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Costa Rica Promueve Arbusto como Suplemento para Alimentar el Ganado en Épocas de Seca

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El Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria de Costa Rica (INTA) distribuye más de 32 mil estacas, entre 2.116 productores y productoras  en eventos de capacitación y estaciones experimentales. Arbusto se constituye en una estrategia nutricional en la suplementación de rumiantes en el trópico.

Durante el 2018-2019, el Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria de Costa Rica (INTA), en coordinación con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), ha entregado alrededor de 32.550 estacas de la planta arbustiva conocida como  “Botón de oro”, a más de 2.116 productores y productoras de todo el país, en eventos de capacitación y en las estaciones experimentales que el INTA tiene en Quepos y en Cañas, Guanacaste.  Esta distribución se hace debido a que este arbusto es una excelente opción para que los productores alimenten los animales en época seca y constituye una estrategia nutricional en la suplementación de rumiantes en el trópico, principalmente durante los períodos de escasez de forraje.

¿Qué es el Botón de Oro?

Según manifestó Victoria Arronis Díaz, investigadora del INTA, el “Botón de oro” (Tithonia diversifolia).  Se reproduce por estacas de 30 a 50 cm de longitud, cortadas de los dos primeros tercios de la base de las plantas hacia arriba. En una hectárea se pueden sembrar hasta 10 mil estacas.  Como banco forrajero de proteína se puede utilizar en alimentación de bovinos, porcinos, ovinos, caprinos e incluso aves.

Es poco exigente en fertilización, por lo que se recomienda aplicar después de cada corte de 5 a 7 quintales por hectárea de abono orgánico, proveniente de las excretas de animales. El control de malezas puede hacerse en forma manual o con motoguadaña.

Esta especie es originaria de Centro América; tiene un amplio rango de adaptación, tolera condiciones de acidez y baja fertilidad en el suelo.  Es una especie con buena capacidad de producción de biomasa y rápida recuperación después del corte, dependiendo de la densidad de siembra, suelos y estado vegetativo.

“A pesar de que no es una planta leguminosa, el “Botón de oro” acumula tanto nitrógeno en sus hojas como las leguminosas.  Tiene altos niveles de fósforo, un gran volumen radicular, una habilidad especial para recuperar los escasos nutrientes del suelo, es muy fuerte y puede soportar la poda a nivel del suelo. Además, tiene un rápido crecimiento, así como baja demanda en la utilización de insumos y poca exigencia en el manejo del cultivo”, comentó Arronis Díaz.

En Costa Rica, el “Botón de oro” también es conocido como “Falso Girasol”, “Girasolcillo” y “Tora Amarilla”.  Es endémico de Costa Rica y se produce bien desde el nivel del mar hasta los 1800 metros sobre el nivel del mar.

Es una planta con contenidos altos de proteína, desde 20% en suelos poco fértiles y pedregosos, hasta 34% en suelos de buena fertilidad; además, es capaz de captar nitrógeno del aire e incorporarlo al suelo, por lo que contribuye a mejorarlo.

Investigaciones

Investigaciones realizadas por Arronis Díaz en la Región Brunca y en la Estación Experimental La Managua del INTA, en Quepos, muestra una alta digestibilidad de 82% a los 45 días de corte.  La investigadora manifestó que debe ofrecerse a los animales antes de florear, ya que su calidad nutricional va a disminuir después de la floración.  Produce entre 150 y 200 toneladas de materia verde por hectárea por año, con un 20% de materia seca, lo cual equivale a un rango de entre 30 y 40  toneladas por hectárea por año de materia seca, en una densidad de siembra de 1 m x 1m. A los 90 das de sembrada se hace corte de uniforme. Luego se corta a los 45 o 55 días, dependiendo de las condiciones agroecológicas de la zona.  La altura de corte puede ser entre los 60 y 80 cm.

Si usted se encuentra en Costa Rica y desea obtener semilla (estacas) de “Botón de oro”, puede comunicarse con la Ing. Victoria Arronis Díaz, al correo [email protected]; o bien comunicarse con la oficina del MAG más cercana.  Los centros de distribución que mantiene el INTA son la Estación Experimental La Managua en Quepos y la Estación Experimental Enrique Jiménez Núñez, en Guanacaste.

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México logra su primera clonación en ovinos

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La OMSA y la FAO instan a sus miembros a erradicar la Peste de los Pequeños Rumiantes

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La peste de los pequeños rumiantes (PPR), es una enfermedad devastadora que causa importantes pérdidas económicas y animales. Con tasas de morbilidad y mortalidad que pueden alcanzar el 100 % en poblaciones no expuestas previamente, esta enfermedad vírica altamente contagiosa representa una grave amenaza para ovejas, cabras y ciertas especies de rumiantes silvestres.

Más allá de su impacto en la sanidad animal, las pérdidas económicas asociadas a la PPR ascienden a unos 2.100 millones de dólares estadounidenses al año. Desde su identificación en 1942, la PPR se ha propagado a más de 70 países en África, Asia, Oriente Medio y Europa del Este, arraigándose en muchas regiones y representando una seria amenaza para los medios de vida y las economías frágiles. Esta enfermedad socava los medios de subsistencia, la seguridad alimentaria y la nutrición, especialmente en zonas donde más de 330 millones de personas, principalmente pequeños agricultores y comunidades de subsistencia, dependen de los pequeños rumiantes.

Aún se requiere más trabajo para lograr la erradicación

La exitosa erradicación de la peste bovina en 2011, que demostró el poder de la colaboración y los esfuerzos concertados para proteger la sanidad animal y los medios de vida humanos, motivó a la comunidad veterinaria mundial a designar la PPR como la siguiente enfermedad prioritaria a erradicar, junto con la rabia transmitida por perros. En 2015, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lanzaron la Estrategia Global de Control y Erradicación de la PPR (PPR GCES, por sus siglas en inglés)  , con el ambicioso objetivo de erradicar la enfermedad para 2030.

Durante los 10 años transcurridos desde el lanzamiento de la estrategia PPR GCES, se han logrado avances significativos. Entre las iniciativas se incluyen la implementación del Proyecto Regional de Apoyo al Pastoralismo en el Sahel (PRAPS)  , varios proyectos financiados por la Unión Europea, proyectos de la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa de EE. UU. (DTRA), y el lanzamiento del Programa Panafricano para la Erradicación de la PPR y el Control de Otras Enfermedades Prioritarias de los Pequeños Rumiantes  . Sin embargo, aún queda mucho por hacer.

La propagación continua de la PPR hacia nuevas regiones y su arraigo en áreas endémicas, agravados por el acceso limitado a servicios veterinarios en comunidades marginadas, siguen siendo grandes desafíos para su eliminación. Superar estos obstáculos es esencial para lograr la erradicación de la PPR, proteger los medios de vida y reforzar la seguridad alimentaria de algunas de las poblaciones más vulnerables del mundo. Es imperativo mantener un esfuerzo global sostenido y coordinado para garantizar el éxito de la estrategia PPR GCES y fortalecer la resiliencia de las comunidades que dependen de los pequeños rumiantes.

Un compromiso con la colaboración global

Los pequeños rumiantes suelen ser el recurso más importante, y en algunos casos el único, del que dependen ciertas poblaciones vulnerables para sobrevivir. La erradicación de la PPR abriría oportunidades económicas tanto a nivel nacional como internacional, contribuyendo al crecimiento y la estabilidad. Las ovejas y las cabras desempeñan un papel esencial en la vida de muchos agricultores, especialmente mujeres y jóvenes, quienes a menudo están subrepresentados en los espacios públicos y de toma de decisiones.

Desde el inicio de la estrategia PPR GCES, ha quedado claro que los brotes pueden gestionarse y que se puede desarrollar una inmunidad colectiva mediante el establecimiento de mecanismos nacionales de financiación para actividades clave de prevención de enfermedades animales, la promulgación de políticas y normativas favorables, la inversión en la producción de vacunas y diagnósticos para la PPR, y la concienciación y formación sobre tecnologías de prevención y control.

Para tener éxito, los esfuerzos de erradicación deben seguir una estrategia bien diseñada y coordinada, respaldada por una infraestructura sólida y la inversión en el personal veterinario. Estos esfuerzos deben priorizarse y reconocerse como un bien público internacional mediante un compromiso político firme y la movilización de recursos. La OMSA y la FAO instan a sus Miembros a seguir comprometidos con la inversión en enfoques.

¿Qué es la peste se pequeños rumiantes?

La peste de pequeños rumiantes (PPR) es una enfermedad vírica causada por un morbilivirus estrechamente relacionado con el virus de la peste bovina que afecta a caprinos y ovinos y a algunos parientes silvestres de pequeños rumiantes domésticos, así como a los camellos. Se identificó por primera vez en Côte d’Ivoire en 1942.

Se caracteriza por tasas de morbilidad y mortalidad significativas, y tiene un alto impacto económico   en zonas de África, Oriente Medio y Asia, donde los pequeños rumiantes contribuyen a garantizar la subsistencia.

Los animales afectados presentan una fiebre alta y depresión, junto con secreciones en los ojos y las fosas nasales. Los animales no pueden comer, ya que la boca se cubre de dolorosas llagas erosivas y sufren de neumonía y diarrea graves, que llevan, con frecuencia, a la muerte.

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