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Nuevas Alternativas Tecnológicas para los Productores de Carne y Leche

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por Pablo Chilibroste* y Joaquín Iriñiz**

* Ing. Agr., profesor del Departamento de Producción Animal y Pasturas, UdelaR

** Ing. Agr., funcionario de Alur (planta de Bella Unión)

En los últimos años, con el aumento de los precios de los granos (maíz, soja, trigo, etc.) destinados a la alimentación de los rumiantes, se observa un creciente interés por el uso de alimentos alternativos, tanto en producción de carne como de leche. En este grupo de alimentos alternativos, los subproductos agroindustriales tienen un papel destacado a cumplir.

Los sistemas intensivos de producción animal exploran permanentemente alternativas para disminuir los costos de alimentación. La inclusión de subproductos de cosecha o industriales constituye una oportunidad única desde esta perspectiva, sustituyendo fuentes demandadas por la nutrición humana (maíz, trigo) por fuentes que no compiten en este mercado (afrechillos, expellers, residuos de cosecha).

Adicionalmente, en la mayoría de los casos, los subproductos industriales tienen alto potencial contaminante, lo que obliga a incorporarlos en costosos procesos de tratamiento, de no tener una fuente alternativa de uso. Un ejemplo de ello lo constituye la quema del despunte de caña (5-7 TT MS por hectárea), para permitir su buen rebrote, una vez que fue cosechada.

Los sistemas de producción se enfrentan al desafío de aumentar los niveles de productividad utilizando alimentos de menor densidad energética que los granos, valorizando el uso de residuos de cosechas y/o subproductos industriales. En este desafío, quien está llamado a jugar un rol clave es «el potente fermentador natural» con que carga cada uno de los millones de rumiantes que producen carne, lana y leche en Uruguay. Tienen la enorme responsabilidad de ser cada vez más eficientes en la conversión de toneladas de celulosa (distintas fuentes de forraje y fibra) en toneladas de proteína animal. Esta «visión del problema» está en la base de nuestra propuesta de investigación para integrar la producción animal en el marco del proyecto agroindustrial que lidera ALUR.

Objetivo general del acuerdo de trabajo ALUR-EEMAC-ICA1

Valorizar el uso de subproductos y coproductos de los procesos agrícolas y agroindustriales vinculados al complejo agroindustrial de producción de azúcar, alcohol y biodiesel, a través de su integración a las cadenas de producción de carne y leche.

Para cumplir con este objetivo se estudiaron y desarrollaron dos productos, con propiedades diferentes:

1. El MEBA (microorganismos benéficos activados), que es un producto biológico compuesto de bacterias, levaduras y sus metabolitos, capaces de producir cantidades apreciables de ácidos orgánicos de cadena corta (como láctico, acético, propiónico, succínico y pirúvico), vitaminas y enzimas. Es un activador de la fermentación que estimula la producción de ácidos orgánicos, mantiene el pH, incrementa y estabiliza la proteína, aumenta la digestibilidad de la materia seca y disminuye las fracciones de la pared celular de las materias alimentarias que se someten a su acción.

2. El ACTIBIOL, que es un suplemento energético-proteico elaborado fundamentalmente en base a subproductos industriales (afrechillo de trigo, afrechillo de arroz, melaza) y mezclas de vitaminas y minerales, para asegurar una buena nutrición de la población microbiana del rumen.

El MEBA y el ACTIBIOL se pueden utilizar juntos o separados. Ambos productos son generados en una planta piloto de producción de alimentos en Bella Unión.

Estrategia de investigación

La estrategia de investigación se conformó en una secuencia lógica de experimentos, en los que se evaluaron los activadores de la fermentación ruminal y un producto biológicamente activo (MEBA), en diferentes categorías y estados fisiológicos de hembras Holando.

En el primer ensayo se evaluó cómo esos activadores y el MEBA actúan sobre el consumo de fibra y la ganancia de peso obtenida en terneras Holando.

Si los productos se comportaban de acuerdo al concepto con que fueron elaborados, de-bían producir dos efectos principales:

1. Lograr que los animales suplementados tengan una mejor ganancia de peso.

2. Que parte de esta ganancia se deba a que la suplementación mejora (o al menos no deprime) el consumo de la dieta base (o sea el forraje de baja calidad).

Los resultados

El experimento se realizó en la Estación Experimental «Dr. Mario A. Cassinoni» (EEMAC), de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, ubicada en Paysandú. Fueron utilizadas 32 terneras Holando, distribuidas al azar en cuatro tratamientos, de ocho animales cada uno: (T1) – control (ensilaje de sorgo como único alimento y un núcleo vitamínico-mineral); (T2) – control + activador a razón de 9 g.kg PV-1; (T3) – control + MEBA a razón de 9 ml.kg PV-1; (T4) – control + activador + MEBA a razón de 9 g.kg PV-1 y 9 ml.kg PV-1 respectivamente.

La duración del experimento fue de 77 días. Al inicio, las terneras tenían siete meses de edad y pesaban 150 ± 18,08 kg de peso vivo. Los alimentos fueron suministrados una vez al día, en la mañana. La oferta de ensilaje de sorgo fue ad libitum, ajustando el consumo a medida que se observaron rechazos menores a 15% de lo ofrecido. Todos los alimentos fueron ofrecidos en comederos individuales, para registrar individualmente la oferta y los rechazos.

El diseño experimental utilizado fue completamente aleatorizado y la evolución de peso vivo analizada como medidas repetidas en el tiempo (Proc Mixed SAS, V9.1), con peso vivo al inicio del experimento como covariable. Tanto el peso vivo promedio de los animales como la prueba de heterogeneidad de pendientes fueron significativamente diferentes entre tratamientos (P<0,0001). En los gráficos adjuntos se presenta un resumen de los resultados obtenidos, tanto en ganancia de peso vivo como en consumo (ver Figura 1 y Figura 2).

Los animales suplementados no sólo no disminuyeron sino que aumentaron el consumo de la dieta base (efecto aditivo), lo que permitió una utilización de la suplementación con muy alta eficiencia (en el orden de 2,8 kg de activador por kilogramo de PV ganado para el T2).

Una vez comprobado el buen comportamiento de los productos (especialmente el activador) se desarrollaron experimentos más analíticos, donde se estudió «el porqué» de los resultados. Esencialmente, son estudios donde se reproducen los tratamientos aplicados a las terneras, ya sea en condiciones de laboratorio (experimentos in vitro) o con animales fistulados de rumen (experimentos in situ), y se analiza el efecto de los tratamientos sobre la fermentación ruminal y la cinética de digestión.

Estos resultados no se presentan en esta nota, pero son fundamentales en el proceso de investigación. Entender «porqué» obtuve la diferencia que obtuve es poder saber si el resultado es repetible y en qué condiciones.

En paralelo a estos estudios detallados –y ante los buenos resultados obtenidos– se decidió comenzar con pruebas de campo en el área de influencia de ALUR (Alcoholes del Uruguay S.A.), donde los «investigadores» pasaron a ser los productores, con el asesoramiento del equipo técnico de ALUR. Se realizaron siete pruebas de campo durante 2010, de las que aquí se resumen tres, con fines ilustrativos. El resto de ellas se presentaron en una jornada para productores realizada en conjunto con el IPA (Instituto Plan Agropecuario) el 7 de diciembre de 2010, en el local Itacumbú.

Pruebas sobre campo natural

Los antecedentes de ganancia media diaria de terneras sobre campo natural bajo distintos manejos alimenticios (Revista INIA Nº 6) se presentan en el cuadro de la página 35 (abajo). Incluso con suplementaciones en torno a 1% del peso vivo, las terneras tuvieron ganancias que no superaron los 200 gramos por día.

La prueba realizada en Bella Unión se desarrolló en un predio comercial ubicado sobre el km 23 de la Ruta 30. Duró 62 días y se realizó en régimen de pastoreo continuo sobre campo natural.

Se compararon los siguientes tratamientos: (T1) – pastoreo CN + sorgo molido + descarte de zaranda (15 g.kg PV-1); (T2) – pastoreo CN + activador (7 g.kg PV-1).

A un total de 96 animales que tenían un PV inicial de 156 kg se les suplementó una vez al día. Los registros de peso se hicieron cada 21 días.

Los resultados, en términos de ganancia de peso, son los que se muestran en la Figura 3 (g/animal/día).

Tomando como base que los animales sin suplementación pudieran mantener peso, el análisis de las ganancias diarias de peso obtenidas y de los consumos de concentrado deriva en los valores de eficiencia que se presentan en la Figura 4.

Las terneras suplementadas con activador consumieron la mitad de concentrado que las que consumieron sorgo, y obtuvieron una eficiencia de conversión extremadamente buena para la especie y los antecedentes bibliográficos disponibles.

Pruebas con despunte de caña

Se realizaron con terneras a corral alimentadas con despunte de caña como única fuente de fibra y suplementadas con activadores de la fermentación ruminal al 1% del PV.

La prueba duró 90 días y las terneras tuvieron una ganancia promedio de 440 gramos por día.

Pruebas con paja de arroz

Antecedentes de alimentación de vaquillonas en base a paja de arroz –sin la inclusión de suplementos– reportan pérdidas de peso vivo de 200 gramos/animal/día (Bartaburu, Montes y Pereira, 2006).

La prueba tuvo una duración de 80 días y las terneras ganaron en promedio 800 gramos por día, con una eficiencia de conversión del orden de 3 kg de Actibiol por kilogramo de peso vivo ganado (asumiendo que los animales alimentados sólo con paja de arroz mantienen peso).

En todas las pruebas de campo realizadas se pudo comprobar el buen comportamiento de los productos desarrollados, tanto en performance individual como en términos de eficiencia de conversión alimenticia.

En 2008, al comienzo de esta fase experimental, expresábamos: «El desafío conjunto de ALUR y la EEMAC para los próximos dos años es poder ofrecer a los productores uruguayos de carne y leche nuevas alternativas tecnológicas basadas en un uso intensivo del conocimiento y de recursos que el Uruguay ya produce (residuos de cosecha – subproductos industriales), aunque no logra integrar en forma sistemática a los sistemas productivos».

Hoy podemos decir que esta primera etapa se cumplió plenamente desde el punto de vista del desarrollo y de la evaluación de los productos, tanto a nivel experimental como de pruebas de campo.

¿Qué es lo que se viene?

1. Seguir trabajando sobre esta línea de productos, buscando integrar nuevos insumos, provenientes de procesos industriales emergentes en el país. Un ejemplo es la integración del glicerol crudo proveniente de la producción de biodiesel en la formulación de estos activadores.

a. En esta línea ya se diseñó y evaluó a nivel experimental (octubre-diciembre 2010) un activador donde se incluye hasta 20% de glicerol crudo en la mezcla2. Actualmente se ejecuta una prueba de campo en el marco de la Expoactiva 2011, donde se presentarán los resultados obtenidos con estos nuevos productos.

b. Incorporar a los ovinos en la fase de pruebas de campo.

2. Explorar nuevas áreas de integración entre producción primaria y secundaria, que permitan una gestión eficiente de los residuos industriales (valorizándolos y/o eliminando su potencial contaminante) a la vez de «abrir el menú» de opciones tecnológicas de que disponen los productores uruguayos para las diferentes fases del proceso productivo.

3. No perder de vista el objetivo y desafío general: «Poder convertir miles de toneladas de fibra de muy bajo valor biológico en miles de toneladas de proteína de muy alto valor biológico, integrando la producción de energía, alimentos provenientes de la agricultura, carne y leche». Este objetivo general se inscribe en el marco de modelos de trabajo que integran la conservación de los recursos en el largo plazo y, fundamentalmente, apuestan a la generación de alternativas que «inviten» a quedarse en el campo. l

1 ICA es la sigla del Instituto de Ciencia Animal, de Cuba.

2 El grupo de lechería de la EEMAC realizó durante 2009 un experimento de suplementación de vacas lecheras con glicerol crudo proveniente de la producción de biodiesel a partir de soja (acuerdo BIOGRAN-EEMAC). Los resultados fueron muy buenos, con alta respuesta en producción de leche a niveles bajos de inclusión de glicerol crudo. Los resultados de este trabajo fueron adelantados en el marco de la Expoactiva 2010 y presentados en un evento científico internacional: Echeverría, R., Mackinnon, A., Rótulo, J., and Chilibroste, P. Milk production response to incremental levels of crude glycerol on diets of grazing dairy cows. J. Anim. Sci. Vol. 88, E-Suppl. 2 pp 713 http://adsa.psa.ampa.csas.asas.org/meetings/2010/ toc.asp (W 390).

 

 

Fuente: El País

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Costa Rica organizó evento sobre Gusano Barrenador

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Con el fin de procurar un plan de acción para la atención de emergencias por brote del Gusano Barrenador del Ganado (GBG), Costa Rica recibió la primera reunión regional, con participación de representantes de Belice, Colombia, El Salvador, Uruguay, Honduras, Nicaragua, Panamá, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria, así como funcionarios del Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica.

El objetivo de la reunión fue el intercambio de experiencias y conocimientos entre los participantes para la implementación de un protocolo específico de respuesta a emergencias del Gusano Barrenador del Nuevo Mundo (NWS). La actividad incluye teoría y práctica sobre la estructura organizacional de la intervención, la logística para la atención de la emergencia, acciones de vigilancia, erradicación de plagas y medidas de cuarentena.

“Durante el evento, los participantes tuvieron la oportunidad de presenciar dos casos de gusano barrenador en animales, y visitaron fincas donde se realizaron revisiones, identificación de heridas y tratamientos preventivos en los animales afectados. Este intercambio de experiencias resultó de gran valor para aquellos participantes internacionales que no estaban familiarizados con la enfermedad, ya que ahora comprenden mejor la importancia de enfrentar este desafío en sus propios países, que se encuentran en riesgo de reinfestación», señaló Federico Chaverri, director del Laboratorio Nacional de Servicios Veterinarios (LANASEVE) del SENASA.

La actividad se enmarca en el Proyecto Regional con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), RLA 5088, Fomento de la Vigilancia y el control progresivo del gusano barrenador mediante la técnica del insecto estéril; proyecto que fue convocado y financiado en el marco del uso pacífico de la energía nuclear. El evento contó con el apoyo técnico de la Comisión Panamá – Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (COPEG) con sede en Panamá.

Hasta la fecha, se han registrado 476 casos en Costa Rica, con la mayor incidencia en en ganado bovino y perros.

Publicidad en El Salvador para Prevenir el Gusano Barrenador:

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Promoviendo la ganadería sostenible: experiencias en centro américa

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Foto. El ganadero Manuel Alfonso Aguilar posa junto a algunos de sus bovinos en uno de los segmentos en que ha dividido su potrero para implementar la técnica de pastizales rotativos, en su rancho Texas Ranch localizado en las cercanías de Agua Caliente, en el departamento de Chalatenango, en el norte de El Salvador. 

Cuando el salvadoreño Manuel Alfonso Aguilar vio que la ganadería tradicional que practicaba degradaba los suelos, comenzó a buscar otros métodos más amigables con el ambiente, y al encontrarlo dio un giro a su oficio y a su vida.

“Yo lo que estoy construyendo es un sueño, me gusta mucho incluir todo lo del medio ambiente”, menciona el señor Manuel Aguilar, durante un recorrido en su finca, Texas Ranch, ubicada en las inmediaciones de Agua Caliente, un municipio del departamento de Chalatenango, en el norte de El Salvador.

Aguilar logró conectar su pasión, la ganadería, con su interés por ayudar al planeta, con un modo de producción sostenible que va despuntando ya, aunque tímidamente, en El Salvador y en el resto de América Central, una región de 50 millones de habitantes.

“Cuando hay un manejo adecuado de la actividad productiva, se aumenta el contenido de material orgánico, y eso favorece la actividad microbiológica en el suelo para retener el carbono”: Arturo Ureña.

Algunas de esas naciones, como Guatemala y Honduras, presentaron algunos de los pasos dados en esa área, durante la 28° Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, celebrada en diciembre de 2023 en Dubái.

Entonces, Elmer Olivas, viceministro de Agricultura de Guatemala, dijo que en la región del Petén, en el norte de su país, donde se encuentra el mayor hato ganadero nacional, con más de 1,8 millones de cabezas bovinas, se han realizado acciones de ganadería sostenible para no golpear la Reserva de la Biósfera Maya localizada allí.

Foto. Vacas y terneros se alimentan de una mezcla orgánica a base de forraje, hojas de leguminosas, caña de azúcar y cebada, entre otros componentes, en la finca ganadera de Manuel Alfonso Aguilar, quien está impulsando una ganadería sustentable en su finca en el norte de El Salvador

Ganadería sustentable vs tradicional

En El Salvador, con 6,7 millones de habitantes, y en el resto de la región, se ha practicado históricamente una ganadería que ha “convertido al ganadero en enemigo de los árboles” con la excusa de que con árboles los pastos no crecen, afirma el reporte Ganadería Ecológica, un estudio publicado en 2019 sobre las prácticas ecológicas implementadas en Texas Ranch.

El informe agrega que la ganadería convencional “ha traído consigo deforestación, erosión del suelo, compactación, emisiones de metano a la atmosfera, los cuales contribuyen notablemente al cambio climático”. En efecto, ese sector ha cargado con la cruz de ser un emisor de metano, por medio del estiércol del ganado.

La ganadería aporta 2,3 % del producto interno bruto (PIB) salvadoreño, y da empleo a unas 4000 familias.

En su búsqueda por cambiar ese esquema contaminante, Aguilar, un autodidacta de 65 años, encontró en internet una técnica diseñada por el francés André Voisin, quien en la primera mitad del siglo XX puso en práctica un sistema que volvía rotatorio el pastoreo.

En lugar de concentrar los bovinos en todo el potrero, lo que impide controlar el crecimiento homogéneo del pasto, Voisin dividió ese espacio en varios segmentos, para que los animales fueran comiendo de forma rotativa por un tiempo determinado en cada tramo.

De modo que cuando el ganado había recorrido y comido en todas las parcelas, el pasto en el primero segmento ya había brotado de nuevo, homogéneamente, asegurando la sostenibilidad del alimento, que además resultaba más nutritivo.

Foto. Un sistema de riego por aspersión mantiene saludable y nutritivo el pastizal que se cultiva en la finca ganadera Texas Ranch, en el norte de El Salvador, con el que en parte se alimenta a las 100 cabezas de ganado que producen la leche que luego se vende a una empresa láctea

Vacas rotativas y leguminosas nutritivas

“Los pastizales rotativos son clave en esta idea de sustentabilidad ganadera”, explicó Aguilar.

En la granja de 57 hectáreas, y con 100 cabezas de ganado, Aguilar ha dividido el área del potrero en 36 segmentos, donde mantiene principalmente 60 vacas lecheras.

El ganadero también implemento las cercas vivas: sembró árboles en los linderos de la finca y de las parcelas de los potreros segmentados.

Esos árboles, además de proveer de sombra al ganado y protegerlas del estrés por calor, ofrecen alimento con su follaje, de alto contenido nutricional, como la leguminosa madre cacao (Gliricidia sepium).

La dieta alimenticia del ganado se completa con zacate, como se llama localmente al forraje, y otra leguminosa: Cratylia argéntea, cosechados por él y que corta cada tres meses. También incluye una mezcla de melaza, caña de azúcar y cebada.

“Esa leguminosa es altamente nutritiva, hicimos pruebas que llevábamos al laboratorio y tenía 28 % de proteína, eso es muy bueno”, aseguró.

Añadió que la genética es importante para desarrollar una ganadería ecológica, y él le apostó por la raza Senepol, originaria de Senegal, África, porque se adapta mejor a los calores del clima local.

Todas esas medias favorecen el bienestar de los animales, generan una mejor calidad de los productos y un ahorro en los costos de producción, explica el documento Ganadería Ecológica.

Aguilar siguió esas y otras técnicas de producción ecológicas, y ahora es uno de los que más ha desarrollado la ganadería sustentable, la cual, aunque incipiente, poco a poco ha ido ganando más terreno en El Salvador y en el resto de América Central.

Ganadería y cambio climático

Además de los beneficiados ya apuntados, la ganadería sustentable también tiene un impacto directo en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, como el carbono orgánico en el suelo.

En efecto, prácticas de manejo responsable de los suelos y en la cobertura arbórea pueden ser aliados en la reducción de esas emisiones, explicó Arturo Ureña, coordinador del Programa para Aumentar la Ambición Climática sobre el Uso de la Tierra y la Agricultura, que impulsó en mayo de 2023, en Costa Rica, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Cuando hay un manejo adecuado de la actividad productiva, se aumenta el contenido de material orgánico, y eso favorece la actividad microbiológica en el suelo para retener el carbono”, dijo Ureña, en conversación telefónica con IPS desde San José de Costa Rica.

De ahí, pues, el término “recarbonización” de los suelos, es decir, captar o retener carbono orgánico por medio de procesos microbiológicos, evitando que se vaya a la atmósfera.

Un documento de la FAO, publicado en 2022, destaca que la ganadería representa 46 % del PIB de América Latina y el Caribe y más de dos tercios de sus productores agrícolas perciben parte de sus ingresos del sector agropecuario. Pero la parte negativa es que la actividad “es una fuente emisora de gases que contribuyen al calentamiento global”.

En el programa que impulsa la FAO en Costa Rica participan 20 fincas ganaderas socias de la Cooperativa Dos Pinos, líder en producción láctea en Costa Rica.

También son parte de ese esfuerzo 25 fincas de café, y en total, junto a las ganaderas, son 500 las hectáreas intervenidas, en las que se han puesto en marcha prácticas de producción ecológicas similares a las que ejecuta Aguilar en El Salvador.

La ganadería representa 4 % del PIB de Costa Rica, y da empleo a unas 37 000 familias.

Ejemplo las prácticas señaladas son la arborización de los pastizales, no solo en las cercas, sino en todo el potrero, porque el pasto, en contra de la creencia de los ganaderos tradicionales, sí crece en la sombra.

Ureña comentó que todas esas prácticas del programa, que tiene una duración de cuatro años, van a medirse tomando como referencia dos protocolos de buenas prácticas que ya tiene diseñados y ha implementado FAO en otras regiones del mundo.

“Se califica con muy buen puntaje al productor que tiene en su potrero cobertura forestal, arbórea, no solo en cercas sino para que el ganado se pueda alimentar de ahí”, acotó Ureña.

Los árboles y una alimentación con el pasto adecuado, reducen también las emisiones de metano, presente en el estiércol, acotó el experto.

Aguilar, el ganadero salvadoreño, quiso implementar medidas de arborización en su potrero, para lo que compró 60 000 arbolitos, de diversas especies, los que sembró con gran entusiasmo

Pero el infortunio acabó con ese proyecto, en 2019.

Una chispa en un poste de energía eléctrica, dentro de los linderos de su propiedad, se convirtió en un incendio que se regó por las siete hectáreas ya sembradas de árboles, y los consumió en su totalidad. La compañía eléctrica se negó a compensarlo económicamente.

Foto. Campesinos guatemaltecos observan a miembros del Equipo Tenamaste aplicar un medicamento a una vaca propiedad de una de las familias campesinas que se benefician del trabajo comunitario desarrollado por esa organización en comunidades campesinas de Guatemala.

Ganadería ancestral indígena

En las comunidades rurales de Guatemala, donde la ganadería bovina cuenta con 14 000 productores y aporta 5,9 % del PIB, se impulsa un tipo de ganadería sustentable alejada de los proyectos burocráticos gubernamentales, pero fuertemente arraigada en el saber campesino.

“Ante la corriente de explotación tanto agrícola como ganadera, y de los demás recursos, como el agua y las semillas, nosotros reivindicamos los derechos de los pueblos, y tenemos esa apuesta por la vida”, dijo Willye Urizar, miembro del equipo de Tenamaste, desde el municipio de Quetzaltenango, en el suroeste de Guatemala.

El colectivo Tenamaste desarrolla desde hace 15 años un tipo de ganadería orgánica, en la que imprime, en las prácticas que desarrolla, la cosmovisión de los pueblos originarios mayas y campesinos, no solo en esa área sino que en agricultura también.

Tenamaste significa, en lengua awacateca, cada una de las tres piedras sobre las que se coloca la olla para cocinar, y el trabajo en ganadería orgánica lo desarrollo con el apoyo de Veterinarios sin Fronteras, una oenegé española.

El equipo trabaja, por ejemplo, en preparación de medicamentos naturales para la prevención y curación de enfermedades de animales, a base de plantas nativas y criollas, así como en la alimentación orgánica con raíces, hojas y semillas que aseguren una buena salud de las tres o cinco vacas que poseen las familias campesinas.

Actualmente parte del equipo desarrolla su labor en Raxhura, Chisec y otros municipios del departamento de Cobán, en el norte del país.

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Honduras invertirá un millón de dólares para fortalecer sus sistemas de vigilancia zoosanitaria

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La entidad oficial hondureña SAG-SENASA, junto a organismos internacionales FAO y USAID, lanzaron un nuevo proyecto que ayudará a reducir el riesgo de amenazas zoosanitarias en el país centroamericano.

Con este proyecto se fortalecerá el sistema de vigilancia nacional a través del enfoque de “Una Salud” en acompañamiento a la institucionalidad del país en la detención, protección y control de enfermedades transfronterizas de los animales. Se cuenta con un presupuesto de 1 millón de dólares, inversión que le permitirá a Honduras fortalecer sus sistemas de vigilancia zoosanitaria para prevenir, detectar y responder a las amenazas que atentan contra la salud de personas, animales y medioambiente así como mejorar la contribución a la seguridad sanitaria nacional.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) a través del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa), con apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la financiación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), lanzó este día el Proyecto Centro de Emergencias de la FAO para la Lucha contra las Enfermedades Transfronterizas de los Animales (ECTAD, por sus siglas en inglés).

El Proyecto buscará ayudar a Honduras a través del fortalecimiento de los sistemas de vigilancia zoosanitaria para la prevención y control de las enfermedades de origen animal, sobre todo aquellas que tienen el potencial de afectar a las personas y que no respetan fronteras, las enfermedades emergentes y reemergentes, las enfermedades desatendidas y la resistencia antimicrobiana (RAM) bajo el enfoque “Una Salud”.

La FAO promueve la aplicación del enfoque “Una sola salud” como parte de la transformación del sistema agroalimentario a favor de la salud de las personas, animales, plantas y el medio ambiente. Esto se traduce en una variedad de agentes y labores relacionadas con la agricultura sostenible, la sanidad animal, vegetal, forestal y acuícola, la inocuidad alimentaria, la resistencia a los antimicrobianos (RAM), la seguridad alimentaria, la nutrición y los medios de vida.

De acuerdo con estudios del ECTAD el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes recientes que afectan a humanos son de origen animal. La FAO con apoyo de USAID bajo el programa de Agenda de Seguridad Sanitaria Global (GHSA), han impulsado desde 2004, junto a los gobiernos, el Proyecto ECTAD en 49 países de África, Asia y Latinoamérica para crear sistemas sostenibles de sanidad animal y capacidades bajo el enfoque entendido como Una Salud”, fin de mitigar los efectos de las enfermedades animales.

En Latinoamérica y el Caribe ECTAD beneficia a Perú, Colombia, Jamaica, Guatemala, El Salvador y ahora a Honduras.

La implementación del Proyecto ECTAD en el país permitirá planificar y ejecutar la estrategia de emergencia y desarrollo de la FAO en materia de sanidad animal, como aporte a las acciones de vigilancia de la SAG a través del SENASA en coordinación con otras entidades del gobierno como la Secretaría de Salud, la Secretaría de Recursos Naturales (SERNA), el Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF) en acuerdo con actores involucrados en el sector avícola, porcino, bovino, equino, caprino, entre otros.

En los últimos años, Honduras se ha centrado en el control y prevención de las enfermedades zoonóticas debido a su prevalencia e impacto en la economía y la salud humana y animal, las enfermedades más abordadas son la brucelosis, la tuberculosis bovina, la rabia, la fiebre aftosa, sin presencia de casos en el país, y la peste porcina clásica, erradicada en el año de 2011, dijo Laura Suazo titular de la SAG. 

Con un 1 millón de dólares (alrededor de 25 millones de lempiras) financiados por USAID, que serán ejecutados por FAO, con la asistencia técnica de SAG-Senasa, se contribuirá al control y vigilancia sanitaria humana, a la detección y control oportuno de enfermedades en animales, específicamente, en el sector ganadero nacional, y este proyecto viene ayudar al sector, en ese sentido en nombre de la presidenta Xiomara Castro agradecemos a nuestros cooperantes”, agregó Suazo.

De igual manera, Ángel Emilio Aguilar, director general de SAG- SENASA, manifestó que “las enfermedades zoosanitarias emergentes siempre están presentes en el mundo y Honduras no es la excepción, es por esta razón que con alianzas estratégicas entre la FAO y USAID, hemos acordado desarrollar este proyecto para la prevención y control de enfermedades trasfronterizas el cual viene a fortalecer los servicios veterinarios y de laboratorio.

Por su parte la Representante Residente de FAO en Honduras, Fátima Espinal, señaló que la FAO a través del proyecto ECTAD Honduras, la organización asume el compromiso para brindar el apoyo técnico al Gobierno en sus esfuerzos por alcanzar los objetivos y prioridades de desarrollo nacionales, utilizando para ello al Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (2022-2026) en dirección a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“El proyecto ECTAD ayudará al país a reducir el riesgo de amenazas zoosanitarias que puedan afectar los medios de subsistencia y amenazar la seguridad alimentaria. Con el desarrollo de capacidades para prevenir, detectar y responder a estas amenazas, el Proyecto desempeñará un papel fundamental en la protección de la sanidad animal y la salud pública para salvaguardar medios de subsistencia, la economía y la seguridad alimentaria de las y los hondureños”, indicó Espinal.

El Proyecto ECTAD se desarrollará en tres fases: primero la evaluación de la línea base de referencia e identificación de lagunas y necesidades relacionadas con la prevención, preparación, detección precoz y el control de las zoonosis emergentes, reemergentes, endémicas y la Resistencia Antimicrobiana (RAM).

En su segunda etapa se realizará la formación de los Servicios Veterinarios Oficiales para reforzar las capacidades de diagnóstico, vigilancia y mitigación de riesgos.Y finalmente se realizará la promoción en prácticas de salud pública y bioseguridad basadas en evidencia, políticas nacionales y marcos normativos que permitan la aplicación de “Una Salud” a escala nacional.

Más Datos

  • Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el mundo cada año, se reportan 2400 millones de casos de enfermedades en humanos y aproximadamente 2.2 millones de muertes debido a enfermedades zoonóticas.
  • De octubre 2022 a marzo de 2023 el Proyecto ECTAD atendió 340 brotes en 14 países: África, Asia y América Latina.

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