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Qué es la Enfermedad de las Vacas Locas y cómo Protegerte de Ella

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Es un padecimiento transmisible, degenerativo y mortal que afecta el sistema nervioso central del ganado adulto.

Luego de que Estados Unidos confirmó un caso de encefalopatía espongiforme bovina (BSE, por sus siglas en inglés) —o ‘enfermedad de las vacas locas’— en una vaca lechera de California, es probable que quieras recordar algunos puntos básicos de este padecimiento.

Es importante tener en mente que los funcionarios de salud de Estados Unidos dijeron que el riesgo público que representa la BSE es extremadamente bajo y que los residentes no necesitan tomar ninguna medida precautoria específica.

Estos son los hechos: 

  • La BSE es una enfermedad transmisible, degenerativa y mortal que afecta el sistema nervioso central del ganado adulto. Este mal preocupa a los funcionarios de salud debido a que puede ocasionar la variante enfermedad Creutzfeldt-Jakob o vCJD, una enfermedad cerebral mortal en humanos.
  • El tejido infectado en los animales con BSE se concentra en el cerebro, la médula espinal y algunas partes del sistema nervioso central. Puede transmitirse a los humanos que comen estas partes del animal. La bacteria también puede transmitirse a través de carne procesada en maquinaria contaminada o carne que ha estado en contacto con otra carne infectada.
  • Los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC) señalan que la probabilidad de que los humanos contraigan el mal de las vacas locas es extremadamente baja: menos de uno en 10,000 millones. En los años que siguieron al primer reporte de la variante CJD (en 1996) han sido diagnosticados 195 pacientes de 11 países, incluyendo dos casos en Estados Unidos, de acuerdo con los CDC.

Para aquellos a quienes aún les preocupa comer carne de res, el sitio estadounidense de protección a los consumidores Consumeraffairs.com publicó las siguientes recomendaciones:

  • Evitar comer sesos, vértebras y cachetes.
  • Evitar la médula y cortes de carne que incluyan hueso.
  • Elegir cortes de carne sin hueso y, al comprar carne molida, elegir al momento de la compra los cortes a moler y vigilar que se haga en ese sitio.

El grupo también dice que, a diferencia de otras enfermedades derivadas de la carne, como la bacteria E. Coli, cocinar la carne no elimina la enfermedad de las vacas locas.

¿Puede ser un riesgo para las mascotas?

En corto: depende de la mascota. La Dirección Medicinas y Alimentos de Estados Unidos dice que los gatos son la única mascota que ha contraído el mal de las vacas locas.

Los gatos son susceptibles de contraer una versión felina de BSE. La FDA ha reportado que los gatos de Gran Bretaña han contraído la enfermedad quizá debido a la comida para gatos y las sobras de carne.

Lo más importante:

  • El tejido infectado en los animales con este mal se concentra en el cerebro, la médula espinal y algunas partes del sistema nervioso
  • Hay que evitar ciertas partes de la carne como los cachetes
  • Los gatos pueden contraer una variante de la enfermedad

Fuente: Agencias

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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