso de todos los commodities. Hoy por hoy, están en valores excelentes, en uno de los mejores momentos”.

No obstante, los países productores también registran cierta retracción de la oferta que, indicó el especialista, se debe a “alternativas productivas de mayor rentabilidad, la ganadería en competencia con la agricultura y una creciente producción de carne ovina utilizando razas menos laneras, sumado a períodos cada vez más prolongados de sequías que ponen en jaque a las majadas y a sus reposiciones”.

Además, el tipo de consumidor actual reclama “exigentes requisitos cualitativos en los procesos de producción y agregado de valor”, a la vez que nuevos atributos que definen su interés de compra, relacionados con el cuidado ambiental, la baja contaminación y el bienestar animal.

Así, buscan “lanas éticas”, explicó Elvira, “que demuestren un comercio justo y una responsabilidad social empresaria en toda su cadena de valor”. Frente a estos requisitos de los usuarios, añadió el técnico, “las lanas finas merino de la Patagonia argentina cobran una especial relevancia y competitividad para satisfacerlos”.

De acuerdo con el técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA), aunque la cadena esté fraccionada y no hay industrias integrales al igual que en Europa o en Oriente, la región patagónica central cuenta con un clúster lanero muy importante. El polo Textil Lanero de Trelew concentra empresas que industrializan, comercializan y exportan. El 51% de la producción de lana argentina proviene de la región Patagónica y este polo se ubica en su centro geográfico.

Para Sumar hay que Agregar Valor

El programa nacional de fibras del INTA –Gestión para la valoración de las fibras de la lana y fibras naturales–, coordinado por Elvira, contiene diversas actividades relacionadas con la integración horizontal y/o vertical de los productores y modelos de comercialización conjunta. El programa busca fomentar una integración vertical que les permita agregar valor desde lo industrial y lo artesanal.

La Denominación de origen “Lana Camarones” se muestra como un grupo de productores diferenciados con propuestas innovadoras para conseguir mejores precios de sus lanas. En esta línea se inscriben los 45 productores de lana orgánica patagónica, quienes suman 1.800.000 hectáreas y constituyen la oferta más grande del mundo en este tipo de producción.

Argentina así se convierte en un gran referente para otros países sudamericanos con potencial lanífero, para comenzar a producir de forma organizada y exportar un producto de alta calidad a los más exigentes mercados internacionales, hoy por hoy es un gran momento para producir lana.

 

Fuente: INTA-Perulactea

 

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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