Noticias Internacionales

Forestación + Ganadería = Negocio Sostenible

Publicado

en

(2.081 lecturas vistas)

COMPARTIR

argentina_inia_2016

Frente a una creciente demanda de alimentos en el mundo, se plantea la dicotomía de conservar o producir. Sistemas silvopastoriles, alimentos funcionales y genética aplicada, son los ejes del número de agosto de la revista científica del INTA – Argentina.

Frente a una creciente demanda de alimentos en el mundo, la intensificación productiva se vuelve una realidad que choca con una dicotomía de conservar o producir. En la Argentina ya se aplican tecnologías que permiten combinaciones de sistemas silvopastoriles (SSP) que superan esta división y son el resultado de la innovación técnica, el reconocimiento de los servicios ambientales y el control social.

La combinación de la forestación con la ganadería abarca 34 millones de hectáreas en el país y presenta ventajas económicas y ambientales. Esta técnica se extiende en diversas zonas y compatibiliza las posibilidades de una ganadería más intensiva, un manejo forestal y el mantenimiento de las funciones del ecosistema. Este será el tema central del nuevo número de la Revista de Investigaciones Agropecuarias del INTA (Vol. 42 Nº 2).

Para Marcelo Navall, ingeniero forestal del INTA Santiago del Estero, la posibilidad de compatibilizar una ganadería más intensiva, un manejo forestal y el mantenimiento de las funciones del ecosistema, es posible.

Los sistemas silvopastoriles surgen como una alternativa que optimiza la utilización de los recursos naturales. Entendidos como la combinación del manejo forestal y la ganadería, pueden cuadruplicar la producción respecto del ganadero extensivo, entre otras numerosas ventajas económicas y sociales para el productor y el ambiente.

De acuerdo con Pablo Peri, ingeniero forestal del INTA Santa Cruz, UNPA – CONICET, los SSP son la modalidad “de uso de la tierra más frecuente en amplias zonas del país”.

Destaca que en todas las circunstancias presentan ventajas comparativas a los sistemas ganaderos o forestales puros en el aspecto productivo, ambiental y social. Y reconoce el aporte a la sustentabilidad ambiental por tratarse de una alternativa que permite la protección de los bosques nativos –en línea con los objetivos de la Ley Nacional 26.331– y la recuperación productiva de las amplias zonas de bosque nativo degradado.

Los SSP instalados en forestaciones optimizan el uso de recursos, diversifican las producciones y son compatibles con la producción de madera de calidad. Es así que en los últimos 15 años se han expandido, principalmente con bosques cultivados en Misiones, Corrientes, Neuquén y la zona del Delta bonaerense del río Paraná, mientras que su implementación en bosque nativo se concentra en la región Patagónica y Chaqueña.

ALIMENTOS FUNCIONALES

Representan una oportunidad para el sector agroalimentario ante una creciente demanda de alimentos saludables. Con un mercado local en formación, el INTA acompaña la tendencia a través de la generación de conocimiento y de tecnologías orientadas al desarrollo, diferenciación y valorización de estos productos.

Entre los productos considerados funcionales se encuentran los lácteos enriquecidos con vitaminas, minerales, fitoesteroles u omega-3, y con probióticos -microorganismos vivos que, al ser ingeridos en cantidades suficientes, ejercen un efecto positivo en la flora intestinal-.

Este tipo de alimentos proporcionan beneficios para la salud aunque no son considerados medicamentos y, más allá de la nutrición básica, son capaces de generar evidencia científica de que mejoran una o varias funciones en el organismo.

La funcionalidad se consigue mediante diferentes estrategias: maximizar la presencia de un compuesto funcional en el propio alimento, la incorporación externa de un componente bioactivo, el incremento de la biodisponiblidad del compuesto de interés, entre otros.

La generación de conocimiento y de tecnologías ha dado lugar a huevos con omega-3, queso enriquecido, aditivo en polvo y hasta una leche funcional. En el desarrollo, diferenciación y valorización de este tipo de alimentos no solo se dio respuesta a la demanda de valor y calidad de los consumidores sino también a una mayor competitividad del sector agroindustrial nacional.

GENÉTICA APLICADA

La transgénesis y los organismos genéticamente modificados (OGM) permitieron la obtención de cultivos tolerantes a herbicidas (TH) y resistentes a insectos (Bt), avances que ayudaron reducir los costos de producción –por el menor consumo de combustible y cantidad de labores y aplicaciones– y disminuir el impacto ambiental por el menor uso de insecticidas, entre otros.

Frente a la pregunta de qué es un cultivo genéticamente modificado, la investigadora Ruth Heinz, directora del Instituto de Biotecnología del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas (CICVyA) del INTA, lo define como “una planta cuyos genes fueron modificados mediante ingeniería genética”.

Para Heinz, la modificación introducida “le otorga a la planta nuevas características beneficiosas como: resistencia a enfermedades, virus, bacterias, hongos, plagas, tolerancia a herbicidas y a estreses como pueden ser sequías, heladas y altas temperaturas”. Y, además, puede contribuir a cambiar los rasgos nutricionales de frutos o semillas, por ejemplo, aumentar el contenido de vitaminas o la proporción de ácidos grasos o aceites saludables.

La modificación genética es una técnica más entre un abanico de procesos que se pueden realizar para mejorar la agricultura. Pero un nuevo cambio de paradigma propone a la edición de genes como la herramienta que permitirá desarrollar cultivos más eficientes en el consumo de agua y en la absorción de nutrientes, con ciclos más cortos y resistentes a los eventos climáticos extremos.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia