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El Campo Pide Más Inseminación Artificial: el Caso Nicaragua

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A pesar de que en el período de sequía, entre junio y septiembre pasados, se vio afectada la aplicación de inseminación artificial bovina en Nicaragua, para la empresa Embrio Export, distribuidora de semen bovino en Nicaragua, el 2014 será un buen año en ese campo de la ganadería.  Entre US$10 y US$15 cuesta una dosis de semen bovino en el país centroamericano.

“Se ha hecho mucha inseminación. Se han colocado termos (para manejo de semen bovino) donde antes no había y (las fincas) han iniciado su mejoramiento genético», aseguró Luis Bárcenas, gerente general de Embrio Export, que distribuye desde hace más de 20 años la marca estadounidense de semen bovino Select Sires.

Los datos de la empresa respaldan la afirmación de Bárcenas.

En lo que va del año, Embrio Export ha importado unas 25,000 dosis de ese material genético y ha incrementado sus ventas en un 8% respecto al año pasado.

En Nicaragua, existen 4.2 millones de cabezas de ganado, según el IV Censo Agropecuario, Cenagro.

De acuerdo a Bárcenas, al cierre del primer semestre del año había incrementado en un 15% la importación de semen bovino.

Bárcenas considera que la importación de semen bovino aumenta cada año en el país, ya que en años recientes en esa empresa apenas se importaban entre 12,000 y 14,000 dosis.

DÍA TECNOLÓGICO

De acuerdo con Bárcenas, la inseminación artificial se ha practicado por más de 30 años en Nicaragua, pero esa metodología ha tenido grandes avances en los últimos años.

Dijo que hay novedades en los principios de sincronización de celos, salud del hato, obtención de vacas que brinden mayor producción de leche y carne, entre otros.

Con el objetivo de actualizar a los productores en esos temas, esa empresa está organizando el Día Tecnológico Ganadero sobre Reproducción Bovina, que se llevará a cabo el próximo jueves 27 de noviembre.

Las charlas las brindarán Juan Pablo Muriel, un médico veterinario colombiano que representa a Select Sires en América Latina, y Earl Ingram, un ingeniero agrónomo nicaragüense que tiene más de 20 años de trabajar para la marca estadounidense.

«Prácticamente se mostrará el ABC de la inseminación artificial, pero con metodología nueva y las últimas tendencias. En temas de salud del hato, se mostrarán los medicamentos de punta y las mejores técnicas para combatir las enfermedades”, explicó Bárcenas.

Al evento asistirán unos 90 productores, especialmente ganaderos que ya conocen el semen bovino estadounidense, explicaron los organizadores.

IMPORTANCIA

¿Por qué es importante la inseminación artificial bovina? «En el país han entrado toros de mejor calidad, con genética reconocida a nivel mundial», a través de esa metodología, afirma el gerente general de Embrio Export.

La empresa, afirma Bárcenas, tiene entre sus clientes unos 180 productores de León, Chinandega, Rivas, Nandaime, Granada, Matagalpa, Jinotega, Chontales y Estelí.

Para René Blandón, presidente de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua, Conagan, la inseminación artificial es importante para hacer más productivo el hato ganadero.

Blandón coincide con Bárcenas en que ha habido un mayor uso de inseminación artificial bovina en el país en los últimos años.

«La gran mayoría ya conoce la técnica (inseminación artificial). Ya no es algo en lo que se va ir a experimentar; ya bastante cantidad de ganaderos usamos ese método bien», sostuvo el presidente de Conagan. 40 dólares americanos aproximadamente es el costo de una dosis de semen bovino de toro con genética de alta calidad.

SE NECESITA MEJORAR LA PREÑEZ DE LA VACA

Otro reto en materia de inseminación artificial es conocer el método más rápido y eficaz para la preñez. «A veces sincronizamos (modificación del ciclo fertilidad de la vaca) y solo un 50% se logra preñar, pero estamos tratando de usar un nuevo método, para que sea más efectiva la colocación del semen. Si inseminamos 100 vacas, que por lo menos 70 queden preñadas», afirmó René Blandón.

Luis Bárcenas manifestó que hay varios factores que inciden en la probabilidad de que la vaca quede preñada o no, como la alimentación y la salud del animal.

En el caso de Select Sires, aseguró, se estima que se debe usar en promedio 1.5 dosis de semen por cada vaca.

Eso quiere decir que para 100 vacas, se requieren en promedio 150 dosis de semen, porque ciertas vacas no quedan preñadas con la primera inseminación y se les repite el procedimiento.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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