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El Calostro Bovino y la Lucha Contra el Cáncer
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8 años atrásen
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Perulactea

La respuesta al cáncer está probablemente en el propio sistema inmune, entrenado desde hace millones de años para afrontar cualquier enfermedad, al regular el glutation en el organismo (tal como hace el RESURGEN) se regula la inmunidad. Una capacidad que también se transmite a través de los denominados factores de transferencia presentes en el calostro de la leche materna y que son los que permiten al recién nacido afrontar un entorno adverso precisamente cuando es más débil.
El calostro bovino es la leche que producen las vacas los primeros días después del parto. Es rica en anticuerpos, factores de crecimiento y citocinas, y protege a los terneros recién nacidos de las infecciones.
Evidentemente queda mucho por avanzar en el campo de la Inmunoterapia y de los factores de transferencia – genéricos o específicos – pero se obtengan de la sangre o del calostro están demostrando ser unas prometedoras herramientas terapéuticas -más que contrastadas después de 30 años de experiencia – en multitud de patologías, entre ellas el cáncer. Aunque hasta ahora se hayan venido utilizando básicamente como compensadores del destrozo causado por la quimioterapia.
Factores de transferencia para afrontar el cáncer
Antonio F. Muro, Discovery Salud
La respuesta al cáncer está probablemente en el propio sistema inmune, entrenado desde hace millones de años para afrontar cualquier enfermedad. Una capacidad que se transmite a través de los denominados factores de transferencia presentes en el calostro de la leche materna y que son los que permiten al recién nacido afrontar un entorno adverso precisamente cuando es más débil. Pues bien, dos corrientes científicas están trabajando con ellos como herramienta en el tratamiento del cáncer y otras patologías. La más consolidada científicamente es la que los obtiene de los glóbulos blancos de la sangre y cuenta ya con experiencia clínica positiva en pacientes de cáncer. A ella se une la prometedora investigación de ciertos laboratorios nutricionales que apuestan por obtener los factores de transferencia del calostro de la leche de vaca.
La gran mayoría de los tratamientos alternativos y complementarios contra el cáncer presentados por esta revista en los últimos meses tienen un factor común: afrontan la enfermedad mediante el uso de sustancias o procedimientos encaminados a potenciar el sistema inmune y mejorar así su rendimiento frente a las células tumorales con un coste físico y anímico infinitamente menor del que suponen la quimioterapia y la radioterapia. Porque todos ellos podrían considerarse bazas del sistema inmune en la lucha contra el cáncer.
Que el sistema inmunitario permite no sólo afrontar cualquier patología sino en muchos casos prevenirlas lo sabemos desde que se descubrió que podemos inmunizarnos mediante el uso de vacunas. Fue en 1776 cuando un médico inglés llamado Edward Jenner administró la primera: contra la viruela. Jenner había observado que las amas de cría que se contagiaban de la viruela de las vacas -que no causa problemas de salud importantes – parecían quedar protegidas ante la viruela humana -normalmente mortal-. Y para comprobar si era así el 14 de mayo de 1796 inoculó en el cuerpo de un niño llamado James Phipps pus procedente de la pústula de una mujer infectada con la viruela de la vaca. El 1 de junio, una vez el muchacho se recuperó de la infección, Jenner le inocularía la viruela humana. Y como esperaba, el muchacho nunca desarrolló la enfermedad. Jenner denominaría a su técnica «vacunación», término que deriva precisamente de la palabra latina vacca.
Es decir, que sin tener ni idea de cómo ocurría – la primera referencia a la existencia de los virus la hizo el botánico Dimitri Ivanovsky casi un siglo después, en 1892- Edward Jenner había dado los primeros pasos en el ámbito de la Inmunoterapia descubriendo una manera eficaz de impedir a las personas desarrollar enfermedades serias.
Curiosamente la conexión entre el cáncer y el sistema inmune se descubriría dos años antes – en 1890- cuando aún se ignoraban sus complicados mecanismos de funcionamiento. Ese año el médico neoyorquino William B. Coley se había quedado intrigado ante la desaparición de tumores malignos en pacientes de cáncer que habían contraído infecciones estreptocócicas agudas y sospechando que la respuesta natural del organismo a la infección bacteriana podía ser la responsable de la regresión del tumor decidió realizar un experimento e inyectó estreptococos vivos en un paciente con un cáncer inoperable para ver si el tumor remitía. Pues bien, tras tres cultivos bacterianos… el cuarto ¡produjo la desaparición completa del tumor!
Coley continuó su investigación hasta desarrollar una mezcla de bacterias muertas -que acabó siendo conocida como «las toxinas de Coley»- y trató, junto a otros médicos, a más de 1.000 enfermos de cáncer con ellas. Obteniendo un éxito desigual. Así que como los resultados eran imprevisibles el método terapéutico terminaría cayendo en el olvido.
Ya en 1909 un científico llamado Paul Ehrlich afirmó por primera vez que la incidencia del cáncer sería mucho mayor si no fuera por la vigilancia del sistema inmune, capaz de eliminar e identificar las células tumorales recién divididas. Con lo que ya entonces puso a nuestro sistema de defensa en el centro del control del crecimiento tumoral. Aproximadamente 50 años después dos científicos -Lewis Thomas y Frank MacFarlane Burnet- retomarían la convicción de Paul Ehrlich y comunicaron que un tipo especial de célula inmunitaria -la «célula T»- era el pivote central de la respuesta del sistema inmune contra el cáncer. Ello llevó a la acuñación de la expresión «vigilancia inmune» para describir la actitud permanente de alerta del sistema inmunitario contra las células cancerosas. Sin embargo, esa afirmación generó una notable polémica que continuaría hasta la publicación el 26 de abril del 2001 de una investigación en la revista Nature titulada «IFN-gamma y los linfocitos previenen el desarrollo del tumor primario y configuran la inmunogenicidad del tumor». El artículo estaba escrito por Robert D. Schreiber y sus colegas de la Washington University School of Medicine de St. Louis en colaboración con Lloyd J. Old -médico del Ludwig Institute for Cancer Research y del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York-. La evidencia experimental presentada en el documento demostró inequívocamente que el sistema inmune impide a los tumores desarrollarse – y a menudo incluso que aparezcan – jugando pues un importante papel protector frente al cáncer.
Como era de prever hoy son cada vez más los científicos que estudian la relación entre el sistema inmune y las células tumorales. Estando entre las estrategias más usadas actualmente dentro del amplio campo experimental de la Inmunoterapia la inmunización de pacientes con material diseñado para provocar una respuesta capaz de eliminar o retardar el crecimiento tumoral. En este grupo cabría incluir los trabajos con antígenos tumorales ya que la identificación de genes que codifican la formación de cadenas peptídicas en la superficie celular de los tumores y que pueden ser reconocidas por las células T proporcionan la base teórica para su funcionamiento. A diferencia de la mayoría de las vacunas empleadas con los agentes infecciosos la Inmunoterapia antitumoral activaría la respuesta inmune contra ciertos antígenos a los cuales ya ha sido expuesto anteriormente. Por esa razón la vacunación con antígenos que expresen proteínas y péptidos tumorales podría mejorar la eficacia de nuestro sistema inmune contra los procesos tumorales. Recordemos, en este sentido, las vacunas con antígenos de la orina elaboradas por el doctor mexicano Salvador Capistrán (vea lo publicado al respecto en el apartado «Cáncer» de nuestra web). Bueno, pues a esa línea de investigación corresponden los trabajos realizados con los factores de transferencia de los que vamos a hablar y que pueden ser genéricos o específicos para cada patología.
La «memoria» del sistema inmune
En 1949 el doctor H. Sherwood Lawrence usó extractos de leucocitos o glóbulos blancos para demostrar que la respuesta inmune se transfiere de un humano que da positivo a la exposición a un antígeno específico a un receptor que da negativo… a través de pequeñas proteínas a las que llamó factores de transferencia. La irritación superficial (la respuesta positiva) en el sujeto que previamente no había manifestado ninguna respuesta del sistema inmune ante el antígeno específico demostraba que ésta sí estaba teniendo lugar y que el sistema inmune había adquirido a través del factor de transferencia conocimiento sobre el antígeno específico. Lo importante de la investigación de Lawrence fue que demostró que la «memoria inmune» era transmitida sin necesidad de inocular anticuerpos reales. Bastaba con los factores de transferencia, proteínas de bajo peso molecular. Por supuesto, todavía hay quienes niegan hoy la realidad de los factores de transferencia. Aunque no es, desde luego, el caso de quienes trabajan con ellos. Como el doctor Sergio Estrada -investigador del Departamento de Inmunología de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional de México y miembro de la Sociedad Mexicana de Inmunología- quien trabaja desde hace ya 30 años con los factores de crecimiento. «Nadie creyó a Lawrence al principio -nos diría el doctor Estrada- y todavía hay mucha gente que no quiere creer, ni quiere saber nada del Factor de Transferencia. Pero se convencen cuando empiezan a tratar a los pacientes con el producto».
Llegados a este punto hay que explicar que los factores de transferencia son cadenas peptídicas compuestas de decenas de aminoácidos que parecen almacenar toda la experiencia del sistema inmune. El gran salto intelectual es entender que los factores de transferencia no transfieren anticuerpos ni los crean directamente sino que su función es la de educar, enseñar a las células del sistema inmune a reconocer antígenos específicos que pudieran pasarles inadvertidos. Por eso es por lo que probablemente la medicina alopática tiene problemas para admitir su existencia y sus posibilidades terapéuticas. Se trata, en suma, de una visión completamente distinta de los modelos farmacológicos normales.
Cabe añadir que los factores de transferencia no curan nada sino que trabajan para hacer al sistema inmune «más inteligente», para que sea el propio organismo el que pueda eliminar la enfermedad. Son pues vitales en el desarrollo de las estrategias del sistema inmune contra la enfermedad y los gérmenes invasores. Y son además inmunomoduladores ya que no fuerzan una respuesta global sino específica y adecuada a cada ocasión. Para entender su funcionamiento puede decirse que es como si los factores de transferencia almacenaran «fotografías químicas» de los virus, bacterias, hongos y parásitos con los que estuvieron en contacto en el propio organismo o en el de otros y transmiten esa información a las células encargadas de combatir la enfermedad en el organismo donde son introducidos.
Y sus posibilidades son casi infinitas a juzgar por las declaraciones efectuadas por el doctor Estrada: «Los factores de transferencia son útiles en las enfermedades producidas por bacterias, virus, levaduras y hongos. Es el caso de enfermedades tan distintas como la tuberculosis (meningeal, renal y cutánea), la lepra, la coccidioidomicosis, la diabetes tipo II, las dolencias renales, la otitis, el herpes Zoster y simple, la hepatitis B, la toxoplasmosis, la leishmaniosi, el asma, la dermatitis atópica, la rinitis, la artritis reumatoide, la psoriasis, la esclerosis múltiple o el sjogren, entre otras muchas. Y lo mismo cabe decir en los casos de cáncer de riñón y próstata así como en melanomas y linfomas».
El calostro
La otra línea de investigación -encabezada por grandes laboratorios especializados en complementos nutricionales- sostiene que los factores de transferencia es posible obtenerlos también del calostro de la leche -tanto humana como animal-, muy rica en proteínas, entre ellas todas las inmunoglobulinas (anticuerpos que defienden el organismo contra las infecciones). Y es que parece claro que la memoria inmune le llega al recién nacido a través del calostro, la primera leche que obtiene del pecho de la madre. Hoy sabemos que durante el último trimestre de la gestación la glándula mamaria acumula una sustancia llamada precalostro formada principalmente por exudado de plasma, células, inmunoglobulinas, lactoferrina, seroalbúmina, sodio, cloro y una pequeña cantidad de lactosa. Más tarde, en los cuatro primeros días posteriores al parto, se produce el calostro, un fluido amarillento y espeso de alta densidad y escaso volumen. Entre 2 y 20 ml por toma, suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido. Y eso que el calostro tiene menos contenido energético, lactosa, lípidos, glucosa, urea, vitaminas hidrosolubles, PTH y nucleótidos que la leche madura. Sin embargo, contiene más proteínas, ácido siálico, vitaminas liposolubles E, A, K y carotenos. El contenido en minerales como sodio, zinc, hierro, azufre, selenio, manganeso y potasio también es superior en el calostro. Pero, sobre todo, el calostro tiene un contenido muy elevado de inmunoglobulinas, especialmente IgA, lactoferrina, linfocitos y macrófagos, oligosacáridos, citoquinas y otros agentes defensivos que protegen a los recién nacidos de los gérmenes ambientales y favorecen la maduración de su sistema de defensa. Contiene además enzimas intestinales que ayudan en la digestión (la lactasa y otras enzimas intestinales están inmaduras en el recién nacido). Sus abundantes inmunoglobulinas cubren el endotelio del tubo digestivo evitando la adherencia de los patógenos, facilita la colonización del tracto intestinal por lactobacilos bífidus y contiene antioxidantes que le protegen del daño oxidativo. De todo ello se deduce la importancia fundamental que tiene para un recién nacido empezar su vida tomando el calostro de su madre.
Estudios realizados en animales sugieren asimismo que la lactoferrina -una de las proteínas principales encontradas en el calostro- puede ayudar a prevenir o reducir los cánceres de colon, vejiga, lengua, esófago y pulmón así como la formación de metástasis de pulmón. Los mecanismos subyacentes están bajo estudio pero parecen estar relacionados con la capacidad de la lactoferrina para mejorar el funcionamiento del sistema inmune. Cabe agregar que el ácido linoleico conjugado y otras grasas encontradas en el calostro también han mostrado propiedades anticancerígenas.
No es de extrañar pues que volviendo a los comienzos de la inmunología haya quien haya vuelto la mirada a las vacas -que hasta la aparición del llamado «mal de las vacas locas» era un animal preparado para resistir un gran número de microorganismos- a fin de intentar aprovechar las ventajas de su calostro. De hecho, su aprovechamiento no es nuevo. En la India, durante miles de años, los médicos ayurvédicos documentaron los beneficios para la salud del calostro. Y en los países escandinavos se ha hecho durante centenares de años un delicioso puding de calostro cubierto de miel para celebrar el nacimiento de terneros. Incluso fue utilizado en Estados Unidos como antibiótico hasta el descubrimiento de la penicilina.
En suma, numerosas investigaciones han confirmado en los últimos años la posibilidad de beneficiarse del calostro animal -principalmente de las vacas – para reforzar el sistema inmune. Y de ahí que haya muchos complementos nutricionales que hoy lo contienen.
Ahora bien, hubo alguien que llegó aún más lejos y se planteó que ni siquiera la gran cantidad de sustancias del calostro era suficiente para justificar el salto cualitativo que se da en el sistema inmune del bebé. Que faltaba saber cómo sin traspasar anticuerpos la madre transmite la memoria inmune a su hijo. Y de nuevo los factores de transferencia de Lawrence fueron la respuesta. Con lo que investigadores y laboratorios se apresuraron a extraer calostro de las vacas, hicieron una intensa filtración molecular y terminaron encontrando una molécula muy pequeña: el factor de transferencia. Y se decidieron a comercializarlos como complementos nutricionales de consumo oral.
Pruebas americanas y rusas
Debemos añadir que una de las investigaciones más interesantes sobre la capacidad de estos productos fue la dirigida por el doctor Darryl See quien fuera director del Institute of Longevity Medicine de California y que trabajó en distintas ocasiones para Upjohn, Pfizer, Harvard y el Departamento de Defensa norteamericano. En la actualidad dirige una clínica en la que aplica los factores de transferencia a los pacientes de cáncer. El estudio tenía por fin determinar los efectos anticancerígenos in vitro de dos productos de la empresa 4Life. Y su conclusión no pudo ser mas clara. «Ambos productos -afirmó- inducen la destrucción de las células eritroleucémicas K562 a un nivel desconocido en la experiencia del director de la investigación y en la literatura médica conocida. Dado que la función de las denominadas células asesinas naturales es crucial para terminar con las células cancerígenas estos productos son candidatos ideales para formar parte de una terapia adyuvante en casos de cáncer. Además las células asesinas naturales forman una primera línea de defensa contra las infecciones de virus y otros microorganismos».
Darryl See publicaría en febrero de 1999 una investigación en el Journal of the American Nutraceutical Association en el que estudiaba la capacidad de 196 productos naturales y no tóxicos para aumentar la actividad de las células asesinas naturales. Pues bien, algunos productos aumentaron su actividad en un 48’6 por ciento pero el factor de transferencia obtenido del calostro lo hizo en un 103 por ciento. Además, cuando el factor de transferencia fue combinado con una serie de agentes tímicos -los beta-glucanos de fuentes múltiples, Acemanano e IP6 – el resultado fue un incremento sinergístico de la actividad de las células asesinas naturales del 248 por ciento. Esta combinación de factor de transferencia calostral, factores tímicos y extractos de polisacáridos biológicamente activos es el producto más activo probado hasta la fecha.
En una tercera etapa Darryl See realizó un estudio in vivo para lo que seleccionó veinte pacientes -12 hombres y 8 mujeres- que padecían cánceres en fases III y IV. Su media de edad era de 49’3 años y todos ellos habían sido enviados por sus oncólogos a morir a casa. La esperanza media de vida que tenían era de 3’7 meses. Pues bien, el protocolo consistió en dar a cada paciente 9 cápsulas diarias de factores de transferencia. Y ocho meses después ¡16 de ellos aún vivían! Unos habían mejorado, otros estaban estabilizados y en algunos el cáncer ¡estaba remitiendo! Se constató también que el número de células asesinas naturales había aumentado -de media- ¡en un 400 por ciento!
En la misma línea de intentar confirmar la capacidad de los factores de transferencia comercializados por 4Life los doctores Calvin McCausland y Emma Oganova diseñaron un estudio para probar su influencia en la actividad de las células asesinas naturales. También el doctor Anatoli Vorobiev -de la Academia Rusa de Ciencias Médicas- dirigió un equipo en pruebas independientes. Pues bien, utilizando pruebas de citotoxicidad a doble ciego se combinaron células cancerígenas con células asesinas naturales de humanos y se dividieron entre grupos de células asesinas naturales activadas con factores de transferencia y grupos de células asesinas naturales no activadas. Los resultados demostraron concluyentemente la capacidad de los factores de transferencia para reforzar la actividad de las células asesinas naturales en un 283 por ciento e, incluso, en el caso del producto más avanzado en un extraordinario 437 por ciento, por encima de toda respuesta inmunitaria normal (respuesta establecida como línea de base de este estudio). Además los resultados de este experimento científico demostraron que las células asesinas naturales activadas con factores de transferencia mataban el 99 por ciento de las células cancerígenas lo que superaba la capacidad de defensa natural del cuerpo.
Los científicos rusos, ante resultados tan excepcionales, solicitaron de inmediato mayor información sobre las muestras aportadas. «La muestra de 4Life (compuesto Transfer Factor E-XF) potenció la actividad de las células asesinas naturales más que el fármaco Interleucina-2 (IL2) utilizado de manera estándar. Aquí denominamos ahora a su muestra ‘la interleucina de oro’», transmitiría el doctor Kisielevsky -miembro de la Academia Rusa de Ciencias Médicas – al laboratorio.
De hecho, los resultados han sido tan extraordinarios que en diciembre pasado -según asevera la empresa 4Life- el Ministerio de Salud ruso aprobó el uso de sus factores de transferencia como moduladores inmunitarios en hospitales y clínicas de la federación. Los resultados de los diez ensayos clínicos y dos estudios experimentales efectuados sobre estos productos quedaron plasmados en el documento metodológico aprobado por el ministerio que permite a los doctores utilizarlos en su práctica clínica.
Evidentemente queda mucho por avanzar en el campo de la Inmunoterapia y de los factores de transferencia -genéricos o específicos- pero se obtengan de la sangre o del calostro están demostrando ser unas prometedoras herramientas terapéuticas -más que contrastadas después de 30 años de experiencia- en multitud de patologías, entre ellas el cáncer. Aunque hasta ahora se hayan venido utilizando básicamente como compensadores del destrozo causado por la quimioterapia.
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Noticias Internacionales
Precios de la leche cruda en 2026: Reino Unido y la UE registran fuertes caídas mientras Chile y China suben
Publicado
1 día atrásen
19/05/2026Por
Perulactea
Los precios internacionales de la leche cruda al productor registraron importantes diferencias entre marzo de 2025 y marzo de 2026, con caídas muy destacadas en Reino Unido, Argentina y la Unión Europea, mientras que Chile y China fueron los únicos grandes mercados que lograron cerrar el periodo con subidas.
Los datos internacionales publicados el 11 de mayo de 2026, por la OCLA, el Observatorio de la Cadena Láctea de Argentina, muestran un escenario de fuerte ajuste global en el sector lácteo, marcado por la presión sobre los márgenes ganaderos, la volatilidad internacional y el impacto de los costes de producción.
La comparación internacional toma como referencia el precio de la leche al productor en dólares por litro, corregido posteriormente por sólidos útiles —grasa butirosa y proteína— para hacer más homogénea la comparación entre mercados.
Reino Unido lidera la caída mundial con un desplome del 19,2 %
El precio de la leche pasó de 0,580 dólares por litro en marzo de 2025 a 0,468 dólares en marzo de 2026, lo que supone un descenso del 19,2 %.
Convertido aproximadamente a euros al cambio actual (1 dólar = 0,88 euros), el precio británico equivale actualmente a unos 0,41 euros por litro.
La fuerte corrección refleja:
- Ajustes tras los máximos históricos de ejercicios anteriores.
- Debilidad del mercado internacional.
- Presión sobre la industria láctea británica.
- Menor dinamismo exportador.
Argentina pierde un 17,4 % y agrava la presión sobre los productores
El precio al productor pasó de 0,424 dólares por litro en marzo de 2025 a 0,350 dólares en marzo de 2026, una reducción del 17,4 %.
En euros, el valor actual ronda los 0,31 euros por litro.
El mercado argentino continúa condicionado por:
- La elevada inflación interna.
- La volatilidad cambiaria.
- La pérdida de rentabilidad.
- El incremento de costes productivos.
- El informe recuerda además que Argentina utiliza una referencia específica basada en el dólar mayorista BCRA Comunicación “A” 3500, lo que añade complejidad a las comparaciones internacionales.
La UE 27 cae un 13,2 % pese a mantener precios altos
El precio medio pasó de 0,575 dólares por litro en marzo de 2025 a 0,499 dólares en marzo de 2026, una caída del 13,2 %.
Pese al descenso, la UE continúa situándose entre las regiones con mayores precios internacionales, equivalentes actualmente a unos 0,44 euros por litro.
La reducción refleja:
- Normalización del mercado tras tensiones previas.
- Descenso de la demanda internacional.
- Presión sobre las exportaciones.
- Incremento de los costes energéticos y laborales.
Chile y China son los únicos grandes mercados que suben
Chile sube un 4,2 %
Chile elevó el precio de la leche desde 0,480 hasta 0,500 dólares por litro.
La subida del 4,2 % convierte al país en el mercado con mejor evolución del periodo.
Actualmente el precio chileno equivale a unos 0,44 euros por litro.
China aumenta un 3,5 %
China pasó de 0,425 a 0,440 dólares por litro, una mejora del 3,5 %.
El precio actual equivale aproximadamente a 0,39 euros por litro.
La evolución china sigue siendo clave para el mercado mundial debido a su enorme peso importador.
El informe insiste en que no basta con comparar precios
El estudio internacional recuerda que comparar únicamente el precio nominal puede inducir a errores, ya que existen importantes diferencias entre mercados:
- Calidad composicional e higiénico-sanitaria.
- Ayudas públicas.
- Normativas regulatorias.
- Costes de producción.
- Tipo de cambio.
- Dispersión de precios.
- Valor del capital.
- Por ello, el análisis corrige los valores utilizando sólidos útiles —grasa y proteína— para acercar la comparación a criterios más homogéneos.
Conclusión
El mercado mundial de la leche cruda atraviesa en 2026 una fase de ajuste generalizado tras los elevados precios registrados en años anteriores. Reino Unido, Argentina y la UE lideran las mayores correcciones, mientras Chile y China son las únicas grandes economías que logran mejorar los precios al productor.
La evolución futura dependerá especialmente de la demanda asiática, del comportamiento de los costes agrícolas y de la estabilidad del comercio internacional lácteo.
Noticias Internacionales
Optimizan el compostaje para uso agronómico
Publicado
1 día atrásen
19/05/2026Por
Perulactea
Investigadores del INTA evalúan la biotransformación de contenido ruminal bovino combinado con residuos de poda urbana. Los resultados preliminares evidencian la obtención de compost clase A, con adecuada estabilidad, balance nutricional y bajo impacto ambiental, posicionándolo como alternativa rentable y sostenible frente a enmiendas tradicionales en sistemas periurbanos.
El contenido ruminal bovino es un material orgánico muy rico que, al ser compostado, puede convertirse en una enmienda edáfica de alto valor. En esta línea se desarrolla el estudio: “Compostaje de contenido ruminal bovino en pilas dinámicas”, liderado por investigadores del INTA IPAF Pampeano, que aborda un desafío central para la sostenibilidad de la agroindustria periurbana: valorizar grandes volúmenes de residuos orgánicos a través de su biotransformación.
En este sentido, se trabaja en conjunto con el Frigorífico Gorina (La Plata) en la evaluación del compostaje de contenido ruminal derivado de dicho establecimiento, mezclado con chipeado de poda urbana. El objetivo es valorizar los residuos y mejorar su gestión, generando un material que pueda utilizarse como enmienda que mejore los suelos agrícolas.
“Utilizamos, además, otros residuos generados localmente, como el chipeado de la poda urbana, que mezclamos con el contenido ruminal en distintas proporciones para hacer un co-compostaje, y evaluamos la calidad agronómica de cada mezcla”, puntualizó Ileana Paladino, investigadora del INTA.
Paladino detalló que “esta línea de investigación se desarrolla mediante ensayos en pilas a campo, con volteos, en los que se monitorean la humedad y la temperatura para ajustar el proceso y garantizar la correcta higienización del material y la obtención de un compost de buena calidad”.
Los resultados preliminares indican que el compost elaborado con contenido ruminal puede clasificarse como clase “A”, según la normativa vigente de SENASA. Presenta contenidos equilibrados de nutrientes, buenos contenidos de materia orgánica, y valores bajos de conductividad eléctrica y pH. Esto contrasta con la cama de pollo, insumo habitual entre los productores hortícolas de la zona, que suele mostrar pH y conductividad eléctrica elevados, junto con niveles excesivos de fósforo.
La evaluación de los diferentes compost generados busca asegurar la inocuidad ambiental y la calidad del bioinsumo final. “Es fundamental que la transformación se realice de forma adecuada para evitar que el material se convierta en un riesgo”, aclaró.
Este tipo de investigación, orientada a la valorización de residuos y efluentes, forma parte de una agenda más amplia de desarrollo e innovación. La búsqueda de la economía circular en el sector agroindustrial requiere que los subproductos generados en procesos como la faena se transformen de pasivos ambientales en activos productivos.
“El sector agroindustrial afronta grandes retos en estos momentos con relación al uso eficiente de los recursos y la generación de problemas ambientales. Por eso, es clave poner en marcha estrategias basadas en el concepto de economía circular para aportar soluciones en ese sentido”, reflexionó Paladino.
Efecto
La importancia de validar estos sistemas de compostaje se sustenta en la evidencia de que los Residuos Agroindustriales Biotransformados (RAB) ofrecen beneficios significativos al suelo y al rendimiento de los cultivos.
“Investigaciones en el Alto Valle de Río Negro, en suelos enmendados con RAB provenientes de la industria juguera, informan impactos positivos y sostenidos en las propiedades físicas y químicas del suelo”, señaló Paladino.
En este sentido, la investigadora advierte que este enfoque es clave en regiones con alta presión productiva y ambiental, como el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde: “La horticultura enfrenta la degradación de los suelos debido al uso intensivo y a la aplicación de tecnologías no adecuadas para la región, mientras que las industrias frigoríficas que conviven con la población rural en el periurbano generan pasivos ambientales que deben gestionar para cumplir con las normativas vigentes”.
Noticias Internacionales
Brasil, el líder indiscutido del mercado mundial de carne vacuna
Publicado
3 días atrásen
18/05/2026Por
Perulactea
Tras romper su récord exportador en 2025, Brasil volvió a superarse: embarcó 982 mil toneladas en cuatro meses de 2026; un 19% más en la comparación interanual.
Cuando se creía que en el 2025 sus exportaciones habían alcanzado un techo, en los primeros cuatro meses del año Brasil ha embarcado 982 mil toneladas de carne vacuna, un 19% más que en igual período del año pasado.
El precio FOB de la segunda quincena de abril, unos U$S 6.200 por tonelada, resulta un 23% más alto que el de igual momento del año 2025 y un 37% más elevado que en abril del 2024.
La suba de los precios FOB, que se había pausado en el segundo semestre del 2025, se ha reiniciado en los primeros meses de este año, ubicándose los valores actuales tan sólo un 9% por debajo del récord histórico de mediados del 2022, cuando alcanzaron los U$S 6.800 por tonelada.
Brasil es el primer exportador mundial de carne vacuna y de carne aviar, y el segundo de carne porcina, por lo que sus valores FOB son muy representativos de la evolución de los precios internacionales de la carne en general: entre marzo del 2024 y abril del 2026, los precios FOB de la carne vacuna brasileña subieron un 35%, los de la carne porcina un 11% y los de la carne aviar sólo un 5%.
La notable alza de las exportaciones brasileñas de carne vacuna en los últimos 20 años ha sido posible no sólo por el incremento de la producción doméstica, que creció un 37% durante las últimas dos décadas, sino también por la reducción del consumo interno, que pasó de 42,8 kilogramos per capita en el 2006 a 29 kilogramos en el 2026.
Gran parte de la extraordinaria performance exportadora de Brasil también ha sido posible porque su ganadería hace cinco años que atraviesa una intensa fase de liquidación, con faenas muy por arriba de los niveles de equilibrio.
En el primer trimestre del año, la faena ha caído, pero sólo un 1,5%, estimando las principales consultoras brasileñas y el USDA, que a lo largo del corriente año la caída de la oferta se acentuará, así en 2026 Brasil reduciría su producción de carne vacuna entre 500 y 600 mil toneladas.
La mayoría de los principales países exportadores e importadores de carne vacuna ha venido revirtiendo en los últimos meses la fase de liquidación del ciclo ganadero, que llevaba varios años, y falta agregarse sólo Brasil a este grupo de países que han dejado atrás la liquidación de stocks.
Todo apunta a que a partir de la segunda parte del 2026 y durante el 2027 el ciclo ganadero internacional ahora con el concurso de Brasil se “sincronizará”, con una caída generalizada en la producción de carne vacuna y una reducción de las exportaciones mundiales.
El prestigioso analista australiano Simon Quilty prevé que en el segundo semestre del 2026 se producirá un “punto de inflexión” en el comercio internacional de carne vacuna, con una caída de las exportaciones globales y subas adicionales de los precios internacionales.
En la última década, Brasil ha pasado de exportar 1,69 millones de toneladas en el 2016, a 4,00 millones de toneladas el año pasado (+137%), aumentando su participación en las exportaciones mundiales del 18% en el 2016 al 30% en el 2026.
Durante la última década, el comercio mundial de carne vacuna creció 4,07 millones de toneladas, siendo el 56% de este volumen adicional capturado por Brasil y el 17% por Australia.
En los últimos años, se acentúa el liderazgo de Brasil y de Australia en las exportaciones mundiales de carne vacuna.
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