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La FAO y la OIE se plantean 15 años para erradicar la Peste de los Pequeños Rumiantes (PPR)

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Lanzamiento de una campaña de 15 años para eliminar una plaga que afecta a cabras y ovejas.

El mundo puede acabar definitivamente con una devastadora plaga para cabras y ovejas, liberando a cientos de millones de familias rurales de una de las principales amenazas para su seguridad alimentaria y sus medios de subsistencia.

La FAO y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) presentan una estrategia para la erradicación total de la peste de los pequeños rumiantes (PPR) en 2030 en una conferencia internacional que comienza hoy en Abiyán, capital de Costa de Marfil, donde la enfermedad fue diagnosticada por vez primera en la década de 1940.

La PPR se ha expandido rápidamente en los últimos 15 años y está presente en alrededor de 70 países en el sur y el este de Asia, África y Próximo Oriente, y si no se controla, logrará probablemente introducirse en Europa (según doc de la FAO/OIE). Si los rebaños no son vacunados, puede matar hasta el 90 por ciento de los animales que infecta.

Hasta ahora, la peste bovina es la única enfermedad animal que se ha logrado erradicar. La FAO y la OIE lideraron la campaña y lograron que esta catastrófica plaga del ganado vacuno, causa de hambrunas y del colapso de imperios, se declarara definitivamente extinguida en 2011.

“Si el gran logro de erradicar la peste bovina puede ser replicado con otra de las principales enfermedades animales transfronterizas –como es la peste de los pequeños rumiantes-, el impacto positivo en los medios de subsistencia de los agricultores, la seguridad alimentaria de las comunidades, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Desafío Hambre Cero de la ONU, será sustancial”, aseguró el Subdirector General de la FAO para África Bukar Tijani, al inicio de la Conferencia internacional sobre el control y la erradicación de la peste de pequeños rumiantes, convocada por la FAO y la OIE (del 31 de marzo al 2 de abril).

“Para tener éxito en la campaña para controlar y erradicar la PPR, es de suma importancia contar con servicios veterinarios sólidos y bien dotados de recursos y vacunas que cumplan con las normas internacionales de la OIE”, señaló el Director General de la OIE, Bernard Vallat.

Virus con un Impacto Generalizado en el Punto de Mira

Las herramientas técnicas para lograr la erradicación ya están disponibles, según los expertos de sanidad animal de la FAO y la OIE. El virus de la PPR está estrechamente relacionado con la peste bovina, compartiendo características que lo convierten en un objetivo adecuado para una campaña de erradicación completa: existe una vacuna barata, segura y fiable, así como pruebas diagnósticas simples, mientras que el virus tiene una fase infecciosa relativamente corto y no sobrevive mucho tiempo fuera del huésped.

Existen poderosos motivos económicos para intentar la erradicación completa de la PPR. Los cerca de 2 100 millones de pequeños rumiantes en todo el mundo -el 80 por ciento de ellos en regiones afectadas- representan un activo importante para un tercio de los hogares rurales pobres de los países en desarrollo. Las cabras y las ovejas se adaptan fácilmente a ambientes hostiles, requieren una reducida inversión de capital fijo en establos, etc, suponen una fuente de proteínas y lácteos durante todo el año, así como de ingresos por la lana y el cuero, mejoran la fertilidad del suelo, y sirven de “banco móvil” . Como son a menudo las mujeres las que poseen y cuidan las ovejas y cabras, los animales tienen un papel importante en la búsqueda de una mayor equidad de género.

La enfermedad, que provoca fiebre alta, emaciación rápida y colapso respiratorio, genera pérdidas globales anuales de entre 1 450 y 2 100 millones de dólares EEUU, cifra que no incluye las pérdidas indirectas vinculadas a la limitación de los movimientos comerciales y del ganado provocados por los brotes.

La FAO y la OIE señalan también que la campaña reforzará los sistemas veterinarios, tanto a nivel local como nacional, ya que su papel es esencial para el éxito de la misma.

Sin un esfuerzo concertado hacia la erradicación, el precio mundial de campañas de vacunación contra la PPR orientadas en forma inadecuada podría oscilar entre 4 000 y 5 500 millones de dólares EEUU durante los próximos 15 años. Con esta perspectiva, la FAO y la OIE creen que si se dirigen y coordinan adecuadamente, estos esfuerzos pueden enfocarse hacia eliminar de una vez por todas el flagelo de la PPR, evitando los costes actuales asociados a combatir los nuevos brotes e incursiones de la enfermedad.

Necesario el Compromiso Político

El éxito de la campaña requiere compromiso político para la provisión de recursos financieros y humanos, incluidos planes de divulgación eficaces para distribuir vacunas y asegurarse la colaboración tanto de la población vulnerable de las zonas rurales, como de los investigadores y las compañías farmacéuticas.

A la conferencia de Abiyán asisten participantes de unos 70 países, junto con representantes de los organismos donantes, la comunidad científica, el sector privado y la sociedad civil.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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