Noticias Internacionales

Biomarcadores que Ayudarían a Detectar Grado de Fertilidad Bovina

Publicado

en

(1.395 lecturas vistas)

COMPARTIR

Con diversos estudios y tecnologías desarrolladas desde la biología de sistemas como la búsqueda de biomarcadores se han podido identificar importantes funciones del oviducto bovino, entre otros aspectos desconocidos décadas atrás.

Estos avances de investigación se presentaron en la conferencia “Enfoque desde la biología de sistemas para comprender el ambiente oviductal y su impacto en la fertilidad bovina”, dictada en el marco del 1er. Encuentro Académico Internacional en Ciencias Básicas Biomédicas, organizado por el Departamento de Ciencia Animal de la Universidad Nacional sede Palmira.

La biología de sistemas estudia los sistemas complejos de las bases de la vida, explica Ángela María Gonella Diaza, médica veterinaria y zootecnista, magíster en Salud Animal de la UNAL Sede Bogotá, doctora en Medicina Veterinaria y profesora de la Universidad de Florida.

Dentro de esta biología se descubrieron las tecnologías ómicas, las cuales ayudan a estudiar la complejidad de moléculas o sustancias de diferente naturaleza bioquímica.

Una de las áreas que más se ha desarrollado es la búsqueda de biomarcadores, eventos que se producen en un sistema biológico y se interpretan como indicador del estado de salud, de esperanza de vida o de riesgo de enfermedad en dicho sistema. En este campo hay varios estudios que ya se están utilizando a nivel clínico, tales como los biomarcadores para cáncer, enfermedad renal, obesidad y diabetes.

La doctora Gonella se ha enfocado en la búsqueda de biomarcadores que permiten identificar animales de alta fertilidad, específicamente en lo que sucede en el oviducto de los bovinos, órgano que se encarga de la comunicación entre los ovarios y el útero.

Un conducto que sigue sorprendiendo

Aunque años atrás se pensaba que el oviducto era una simple “tubería” que permitía el paso de espermatozoides, ovocitos, y después del embrión, diversos estudios han descubierto aspectos más importantes e interesantes.

Por ejemplo, que pueden reconocer estructuras no fertilizadas: cuando un ovocito no es fertilizado no migra hasta el endometrio y se queda preso en el oviducto. También que la velocidad de transporte de las estructuras en el oviducto depende de la calidad del embrión; así, embriones muertos o degenerados demoran alrededor de dos días más en llegar al lumen uterino.

Estos son solo algunos ejemplos de lo que ocurre en este conducto, el cual tiene un papel muy importante en los procesos de fertilidad, pues se ha concluido que logra establecer comunicación tanto con los embriones como con los gametos.

Búsqueda continua

Hace unos años, la doctora Gonella encontró un estudio en el cual se comprobó que vacas que tienen el diámetro del folículo (estructura que rodea al óvulo y está en los ovarios) más grande producen más progesterona, y viceversa. A partir de eso, le surgieron varias dudas: ¿qué relación tienen estos perfiles de esteroides sexuales (hormonas) con la alta y baja fertilidad?, y a su vez: ¿qué pasaba con la producción de embriones in vitro?

Lo primero que hizo con su equipo investigador fue desarrollar un modelo experimental que les permitiera obtener un grupo de vacas que ovulara folículos grandes y otro que ovulara folículos pequeños, lo cual lograron utilizando protocolos de manipulación hormonal. Cuando preñaron a las vacas observaron que esos grupos eran diferentes no solo a nivel molecular, sino también en cuanto a receptividad y fertilidad.

Luego, los animales se sacrificaron y los oviductos se recolectaron para hacer diferentes estudios. En el primero se evaluó el transcriptoma y el perfil de receptores de esteroides sexuales; en el segundo evaluaron la morfología y la proliferación celular; en el tercero, el proceso de remodelación de la matriz extracelular; en el cuarto, el perfil de microRNA, y en el quinto el metaboloma del fluido oviductal.

Entre los resultados se encontraron diferencias en la concentración de esteroides sexuales que modificarían el ambiente oviductal y afectarían la supervivencia y el desarrollo del embrión. También se observó que dichos esteroides modulan las características morfológicas y funcionales del oviducto bovino, y que además impulsan la remodelación de la matriz extracelular oviductal y regulan la perceptibilidad del embrión.

Como conclusiones generales, la profesora Gonella señala que el oviducto bovino tiene complejos mecanismos para establecer ese ambiente interno, y dichos mecanismos dependen, en gran medida, del perfil endocrino y de la ovulación de folículos grandes y de buena calidad.

Por otro lado, siguen “en la lucha” por encontrar biomarcadores de receptividad oviductal y endometrial que se podrían usar potencialmente para mejorar la calidad de los embriones producidos in vitro.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia