Noticias Internacionales

La Genética Molecular Aplicada a la Producción Animal

Publicado

en

(6.013 lecturas vistas)

COMPARTIR

Una vez más, la genética molecular muestra su acción sobre características cárnicas. Ahora, asociada a la calidad de la carne ovina, nos permite ponderar las evaluaciones de características productivas que se generan por la genética animal clásica.

La carne ovina es un rubro cuya exportación puede ser favorecida si garantizamos y uniformizamos la calidad de su producto.

La selección asistida por marcadores genéticos (SAM, en español; MAS, en inglés) permitirá identificar en forma más precisa a los animales que segreguen variantes favorables asociadas a características de la calidad de la carne y la canal, en razas y cruzas ovinas en condiciones nacionales de producción.

El gran desafío consiste en identificar esas variantes, conocidas como polimorfismos de nucleótidos simples, que presenten efectos significativos sobre las características fenotípicas en estudio.

Estas características productivas dependen de una alta influencia ambiental, por lo que consideramos de gran necesidad su evaluación por la selección asistida por marcadores genéticos (altamente variables) y su validación en el ambiente donde los animales producen.

La propuesta es el resultado de un esfuerzo interinstitucional e interdisciplinario entre las facultades de Veterinaria y Agronomía (EEMAC) de la Universidad de la República del Uruguay, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el Scottish Agricultural College (de Escocia), el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y la Sociedad de Criadores de Texel del Uruguay, y está liderada por investigadores del Departamento de Genética y Mejora Animal de la Facultad de Veterinaria.

Alrededor de 900 animales de diferentes razas y cruzas ovinas (mayormente Texel, también Finnish Landrace x Merino Australiano, Corriedale x Poll Dorset y Southdown) se tienen registrados para características relacionadas con calidad de la carne y la canal.

Estos animales serán analizados con alrededor de 30 polimorfismos de nucleótido simple (SNPs) presentes en genes relativos al crecimiento y a la biología del músculo.

Estos genes codifican proteínas estructurales vinculadas al desarrollo corporal y a la composición del tejido muscular, enzimas involucradas en el metabolismo de los lípidos, hormonas y receptores asociados al crecimiento.

El producto final será contar con una base de datos fenotípicos y un banco de ADN donde figure cada animal muestreado, para poder efectuar una correlación entre las variantes genéticas halladas y las características de la carne y la canal.

De esta manera, se espera contribuir a validar marcadores comerciales con la posibilidad de detectar variantes genéticas propias, que posicionarán a Uruguay entre los países que desarrollan nuevos marcadores para aumentar la calidad de su carne ovina.

Beneficios Potenciales

Los criadores y productores ovinos se beneficiarán al contar con la información necesaria para el uso de marcadores moleculares en planes de mejora, combinados con las actuales evaluaciones genéticas, para así incrementar el progreso genético y el beneficio económico.

Gracias al avance de la genética molecular y la genómica es posible detectar genes asociados a características de interés, como rendimiento de la canal, terneza y cantidad de grasa intramuscular, para luego seleccionar -como futuros reproductores- a los animales que porten las variantes más ventajosas.

Los mayores beneficios potenciales de la SAM se ven en características de difícil o costosa medición, de baja heredabilidad, en las cuales los caracteres posibles de ser observados en el animal vivo son pobres predictores del valor de cría del animal, o recién pueden ser evaluados luego del sacrificio.

Debido a esto, son difíciles de predecir y de seleccionar utilizando los métodos usuales de evaluación genética y por eso no se incluyen en los programas de mejora. La SAM aumenta la precisión de selección y, dado que el genotipado puede ser efectuado a una temprana edad, los intervalos generacionales disminuyen considerablemente, acelerando así el progreso genético.

Esto hace de la MAS un complemento muy interesante para los métodos de selección tradicionales, especialmente para caracteres complejos. En el futuro, la información brindada por las Evaluaciones Genéticas Poblacionales, la DEP (Diferencia Esperada en la Progenie) y por los marcadores moleculares se combinará en un índice de selección para el carácter de interés, que será superior a los índices extraídos únicamente a partir de las DEP.

Similitud Genética con el Vacuno

Si bien el estado del conocimiento es menor que en el caso del bovino, se puede aprovechar la experiencia de este último para analizar las mismas características en el ovino. Debido a su gran similitud genética, todos los genes que han probado tener un efecto apreciable en características de interés productivo en el vacuno pueden ser estudiados de la misma manera en el ovino (véase «Los genes de la carne», en las páginas 12 y 13 de esta edición).

Dentro de los polimorfismos de nucleótidos simples (SNPs) a estudiar se incluyen los marcadores que actualmente se ofrecen en tests comerciales de empresas privadas para los cabañeros que desean implementar SAM en sus majadas.

Dado que estos marcadores fueron detectados en poblaciones ovinas de otros países, no es posible hoy saber si realmente son buenos predictores de la aptitud productiva de un animal en Uruguay, ya que las razas y los sistemas de producción son diferentes. Es necesario, por tanto, validar estos marcadores comerciales en las razas que se utilizan en nuestro país y en condiciones de pastoreo.

Obtener registros de calidad de la carne es un proceso costoso y complejo como para que sea implementado en programas de mejora genética tradicionales, por lo que la búsqueda de loci3 que afecten estas características y su uso en SAM ofrece una alternativa muy interesante para modificar las características de la carne ovina mediante selección genética.

Se contará, por tanto, con datos fenotípicos y genotípicos para cada animal muestreado, para efectuar una correlación entre las variantes genéticas halladas y las características de la carne, posibilitando la detección de nuevas variantes y la validación de estos marcadores en nuestros sistemas de producción. l

3 En biología, un locus (del latín locus, lugar; plural loci) es una posición fija sobre un cromosoma, como la posición de un gen o de un marcador genético. A la lista ordenada de los loci conocidos para un genoma particular se le denomina «mapa genético».

 

 

Fuente: El País

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Noticias Internacionales

Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

Publicado

en

COMPARTIR

El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

Leer más

Tendencia