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El Calostro Bovino y la Lucha Contra el Cáncer
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9 años atrásen
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Perulactea

La respuesta al cáncer está probablemente en el propio sistema inmune, entrenado desde hace millones de años para afrontar cualquier enfermedad, al regular el glutation en el organismo (tal como hace el RESURGEN) se regula la inmunidad. Una capacidad que también se transmite a través de los denominados factores de transferencia presentes en el calostro de la leche materna y que son los que permiten al recién nacido afrontar un entorno adverso precisamente cuando es más débil.
El calostro bovino es la leche que producen las vacas los primeros días después del parto. Es rica en anticuerpos, factores de crecimiento y citocinas, y protege a los terneros recién nacidos de las infecciones.
Evidentemente queda mucho por avanzar en el campo de la Inmunoterapia y de los factores de transferencia – genéricos o específicos – pero se obtengan de la sangre o del calostro están demostrando ser unas prometedoras herramientas terapéuticas -más que contrastadas después de 30 años de experiencia – en multitud de patologías, entre ellas el cáncer. Aunque hasta ahora se hayan venido utilizando básicamente como compensadores del destrozo causado por la quimioterapia.
Factores de transferencia para afrontar el cáncer
Antonio F. Muro, Discovery Salud
La respuesta al cáncer está probablemente en el propio sistema inmune, entrenado desde hace millones de años para afrontar cualquier enfermedad. Una capacidad que se transmite a través de los denominados factores de transferencia presentes en el calostro de la leche materna y que son los que permiten al recién nacido afrontar un entorno adverso precisamente cuando es más débil. Pues bien, dos corrientes científicas están trabajando con ellos como herramienta en el tratamiento del cáncer y otras patologías. La más consolidada científicamente es la que los obtiene de los glóbulos blancos de la sangre y cuenta ya con experiencia clínica positiva en pacientes de cáncer. A ella se une la prometedora investigación de ciertos laboratorios nutricionales que apuestan por obtener los factores de transferencia del calostro de la leche de vaca.
La gran mayoría de los tratamientos alternativos y complementarios contra el cáncer presentados por esta revista en los últimos meses tienen un factor común: afrontan la enfermedad mediante el uso de sustancias o procedimientos encaminados a potenciar el sistema inmune y mejorar así su rendimiento frente a las células tumorales con un coste físico y anímico infinitamente menor del que suponen la quimioterapia y la radioterapia. Porque todos ellos podrían considerarse bazas del sistema inmune en la lucha contra el cáncer.
Que el sistema inmunitario permite no sólo afrontar cualquier patología sino en muchos casos prevenirlas lo sabemos desde que se descubrió que podemos inmunizarnos mediante el uso de vacunas. Fue en 1776 cuando un médico inglés llamado Edward Jenner administró la primera: contra la viruela. Jenner había observado que las amas de cría que se contagiaban de la viruela de las vacas -que no causa problemas de salud importantes – parecían quedar protegidas ante la viruela humana -normalmente mortal-. Y para comprobar si era así el 14 de mayo de 1796 inoculó en el cuerpo de un niño llamado James Phipps pus procedente de la pústula de una mujer infectada con la viruela de la vaca. El 1 de junio, una vez el muchacho se recuperó de la infección, Jenner le inocularía la viruela humana. Y como esperaba, el muchacho nunca desarrolló la enfermedad. Jenner denominaría a su técnica «vacunación», término que deriva precisamente de la palabra latina vacca.
Es decir, que sin tener ni idea de cómo ocurría – la primera referencia a la existencia de los virus la hizo el botánico Dimitri Ivanovsky casi un siglo después, en 1892- Edward Jenner había dado los primeros pasos en el ámbito de la Inmunoterapia descubriendo una manera eficaz de impedir a las personas desarrollar enfermedades serias.
Curiosamente la conexión entre el cáncer y el sistema inmune se descubriría dos años antes – en 1890- cuando aún se ignoraban sus complicados mecanismos de funcionamiento. Ese año el médico neoyorquino William B. Coley se había quedado intrigado ante la desaparición de tumores malignos en pacientes de cáncer que habían contraído infecciones estreptocócicas agudas y sospechando que la respuesta natural del organismo a la infección bacteriana podía ser la responsable de la regresión del tumor decidió realizar un experimento e inyectó estreptococos vivos en un paciente con un cáncer inoperable para ver si el tumor remitía. Pues bien, tras tres cultivos bacterianos… el cuarto ¡produjo la desaparición completa del tumor!
Coley continuó su investigación hasta desarrollar una mezcla de bacterias muertas -que acabó siendo conocida como «las toxinas de Coley»- y trató, junto a otros médicos, a más de 1.000 enfermos de cáncer con ellas. Obteniendo un éxito desigual. Así que como los resultados eran imprevisibles el método terapéutico terminaría cayendo en el olvido.
Ya en 1909 un científico llamado Paul Ehrlich afirmó por primera vez que la incidencia del cáncer sería mucho mayor si no fuera por la vigilancia del sistema inmune, capaz de eliminar e identificar las células tumorales recién divididas. Con lo que ya entonces puso a nuestro sistema de defensa en el centro del control del crecimiento tumoral. Aproximadamente 50 años después dos científicos -Lewis Thomas y Frank MacFarlane Burnet- retomarían la convicción de Paul Ehrlich y comunicaron que un tipo especial de célula inmunitaria -la «célula T»- era el pivote central de la respuesta del sistema inmune contra el cáncer. Ello llevó a la acuñación de la expresión «vigilancia inmune» para describir la actitud permanente de alerta del sistema inmunitario contra las células cancerosas. Sin embargo, esa afirmación generó una notable polémica que continuaría hasta la publicación el 26 de abril del 2001 de una investigación en la revista Nature titulada «IFN-gamma y los linfocitos previenen el desarrollo del tumor primario y configuran la inmunogenicidad del tumor». El artículo estaba escrito por Robert D. Schreiber y sus colegas de la Washington University School of Medicine de St. Louis en colaboración con Lloyd J. Old -médico del Ludwig Institute for Cancer Research y del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York-. La evidencia experimental presentada en el documento demostró inequívocamente que el sistema inmune impide a los tumores desarrollarse – y a menudo incluso que aparezcan – jugando pues un importante papel protector frente al cáncer.
Como era de prever hoy son cada vez más los científicos que estudian la relación entre el sistema inmune y las células tumorales. Estando entre las estrategias más usadas actualmente dentro del amplio campo experimental de la Inmunoterapia la inmunización de pacientes con material diseñado para provocar una respuesta capaz de eliminar o retardar el crecimiento tumoral. En este grupo cabría incluir los trabajos con antígenos tumorales ya que la identificación de genes que codifican la formación de cadenas peptídicas en la superficie celular de los tumores y que pueden ser reconocidas por las células T proporcionan la base teórica para su funcionamiento. A diferencia de la mayoría de las vacunas empleadas con los agentes infecciosos la Inmunoterapia antitumoral activaría la respuesta inmune contra ciertos antígenos a los cuales ya ha sido expuesto anteriormente. Por esa razón la vacunación con antígenos que expresen proteínas y péptidos tumorales podría mejorar la eficacia de nuestro sistema inmune contra los procesos tumorales. Recordemos, en este sentido, las vacunas con antígenos de la orina elaboradas por el doctor mexicano Salvador Capistrán (vea lo publicado al respecto en el apartado «Cáncer» de nuestra web). Bueno, pues a esa línea de investigación corresponden los trabajos realizados con los factores de transferencia de los que vamos a hablar y que pueden ser genéricos o específicos para cada patología.
La «memoria» del sistema inmune
En 1949 el doctor H. Sherwood Lawrence usó extractos de leucocitos o glóbulos blancos para demostrar que la respuesta inmune se transfiere de un humano que da positivo a la exposición a un antígeno específico a un receptor que da negativo… a través de pequeñas proteínas a las que llamó factores de transferencia. La irritación superficial (la respuesta positiva) en el sujeto que previamente no había manifestado ninguna respuesta del sistema inmune ante el antígeno específico demostraba que ésta sí estaba teniendo lugar y que el sistema inmune había adquirido a través del factor de transferencia conocimiento sobre el antígeno específico. Lo importante de la investigación de Lawrence fue que demostró que la «memoria inmune» era transmitida sin necesidad de inocular anticuerpos reales. Bastaba con los factores de transferencia, proteínas de bajo peso molecular. Por supuesto, todavía hay quienes niegan hoy la realidad de los factores de transferencia. Aunque no es, desde luego, el caso de quienes trabajan con ellos. Como el doctor Sergio Estrada -investigador del Departamento de Inmunología de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional de México y miembro de la Sociedad Mexicana de Inmunología- quien trabaja desde hace ya 30 años con los factores de crecimiento. «Nadie creyó a Lawrence al principio -nos diría el doctor Estrada- y todavía hay mucha gente que no quiere creer, ni quiere saber nada del Factor de Transferencia. Pero se convencen cuando empiezan a tratar a los pacientes con el producto».
Llegados a este punto hay que explicar que los factores de transferencia son cadenas peptídicas compuestas de decenas de aminoácidos que parecen almacenar toda la experiencia del sistema inmune. El gran salto intelectual es entender que los factores de transferencia no transfieren anticuerpos ni los crean directamente sino que su función es la de educar, enseñar a las células del sistema inmune a reconocer antígenos específicos que pudieran pasarles inadvertidos. Por eso es por lo que probablemente la medicina alopática tiene problemas para admitir su existencia y sus posibilidades terapéuticas. Se trata, en suma, de una visión completamente distinta de los modelos farmacológicos normales.
Cabe añadir que los factores de transferencia no curan nada sino que trabajan para hacer al sistema inmune «más inteligente», para que sea el propio organismo el que pueda eliminar la enfermedad. Son pues vitales en el desarrollo de las estrategias del sistema inmune contra la enfermedad y los gérmenes invasores. Y son además inmunomoduladores ya que no fuerzan una respuesta global sino específica y adecuada a cada ocasión. Para entender su funcionamiento puede decirse que es como si los factores de transferencia almacenaran «fotografías químicas» de los virus, bacterias, hongos y parásitos con los que estuvieron en contacto en el propio organismo o en el de otros y transmiten esa información a las células encargadas de combatir la enfermedad en el organismo donde son introducidos.
Y sus posibilidades son casi infinitas a juzgar por las declaraciones efectuadas por el doctor Estrada: «Los factores de transferencia son útiles en las enfermedades producidas por bacterias, virus, levaduras y hongos. Es el caso de enfermedades tan distintas como la tuberculosis (meningeal, renal y cutánea), la lepra, la coccidioidomicosis, la diabetes tipo II, las dolencias renales, la otitis, el herpes Zoster y simple, la hepatitis B, la toxoplasmosis, la leishmaniosi, el asma, la dermatitis atópica, la rinitis, la artritis reumatoide, la psoriasis, la esclerosis múltiple o el sjogren, entre otras muchas. Y lo mismo cabe decir en los casos de cáncer de riñón y próstata así como en melanomas y linfomas».
El calostro
La otra línea de investigación -encabezada por grandes laboratorios especializados en complementos nutricionales- sostiene que los factores de transferencia es posible obtenerlos también del calostro de la leche -tanto humana como animal-, muy rica en proteínas, entre ellas todas las inmunoglobulinas (anticuerpos que defienden el organismo contra las infecciones). Y es que parece claro que la memoria inmune le llega al recién nacido a través del calostro, la primera leche que obtiene del pecho de la madre. Hoy sabemos que durante el último trimestre de la gestación la glándula mamaria acumula una sustancia llamada precalostro formada principalmente por exudado de plasma, células, inmunoglobulinas, lactoferrina, seroalbúmina, sodio, cloro y una pequeña cantidad de lactosa. Más tarde, en los cuatro primeros días posteriores al parto, se produce el calostro, un fluido amarillento y espeso de alta densidad y escaso volumen. Entre 2 y 20 ml por toma, suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido. Y eso que el calostro tiene menos contenido energético, lactosa, lípidos, glucosa, urea, vitaminas hidrosolubles, PTH y nucleótidos que la leche madura. Sin embargo, contiene más proteínas, ácido siálico, vitaminas liposolubles E, A, K y carotenos. El contenido en minerales como sodio, zinc, hierro, azufre, selenio, manganeso y potasio también es superior en el calostro. Pero, sobre todo, el calostro tiene un contenido muy elevado de inmunoglobulinas, especialmente IgA, lactoferrina, linfocitos y macrófagos, oligosacáridos, citoquinas y otros agentes defensivos que protegen a los recién nacidos de los gérmenes ambientales y favorecen la maduración de su sistema de defensa. Contiene además enzimas intestinales que ayudan en la digestión (la lactasa y otras enzimas intestinales están inmaduras en el recién nacido). Sus abundantes inmunoglobulinas cubren el endotelio del tubo digestivo evitando la adherencia de los patógenos, facilita la colonización del tracto intestinal por lactobacilos bífidus y contiene antioxidantes que le protegen del daño oxidativo. De todo ello se deduce la importancia fundamental que tiene para un recién nacido empezar su vida tomando el calostro de su madre.
Estudios realizados en animales sugieren asimismo que la lactoferrina -una de las proteínas principales encontradas en el calostro- puede ayudar a prevenir o reducir los cánceres de colon, vejiga, lengua, esófago y pulmón así como la formación de metástasis de pulmón. Los mecanismos subyacentes están bajo estudio pero parecen estar relacionados con la capacidad de la lactoferrina para mejorar el funcionamiento del sistema inmune. Cabe agregar que el ácido linoleico conjugado y otras grasas encontradas en el calostro también han mostrado propiedades anticancerígenas.
No es de extrañar pues que volviendo a los comienzos de la inmunología haya quien haya vuelto la mirada a las vacas -que hasta la aparición del llamado «mal de las vacas locas» era un animal preparado para resistir un gran número de microorganismos- a fin de intentar aprovechar las ventajas de su calostro. De hecho, su aprovechamiento no es nuevo. En la India, durante miles de años, los médicos ayurvédicos documentaron los beneficios para la salud del calostro. Y en los países escandinavos se ha hecho durante centenares de años un delicioso puding de calostro cubierto de miel para celebrar el nacimiento de terneros. Incluso fue utilizado en Estados Unidos como antibiótico hasta el descubrimiento de la penicilina.
En suma, numerosas investigaciones han confirmado en los últimos años la posibilidad de beneficiarse del calostro animal -principalmente de las vacas – para reforzar el sistema inmune. Y de ahí que haya muchos complementos nutricionales que hoy lo contienen.
Ahora bien, hubo alguien que llegó aún más lejos y se planteó que ni siquiera la gran cantidad de sustancias del calostro era suficiente para justificar el salto cualitativo que se da en el sistema inmune del bebé. Que faltaba saber cómo sin traspasar anticuerpos la madre transmite la memoria inmune a su hijo. Y de nuevo los factores de transferencia de Lawrence fueron la respuesta. Con lo que investigadores y laboratorios se apresuraron a extraer calostro de las vacas, hicieron una intensa filtración molecular y terminaron encontrando una molécula muy pequeña: el factor de transferencia. Y se decidieron a comercializarlos como complementos nutricionales de consumo oral.
Pruebas americanas y rusas
Debemos añadir que una de las investigaciones más interesantes sobre la capacidad de estos productos fue la dirigida por el doctor Darryl See quien fuera director del Institute of Longevity Medicine de California y que trabajó en distintas ocasiones para Upjohn, Pfizer, Harvard y el Departamento de Defensa norteamericano. En la actualidad dirige una clínica en la que aplica los factores de transferencia a los pacientes de cáncer. El estudio tenía por fin determinar los efectos anticancerígenos in vitro de dos productos de la empresa 4Life. Y su conclusión no pudo ser mas clara. «Ambos productos -afirmó- inducen la destrucción de las células eritroleucémicas K562 a un nivel desconocido en la experiencia del director de la investigación y en la literatura médica conocida. Dado que la función de las denominadas células asesinas naturales es crucial para terminar con las células cancerígenas estos productos son candidatos ideales para formar parte de una terapia adyuvante en casos de cáncer. Además las células asesinas naturales forman una primera línea de defensa contra las infecciones de virus y otros microorganismos».
Darryl See publicaría en febrero de 1999 una investigación en el Journal of the American Nutraceutical Association en el que estudiaba la capacidad de 196 productos naturales y no tóxicos para aumentar la actividad de las células asesinas naturales. Pues bien, algunos productos aumentaron su actividad en un 48’6 por ciento pero el factor de transferencia obtenido del calostro lo hizo en un 103 por ciento. Además, cuando el factor de transferencia fue combinado con una serie de agentes tímicos -los beta-glucanos de fuentes múltiples, Acemanano e IP6 – el resultado fue un incremento sinergístico de la actividad de las células asesinas naturales del 248 por ciento. Esta combinación de factor de transferencia calostral, factores tímicos y extractos de polisacáridos biológicamente activos es el producto más activo probado hasta la fecha.
En una tercera etapa Darryl See realizó un estudio in vivo para lo que seleccionó veinte pacientes -12 hombres y 8 mujeres- que padecían cánceres en fases III y IV. Su media de edad era de 49’3 años y todos ellos habían sido enviados por sus oncólogos a morir a casa. La esperanza media de vida que tenían era de 3’7 meses. Pues bien, el protocolo consistió en dar a cada paciente 9 cápsulas diarias de factores de transferencia. Y ocho meses después ¡16 de ellos aún vivían! Unos habían mejorado, otros estaban estabilizados y en algunos el cáncer ¡estaba remitiendo! Se constató también que el número de células asesinas naturales había aumentado -de media- ¡en un 400 por ciento!
En la misma línea de intentar confirmar la capacidad de los factores de transferencia comercializados por 4Life los doctores Calvin McCausland y Emma Oganova diseñaron un estudio para probar su influencia en la actividad de las células asesinas naturales. También el doctor Anatoli Vorobiev -de la Academia Rusa de Ciencias Médicas- dirigió un equipo en pruebas independientes. Pues bien, utilizando pruebas de citotoxicidad a doble ciego se combinaron células cancerígenas con células asesinas naturales de humanos y se dividieron entre grupos de células asesinas naturales activadas con factores de transferencia y grupos de células asesinas naturales no activadas. Los resultados demostraron concluyentemente la capacidad de los factores de transferencia para reforzar la actividad de las células asesinas naturales en un 283 por ciento e, incluso, en el caso del producto más avanzado en un extraordinario 437 por ciento, por encima de toda respuesta inmunitaria normal (respuesta establecida como línea de base de este estudio). Además los resultados de este experimento científico demostraron que las células asesinas naturales activadas con factores de transferencia mataban el 99 por ciento de las células cancerígenas lo que superaba la capacidad de defensa natural del cuerpo.
Los científicos rusos, ante resultados tan excepcionales, solicitaron de inmediato mayor información sobre las muestras aportadas. «La muestra de 4Life (compuesto Transfer Factor E-XF) potenció la actividad de las células asesinas naturales más que el fármaco Interleucina-2 (IL2) utilizado de manera estándar. Aquí denominamos ahora a su muestra ‘la interleucina de oro’», transmitiría el doctor Kisielevsky -miembro de la Academia Rusa de Ciencias Médicas – al laboratorio.
De hecho, los resultados han sido tan extraordinarios que en diciembre pasado -según asevera la empresa 4Life- el Ministerio de Salud ruso aprobó el uso de sus factores de transferencia como moduladores inmunitarios en hospitales y clínicas de la federación. Los resultados de los diez ensayos clínicos y dos estudios experimentales efectuados sobre estos productos quedaron plasmados en el documento metodológico aprobado por el ministerio que permite a los doctores utilizarlos en su práctica clínica.
Evidentemente queda mucho por avanzar en el campo de la Inmunoterapia y de los factores de transferencia -genéricos o específicos- pero se obtengan de la sangre o del calostro están demostrando ser unas prometedoras herramientas terapéuticas -más que contrastadas después de 30 años de experiencia- en multitud de patologías, entre ellas el cáncer. Aunque hasta ahora se hayan venido utilizando básicamente como compensadores del destrozo causado por la quimioterapia.
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Noticias Internacionales
Inocuidad alimentaria: la importancia de la detección de metales en alimentos para la exportación
Publicado
2 días atrásen
23/07/2026Por
Perulactea
Del 6 al 10 de julio, el Laboratorio Nacional de Insumos Agropecuarios (LANIA) del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) fue escenario del Taller Regional para la Armonización de Métodos de Análisis de Metales Pesados, un encuentro que reunió a especialistas de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, con el propósito de fortalecer las capacidades analíticas de los laboratorios oficiales de la Comunidad Andina (CAN) y avanzar hacia protocolos estandarizados que garanticen la inocuidad de los alimentos destinados al comercio internacional.
Esta iniciativa representa un paso importante para consolidar sistemas de control más confiables, proteger la salud de los consumidores y fortalecer la competitividad de los productos agropecuarios de la región, promoviendo una producción agroalimentaria más segura, sostenible y con mayores oportunidades para los productores.
La confiabilidad de los alimentos de exportación no depende únicamente de su calidad sanitaria, sino también de la aplicación de metodologías estandarizadas que permitan identificar y cuantificar la presencia de metales pesados en productos agrícolas de origen primario. La determinación de estos contaminantes constituye uno de los principales requisitos para acceder a mercados internacionales, especialmente aquellos con altos estándares de inocuidad.
Durante las jornadas de trabajo, los participantes fortalecieron sus conocimientos técnicos para la implementación de metodologías analíticas armonizadas que permitan identificar la presencia y el tipo de metales pesados en frutas, hortalizas, vegetales y tubérculos, garantizando resultados confiables, comparables y acordes con los estándares internacionales.
La capacitación fue orientada por el doctor Fernando Lafont, director del Laboratorio de Espectrometría de Masas y Cromatografía de la Universidad de Córdoba (España), quien lideró sesiones teóricas y prácticas basadas en metodologías utilizadas por laboratorios de referencia de la Unión Europea. A través de ejercicios interlaboratorios y ensayos compartidos, los profesionales fortalecieron sus competencias para obtener resultados con altos niveles de precisión, trazabilidad y confiabilidad.
Contar con un protocolo armonizado para los países de la Comunidad Andina, reconocido internacionalmente, permitirá establecer criterios técnicos comunes, optimizar los procesos de vigilancia y reducir el riesgo de rechazos de productos en los mercados de exportación. Esto se traduce en mayores oportunidades para los productores, mayor confianza y un aporte al desarrollo económico de los países de la región.
Para el ICA y el Laboratorio Nacional de Insumos Agropecuarios (LANIA), este encuentro fortalece el trabajo articulado que se lleva a cabo con la Comunidad Andina para consolidar capacidades técnicas en materia de inspección, vigilancia y control de alimentos.
Estas acciones contribuyen a garantizar una producción más segura para los consumidores, respaldar el acceso a los mercados internacionales y avanzar en la construcción de un campo más competitivo, incluyente y sostenible, aportando a la seguridad alimentaria y a la transformación del sector agropecuario.
Noticias Internacionales
México exporta carne de calidad a Filipinas
Publicado
2 días atrásen
23/07/2026Por
Perulactea
Con el fin de fortalecer la exportación de cárnicos provenientes de plantas Tipo Inspección Federal (TIF), en beneficio de los productores y la industria mexicana certificada, el Senasica acompañó a la agencia sanitaria de Filipinas durante la verificación que realizaron a plantas mexicanas de procesamiento de cárnicos de res y cerdo.
Técnicos del organismo de Agricultura y del Servicio Nacional de Inspección de Cárnicos (NMIS, en inglés) de la República de Filipinas, visitaron más de 25 centros mexicanos de producción y transformación de cárnicos de cerdo y res, con miras a iniciar el intercambio comercial.
Las delegaciones estuvieron en 16 establecimientos TIF, nueve unidades de producción pecuaria, cuatro unidades de exportación en pie, así como laboratorios oficiales y autorizados del Senasica, en los cuales evaluaron las medidas sanitarias y de inocuidad que se llevan a cabo durante los procesos productivos.
En la reunión de cierre, el director general de Inocuidad Agroalimentaria, Acuícola y Pesquera (DGIAAP), David Soriano García, destacó que este tipo de visitas revelan la madurez de los mecanismos de sanidad e inocuidad con que cuentan los establecimientos TIF para ofrecer cárnicos seguros a la población mexicana y a consumidores de más de 60 países.
Además de la inspección en sitio, ambas delegaciones revisaron los programas de emergencia y control que opera el Senasica, los cuales son el pilar para proteger a México de plagas y enfermedades de importancia cuarentenaria.
Noticias Internacionales
Alltech publica su Informe de Sostenibilidad anual, en el que destaca su compromiso con la industria agroalimentaria global
Publicado
2 días atrásen
23/07/2026Por
Perulactea
Alltech, líder global en salud y nutrición animal, ha publicado su Informe de Sostenibilidad 2025. El informe destaca el compromiso de Alltech de promover el bienestar de las personas, los animales y nuestro planeta trabajando en estrecha colaboración con clientes y socios de toda la cadena agroalimentaria mundial en más de 140 países.
“La industria agropecuaria siempre ha tenido la profunda responsabilidad de nutrir a las personas, cuidar la tierra y apoyar a las comunidades que dependen de ella”, afirmó el Dr. Mark Lyons, presidente y CEO de Alltech. “Hoy, esa responsabilidad es mayor que nunca. Se nos pide producir más, utilizando menos recursos, y hacerlo de una manera que sea transparente y confiable. En Alltech, vemos esto como una oportunidad para que el sector agropecuario lidere”.
Las expectativas de sostenibilidad siguen evolucionando a medida que los inversores, clientes y consumidores exigen una mayor transparencia y un impacto medible. Para Alltech, cumplir con estas expectativas significa reducir el impacto ambiental, pero también significa invertir en los miembros de su equipo, contribuir a comunidades fuertes y resilientes en los más de 140 países en los que opera, y actuar con integridad en todos los niveles del negocio.
“Como guardianes de la tierra, los productores siguen siendo fundamentales en este esfuerzo, combinando la tradición con la innovación”, dijo Tara McCarthy, vicepresidenta global de ASG en Alltech. “Alltech se enorgullece de asociarse con los productores para optimizar la productividad, la rentabilidad y la resiliencia mientras promueve la sostenibilidad. Este equilibrio es fundamental si queremos lograr un impacto a gran escala, y el Informe de Sostenibilidad de Alltech 2025 comparte ejemplos de cómo Alltech está trabajando con los productores y otros actores de la cadena agroalimentaria para lograrlo”.
Los logros clave en sostenibilidad descritos en el informe incluyen:
Impacto ambiental y sostenibilidad operativa
• Eficiencia energética y reducción de emisiones: Desde que estableció sus ambiciosos objetivos de reducción de GEI, Alltech ha completado 47 proyectos de eficiencia energética y energía renovable, reduciendo las emisiones en 15 837 toneladas métricas de CO2e al año. Solo en 2025, la empresa invirtió $2,72 millones, completando 13 proyectos de energía renovable que redujeron más de 3000 toneladas métricas de CO2e por año.
• Hitos de cero residuos: Alltech amplió sus prácticas de cero residuos enviados a vertederos, alcanzando un total de siete instalaciones en 2025.
• Gestión del agua: El agua reciclada o reutilizada aumentó en más del 55%, impulsada por cambios operativos específicos y una mejor identificación de los flujos de reutilización.
Liderazgo científico y en la industria agropecuaria
• Ciencia e impacto: En 2025, 43 estudios revisados por pares vinculados a las plataformas de Alltech demostraron que la mejora en la utilización de nutrientes, la resiliencia biológica y la gestión de alimento balanceado y de cultivos pueden generar importantes ganancias en productividad y sostenibilidad.
• Ampliación de los ACV: Alltech procesó 73 solicitudes de análisis de ciclo de vida (ACV) en toda la cadena de suministro agroalimentaria, aportando información clave sobre sostenibilidad en todas las especies y etapas de producción.
• Facilitando conversaciones importantes en la industria: A lo largo de 2025, World Without Cows (Un mundo sin vacas), un documental escrito, dirigido y filmado por miembros del equipo de Alltech junto con los periodistas galardonados Michelle Michael y Brandon Whitworth se proyectó más de 250 veces en 36 países. La película destaca el papel del ganado en un planeta próspero y promueve conversaciones importantes sobre cómo ejercer ese rol de manera más sostenible. En la COP30, Alltech también presentó Un mundo sin vacas: el equilibrio a prueba. Esta película complementaria de Un mundo sin vacas eleva las perspectivas de los ganaderos de una región que es central para las discusiones globales sobre la ganadería, el uso de la tierra y la deforestación.
Reconocimiento y certificaciones globales
• Reconocimiento: En 2025, Alltech obtuvo medallas de platino de EcoVadis en Alltech Coppens (Países Bajos), en Alltech Woolfox (Reino Unido) y en Dunboyne (Irlanda), la sede europea y centro de biociencia de Alltech, así como medallas de plata en Alltech Global y Alltech PDMM (Vietnam). Entre otros hitos, destacan la acreditación FAMI-QS
en México y las certificaciones Feed Standard del Aquaculture Stewardship Council (ASC) para Alltech Coppens y Alltech Fennoaqua.
Compromiso con la comunidad
• Donaciones a causas nobles: En 2025, la Fundación Pearse Lyons ACE proporcionó US$396 199 en fondos para causas nobles en todo el mundo.
Nuestro equipo
• Diversidad y compromiso de la fuerza laboral: Alltech emplea a más de 5300 personas de 72 nacionalidades y 59 idiomas nativos, lo que refleja un equipo global altamente diverso.
• Un equipo con una experiencia única: el 31% de los miembros del equipo lleva más de 10 años en Alltech, y el 10% más de 20 años.
“Creemos que nuestra industria tiene la capacidad no solo de enfrentar los desafíos de hoy, sino de ayudar a dar forma a un futuro más saludable y abundante para el planeta que todos compartimos”, dijo Lyons. “Esa convicción está expresada en nuestro propósito Trabajando Juntos por un Planeta de Abundancia®. Este propósito refleja cómo entendemos el progreso: no como un resultado único, sino como un equilibrio de tres prioridades interconectadas:
proporcionar nutrición para todos, proteger los recursos naturales de nuestro planeta y revitalizar las economías locales. El progreso en una depende del progreso en todas”.
El Informe de Sostenibilidad de Alltech 2025 completo ya está disponible.
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